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El Papa sumará el "ecocidio" como un pecado al Catecismo católico

Francisco anticipó que la Iglesia piensa introducir el "pecado ecológico" a la lista de faltas graves del libro guía de sus creyentes.

Martes 19 de Noviembre de 2019

El papa Francisco declaró que la Iglesia Católica está pensando introducir el “pecado ecológico” en el Catecismo, ya que los comportamientos contra el medio ambiente son también contra “la casa común”. La figura del “ecocidio” se uniría así a la lista de los pecados capitales.

“Un sentido elemental de justicia implicaría que algunos comportamientos, de los cuales las empresas son generalmente responsables, no queden impunes. En particular, todos aquellos que pueden considerarse como “ecocidio”, afirmó el pontífice al intervenir en el XX Congreso Internacional de la Asociación de Derecho Penal, que se celebra en Roma. “Estamos pensando en introducir en el Catecismo de la Iglesia Católica el pecado ecológico, el pecado contra el hogar común”, anunció.

Sobre el “ecocidio”, dijo Francisco que pueden considerarse como tal acciones como “la contaminación masiva del aire, de los recursos de tierra y agua, destrucción a gran escala de la flora y la fauna, y cualquier acción capaz de producir un desastre ecológico o destruir un ecosistema”. En opinión de Francisco: “Nos enfrentamos en esos casos a crímenes contra la paz”, que deberían ser reconocidos como tales por la comunidad internacional.

“En esta circunstancia, y a través de ustedes, me gustaría hacer un llamamiento a todos los líderes y representantes en el sector para que contribuyan con sus esfuerzos a garantizar una protección legal adecuada de nuestro hogar común”, añadió,dirigiéndose a los juristas penales.

El Pontífice recordó que, recientemente, el Sínodo de obispos de la Amazonia ya propuso definir el pecado ecológico como acción u omisión contra Dios, contra el vecino, la comunidad y el medio ambiente. Y como “un pecado contra las generaciones futuras que se manifiesta en actos y hábitos de contaminación y destrucción de la armonía del medio ambiente”. Francisco ha dado una importancia cada vez mayor a los temas ambientales a medida que el calentamiento global se impone por su propio peso.

Derroche de alimentos

En otro orden, el Papa ha denunciado “mecanismos de superficialidad, negligencia y egoísmo” que fomentan la cultura del derroche de los alimentos y ha advertido de que si no se pone freno será difícil alcanzar los compromisos del Acuerdo de París sobre el cambio climático, y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

“En muchos lugares, hermanos nuestros no pueden alimentarse ni sana ni suficientemente, mientras que en otros se malgasta y se derrocha sin control. Es la paradoja de la abundancia”, ha señalado Francisco en un mensaje dirigido al Programa Mundial de Alimentos (PMA), organismo que depende de la FAO. “En esta paradoja existen mecanismos de superficialidad, negligencia y egoísmo que están en la base de esta cultura del derroche”, ha manifestado.

El Papa ha pedido a la ONU que formule iniciativas para hacer efectiva la lucha contra el hambre en el mundo y favorezca medidas que erradiquen el desperdicio de alimentos, un fenómeno que según a dicho “interpela” cada día más. Sin embargo, ha dejado claro que no es meta que corresponda sólo a los organismos internacionales ni a los gobiernos, sino que “compete a todos”. “La familia, la escuela, los medios de comunicación tienen una importante tarea en la educación y en la sensibilización. En este sentido, nadie puede quedar al margen de la lucha contra esta cultura que va sofocando a tantas personas, especialmente a los pobres y vulnerables de la sociedad”, ha precisado. El derroche de alimentos “lacera la vida de muchas personas y vuelve inviable el progreso de los pueblos”, aseguró. “Si queremos construir un futuro en el que nadie quede excluido, tenemos que plantear un presente que evite radicalmente el despilfarro de comida. Juntos, sin perder tiempo, aunando recursos e ideas, podremos presentar un estilo de vida que dé la importancia que merecen los alimentos”, concluyó.

El Pontífice relevó al jefe de la agencia financiera de El Vaticano

El papa Francisco relevó al responsable de la agencia vaticana de control financiero tras una controvertida redada de la Policía vaticana en sus oficinas.

El pontífice dio las gracias a Rene Brulhart por su labor como presidente de la Autoridad de Inteligencia Financiera (AIF) al concluir su mandato. El Vaticano dijo que se anunciaría su sucesor la semana que viene.

La junta de la AIF expresó su apoyo a la dirección del organismo tras el registro del 1º de octubre, motivado por una investigación policial sobre una operación de bienes raíces del Vaticano en Londres. Sin embargo, el daño a la reputación internacional de la santa sede ya estaba hecho. La IAF trabaja con divisiones de información financiera en todo el mundo en la lucha contra los delitos financieros. Los países estarán menos dispuestos a compartir información con el organismo si resulta tan sencillo que esta termine en las manos de la Policía vaticana.

Según la orden de registro, examinada por The Associated Press, la Fiscalía vaticana solamente afirma que la conducta de la AIF en el negocio “no fue clara’’ y acusó a su director, Tommaso Di Ruzza, por entrar en contacto con una firma de abogados de Londres.

La Fiscalía al parecer entendió mal el asunto al pensar que la AIF estaba trabajando con la unidad de inteligencia financiera para tratar de detectar a los empresarios que estaban desfalcando a la santa sede en el trato de bienes raíces.

Inversión de lujo

La Secretaría de Estado del Vaticano invirtió 150 millones de euros en el lujoso edificio residencial en la acaudalada zona de Chelsea de la capital británica, pero se enteró de que decenas de millones terminaron en los bolsillos de intermediarios. En 2018, la Secretaría de Estado decidió comprar todo el edificio mientras coordinaba con las autoridades británicas la captura de los intermediarios. Pero internamente, el Banco del Vaticano y la Auditoría General sonaron la alarma ante la Fiscalía vaticana de que el trato lucía sospechoso, lo que provocó la requisa de la AIF y de la Secretaría de Estado. Como resultado, la investigación pasó a ser más una pugna interna entre agencias vaticanas –por un lado el Banco Vaticano, por el otro la Secretaría de Estado y la AIF– en torno a los ingentes bienes financieros de la Secretaría de Estado. Una curiosidad significativa: esos ingentes bienes no están registrados en los libros de contabilidad de la Santa Sede. No resulta normal que un Estado no tenga registro contable de sus bienes.

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