Horacio Reynaldo Devetter: "El notariado es un servicio a la sociedad"
Horacio Reynaldo Devetter repasó su recorrido profesional, el valor del notariado y su objetivo de acercar el Colegio a la sociedad.
Horacio Reynaldo Devetter: "El notariado es un servicio a la sociedad"
De Villaguay a la escribanía
Devetter nació en Villaguay, ciudad a la que asegura seguir profundamente ligado. Aunque las vueltas de la vida lo llevaron a estudiar y vivir en Santa Fe, actualmente trabaja en Paraná y mantiene un fuerte vínculo con su ciudad natal. Cada vez que le preguntan de dónde es, su respuesta sigue siendo la misma: Villaguay.
En 1994 se recibió de abogado y comenzó a trabajar en Paraná, en el estudio jurídico notarial de Roberto Krochik y Susana Dickenstein. Allí también conoció a Pablo Soskin, quien se convertiría en su socio durante las últimas tres décadas. Con el tiempo descubrió que el ámbito notarial era el camino profesional que quería seguir. Volvió a la universidad, cursó dos años más de Notariado en la Universidad Nacional del Litoral y obtuvo la formación que le permitió ejercer como escribano.
Pero detrás de ese recorrido hubo también un esfuerzo familiar que Devetter todavía recuerda. Sus padres tenían tres hijos estudiando fuera de Villaguay y siempre le transmitieron una idea que quedó marcada en su historia: podían ayudarlo a estudiar, pero el título debía conseguirlo por sus propios medios.
“Mis padres siempre me dijeron lo mismo: la herencia que te podemos dejar es un título, pero el título no te lo podemos dar, podemos trabajar y hacer los medios para que vos te lo puedas forjar por vos solo y con ese título te puedas abrir paso a la vida", recordó.
Una profesión que entiende como servicio
Para Devetter, ser escribano implica mucho más que intervenir en escrituras o contratos. Los escribanos son funcionarios públicos depositarios de la fe pública y tienen la responsabilidad de brindar certeza y seguridad jurídica en distintos actos de la vida cotidiana.
La fecha que se conmemora este 2 de octubre tiene justamente ese vínculo con el rol de la profesión. Ese día de 1948 se fundó en Buenos Aires la Unión Internacional del Notariado Latino, durante el Primer Congreso Internacional, a partir de una iniciativa del notario argentino José Adrián Negri.
En ese marco, el escribano cumple una función vinculada con la legalidad, la transparencia y la prevención de conflictos. Para Devetter, esa responsabilidad también implica pensar en las necesidades concretas de la comunidad.
“Cuando es pensando en un notariado, por lo menos mi visión de las cosas es que las diferencias hay que dejarlas afuera y trabajar para el colega de a pie, para el colega de cada día, porque eso tarde o temprano es en beneficio de la sociedad”, sostuvo.
Un Colegio de Escribanos abierto y cerca de la gente
Desde que asumió la presidencia del Colegio de Escribanos de Entre Ríos, hace un año, Devetter planteó como uno de sus objetivos transformar la institución en un espacio más cercano, tanto para los profesionales como para la comunidad.
“Yo me propuse desde el primer día que asumí que el Colegio de Escribanos tiene que estar en el llano”, explicó.
Esa mirada se tradujo en distintas iniciativas. Una de ellas es el asesoramiento notarial gratuito que se brinda semanalmente en el Colegio para quienes necesitan orientación y no cuentan con los recursos para acceder a una consulta profesional. También impulsaron actividades en distintas localidades de la provincia, con reuniones fuera de Paraná y acciones solidarias vinculadas con instituciones de cada lugar.
Otra propuesta estuvo dirigida a los adultos mayores. El Colegio reunió a escribanos jóvenes y jubilados para abordar cuestiones relacionadas con disposiciones de última voluntad, testamentos, directivas anticipadas y otros temas que pueden resultar importantes en esa etapa de la vida.
La convocatoria superó las expectativas y reunió a cerca de 120 personas. Para Devetter, el encuentro también permitió generar un intercambio entre distintas generaciones dentro de la profesión.
Una carrera construida a fuerza de trabajo
La historia personal de Devetter también está atravesada por las decisiones que tomó para construir su carrera. Después de recibirse de abogado y trabajar en un estudio jurídico notarial, descubrió que la actividad notarial era el camino que quería profundizar. Volvió entonces a la universidad y completó su formación en Notariado en la Universidad Nacional del Litoral.
Desde entonces, lleva tres décadas vinculado al ejercicio profesional y también al asesoramiento de empresas, una experiencia que le permitió conocer distintas realidades y necesidades. Ese recorrido es el que hoy traslada a su función al frente del Colegio de Escribanos de Entre Ríos.
Para Devetter, la escribanía combina conocimiento jurídico, responsabilidad y un fuerte vínculo con las personas. Su mirada sobre el ejercicio profesional está ligada a la necesidad de escuchar, asesorar y brindar herramientas para que cada ciudadano pueda tomar decisiones con mayor seguridad jurídica.
Su recorrido también tiene un componente familiar. Está casado con Carolina, a quien conoció durante su primer día de clases en la carrera de Derecho, y tiene dos hijos, Cami y Lauti, que estudian Ingeniería Química e Ingeniería en Sistemas, respectivamente.
“Soy un bendecido con la familia que tengo”, expresó.
En su primer año al frente del Colegio, ese concepto también atraviesa su gestión: acercar la institución a los escribanos y, al mismo tiempo, ampliar el vínculo con la sociedad mediante asesoramiento gratuito, actividades en distintas localidades y propuestas que permitan difundir las incumbencias de la profesión.
En el Día del Escribano, Devetter reivindica así una actividad que eligió después de haberse formado como abogado y que, con el paso de los años, terminó convirtiéndose en una parte central de su vida profesional.














