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Vacaciones de invierno

Esteros del Iberá: el placer de recorrer el lugar en kayak

En pleno auge del turismo aventura, un grupo de entrerrianos viajó a Colonia Carlos Pellegrini para poder remar junto a los yacarés en los Esteros del Iberá

Sábado 17 de Julio de 2021

El turismo aventura, en contacto directo con la naturaleza y disfrutando de una serie de actividades al aire libre, cobró más fuerza en tiempos de pandemia. Y en estas vacaciones de invierno fueron varios los entrerrianos que eligieron algún destino que ofreciera este tipo de atractivos para pasar unos días, como es el caso de los Esteros del Iberá.

En este marco, un grupo de kayakistas de diferentes localidades de la provincia, entre ellas Paraná y Concepción del Uruguay, decidieron dejar por un rato su actividad habitual en el río para visitar este paricular sitio y remar en las aguas mansas de sus lagunas rodeados de yacarés, carpinchos, distintas especies de aves, boas curiyú, ciervos de los pantanos, y algún mono carayá, entre otros animales que habitan el lugar.

Esteros del Iberá, en una visita que hizo un grupo de entrerrianos.jpg
Esteros del Iberá: el placer de recorrer el lugar en kayak 

Esteros del Iberá: el placer de recorrer el lugar en kayak

La localidad que visitaron es la Colonia Carlos Pellegrini, en la provincia de Corrientes, situada a pocos más de 550 kilómetros de Paraná, yendo por la Ruta Nacional 127. Se trata de un poblado de unos 1.200 habitantes, con callecitas de tierra y con la particularidad de que en el cementerio las tumbas se pintan del color que identifical partido político al que perteneció el difunto, según cuentan los lugareños. Y fue en este municipio en el que hace casi 40 años se inició una reconversión laboral de la mano del turismo, advirtiendo el interés de cuantiosos visitantes extranjeros que llegaban al lugar para apreciar la fauna y la flora de los Esteros del Iberá.

Para llegar hay que atravesar un tramo de unos 80 kilómetros de ripio, que los vecinos insisten en conservar tal cual está para evitar de algún modo un aluvión de turistas que pueda afectar la esencia de la propuesta de pasar unos días de tranquilidad, con la posibilidad de estar rodeados de un contexto que está en perfecta comunión con la naturaleza.

Para conservar ese espíritu de vivir en consonancia con el entorno, se dictó en 1983 una legislación que solo le permite ser guía de turismo a quienes son oriundos de esta localidad, o a lo sumo que tengan más de dos años de residencia. Esto permitió que quienes se dedicaban a la caza de yacarés o trabajaban como peones en el campo, pudieran ser protagonistas su historia, convidando al visitante con un relato certero y repleto de sentimientos que solo permite el arraigo a la tierra.

Las sensaciones de estar arriba de un kayak en la laguna Iberá, a metros de los yacarés, son extrañas y variadas. Hay quienes sienten algo de temor, que es entendible al observar los colmillos del reptil; y quienes se relajan al saber que los animales se fueron acostumbrando a la cercanía del hombre y no existe peligro. Sin embargo, la adrenalina está presente en todos los casos, y para cada palista será una experiencia inolvidable.

Diego Frías es de Paraná. Tras realizar algunos viajes en años anteriores a los Esteros del Iberá decidió organizar este tipo de travesías para que más personas conozcan el lugar y contó a UNO: “Empecé este emprendimiento llevando a otras personas a remar a diferentes puntos del país que ya conozco, para que puedan disfrutar lo mismo que yo he disfrutado antes”.

Sobre este destino, comentó: “La propuesta en esta oportunidad fue visitar este lugar maravilloso que está en la provincia de Corrientes, que es la Colonia Carlos Pellegrini. Creo que es el sitio en que más animales se pueden llegar a ver y donde los lugareños nos reciben con los brazos abiertos, tratando de enseñarnos a los visitantes lo que la naturaleza nos ofrece”.

Quienes contratan sus servicios solo tienen que llegar al lugar en su propio vehículo, ya que no hay transporte de pasajeros que ingresen al poblado. Tienen cubierta la estadía en una pintoresca posada que pertenece a Ramón y Ramona, un matrimonio peregrinero en el que se sirve riquísima comida casera. También están incluidas las embarcaciones, los salvavidas y demás elementos náuticos requeridos, y el guía que llevará adonde mayor acceso hay al avistaje de animales silvestres, ya que por norma nadie puede salir por su cuenta sino solo acompañado por un experto del lugar que cuente con la habilitación correspondiente. Y habrá además un paseo en lancha con el que también se podrán apreciar las bondades del lugar. “Lo que ofrezco es un paquete que incluye el hotel, la comida, la salidas con los kayak y el equipo completo, para que la gente tenga un contacto con la naturaleza que no se logra de otra manera: remar al lado de los yacarés es una sensación particular, única. El animal es más sabio que nosotros, sabe que no le vamos a hacer daño y por eso es como si nos recibiera en su hábitat”, destacó, y agregó: “La gente de la colonia nos lleva a vivir como si volviéramos 30 años atrás, por la sencillez que tiene, y eso en otro tipo de excursiones no se encuentra”.

Así lo demostró José González, quien tiene 36 años, nació en el pueblo y hoy es uno de los guías que lleva a los turistas a recorrer los senderos de la Reserva Provincial Iberá. “Soy guía de turismo hace 14 años”, contó a UNO con orgullo, y acotó: “Soy de la tercera o cuarta generación en mi familia viviendo en la Colonia Carlos Pellegrini, donde están los Esteros del Iberá”.

“Cuando era chico esto era muy distinto. Nunca imaginé que iba a conocer a otras personas, pero nos cambió muchísimo el turismo cuando en el año 1983 se creó la Reserva. Esto fue un gran paso, y a nosotros, los peregrineros, nos cambió porque nos tuvimos que adaptar a una nueva vida y también a una forma nueva de trabajar”, afirmó.

En este sentido, el joven comentó que al terminar la escuela Primaria se fue trabajar al campo como peón, un destino común a tantos habitantes del lugar, que debieron emplearse en las arroceras que eran comunes en aquel entonces, o la ganadería.

Sobre esta posibilidad de dedicarse hoy a ser guía, José aseguró: “Lo que más me gusta es conocer a los visitantes. Gracias al turismo aprendí muchísimo y para mí es un gusto poder mostrarle a la gente qué significan los Esteros del Iberá, un lugar al que estoy orgulloso de pertenecer. Quiero que conozcan nuestra forma de vida, nuestra cultura, cómo vivimos acá y el sentimiento que tenemos por nuestro espacio”.

Por último, remarcó: “Acá los paisajes son muy lindos, y con las combinaciones de colores que tenemos yo mismo me asombro a diario”

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