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Las distintas pautas culturales de las poblaciones hacen la diferencia

Pedir que la gente se quede en sus casas tiene dispar interpretación según sea dicha en una sociedad de base liberal o autoritaria.

Domingo 22 de Marzo de 2020

“Hay que detener todas las actividades económicas. Hay que detener las interacciones sociales que normalmente nos gustan. Toda la gente debería quedarse en cuarentena en sus casas”, dijo Sun Shuopeng, vicepresidente de la Cruz Roja china y actor clave en la coordinación de las brutales, pero altamente efectivas, medidas de aislamiento impuestas en Wuhan, el corazón de la pandemia de coronavirus.

Shuopeng acababa de llegar a Milán, en Lombardía, la región más afectada de Italia. Una breve recorrida le alcanzó para darse cuenta de que muchas cosas se estaban haciendo mal. “El transporte público sigue funcionando, hay muchas personas en las calles y todavía hay cenas o fiestas en los hoteles”, cuestionó. “No sé qué están pensando”.

Hay diferencias en la infraestructura sanitaria y en los recursos humanos y económicos con los que cuenta cada nación que pueden explicar una parte de esos resultados. Pero es evidente que eso solo no es suficiente para entender el fenómeno. Todo indica que hay también factores sociopolíticos por los que la cuarentena china está teniendo un éxito incomparable con la italiana. “Los países divergen en los tipos de recursos disponibles, en su salud pública y en la capacidad de los gobiernos para imponer medidas estrictas de control social. Por ejemplo, las normas que adoptó China nunca podrían adoptarse en el Canadá, donde existe una cultura y una actitud distinta en relación con el control gubernamental, los derechos humanos y las libertades. En Canadá el discurso que circula es que estamos tratando de cuidarnos unos a otros, así como a nuestros semejantes en todo el planeta”, dijo a Infobae la socióloga Maya Gislason, profesora de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Simon Fraser.

En China no hay democracia, las libertades individuales son casi una ficción y solo se acepta una interpretación de la realidad: la del Estado. La ausencia de alternativas políticas y de una verdadera justicia de garantías hace que los ciudadanos se expongan a los castigos más severos si no obedecen. Ese sistema facilitó la respuesta una vez que la crisis había llegado a un nivel tal que todo el aparato estatal se abocó a contenerla.

Italia es la contracara. Tiene una sociedad civil vibrante, con una ciudadanía que disfruta de sus libertades, y uno de los sistemas políticos más plurales del mundo, así que nadie le teme al gobierno. Eso mejora la calidad de vida en tiempos de paz. Pero puede ser problemático en una cuarentena, cuando no respetar a rajatabla las indicaciones de las autoridades implica más contagios y más muertes.

“En el caso de China, nos encontramos ante una dictadura política, lo que facilita el control de los movimientos de la población y la exigencia de disciplina. Sin embargo, sería sesgado pensar que el éxito en China ha sido solo por el factor político, porque entonces no habría explicación para lo que ha sucedido en Japón o en Corea del Sur. El factor cultural, en este caso, es crucial. Hay una tradición en la cual el sacrificio, el honor y el sentido colectivo es mucho más acentuado que en los países europeos, al menos en los mediterráneos. Eso, sin duda, ha ayudado al control de una epidemia como esta”, explicó Jesús Rivera Navarro, profesor del Departamento de Sociología y Comunicación de la Universidad de Salamanca.

Japón, el país que saca clara ventaja desde el nivel educativo

Japón está al lado de China y tiene apenas 1.007 casos y 35 muertes, sin haber aplicado medidas tan drásticas como las de Italia. Corea del Sur, que iba camino a una espiral como China, logró contener el brote en torno a los 8.000 casos, sin necesidad de un Estado autoritario. Hay elementos socioculturales que parecen incidir en la manera en la que las naciones transitan episodios tan dramáticos y excepcionales como los que está viviendo la humanidad con esta pandemia. “Hay que detener las interacciones sociales que normalmente nos gustan”, insistía Shuopeng en su declaración a los medios italianos.

El pedido no era caprichoso: es el contacto entre las personas lo que permite la propagación del virus.

Lo que tal vez le cuesta comprender al vicepresidente de la Cruz Roja china es que las formas de sociabilidad varían notablemente entre una cultura y otra. No es casual que Italia y España sean los países europeos con más casos de coronavirus. Son países con sociedades abiertas, donde la vida colectiva es muy intensa. También son sociedades con los servicios de salud orientados a la inversión privada, razón por la cual quedaron con pocas armas para enfrentar la pandemia.

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