Secciones
Donald Trump

El Congreso de EE.UU votó a favor del juicio político a Donald Trump

La mayoría demócrata de la Cámara baja saca adelante las normas para el impeachment parlamentario al presidente

Viernes 01 de Noviembre de 2019

Washington.- La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó gracias a la mayoría demócrata las reglas del juego con las que se va a resolver la investigación para un posible impeachment o destitución del presidente, Donald Trump. El proceso entra ahora en un estadio formal, con los miembros propios ya de un juicio parlamentario en toda regla: abre la puerta a algunas audiencias en abierto y detalla el derecho de defensa para el mandatario, al que se acusa de haber presionado a Ucrania para perjudicar a su rival político Joe Biden.

El del jueves fue el primer voto formal sobre este proceso excepcional y sirvió para evidenciar lo partidista de este proceso: 231 demócratas y un independiente votaron a favor de la investigación, mientras que en contra lo hicieron 194 republicanos y dos demócratas. Tras semanas de especulaciones, de críticas anónimas de algunos legisladores, ha quedado claro el cierre de filas de los conservadores en torno a su presidente y que las únicas grietas, mínimas, se dan precisamente en las filas demócratas.

La presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, activó las pesquisas el 24 de septiembre al trascender las maniobras de Trump para intentar que Ucrania investigase a su rival político, el ex-vicepresidente Joe Biden, y al hijo de este por sus negocios en el país, lo que perjudicaría electoralmente al precandidato demócrata Biden. La ristra de comparecencias desde entonces, a puerta cerrada, han revelado hasta ahora que Trump se sirvió de una diplomacia paralela –en la que su abogado personal, Rudy Giuliani, desempeñaba un papel fundamental– para influir en Kiev.

El proceso entra ahora en una fase completamente distinta, con la posibilidad de comparecencias públicas y defensa formal por parte de los abogados de Trump. Lo votado ayer establece las normas y procedimientos, que los republicanos consideran injustos, ya que, entre otras medidas, permiten a los demócratas –gracias a su mayoría en la Cámara– vetar algunas comparecencias que no consideren pertinentes. Pelosi defendió la justicia de las normas aprobadas, similares, aseguran los demócratas, a las establecidas en su día para Richard Nixon o Bill Clinton.

Esta es la tercera vez en la historia que Estados Unidos pone en marcha el juicio político contra un presidente, un proceso excepcional que conlleva la destitución en el caso de que se le halle culpable de algún delito o falta grave. La Justicia estadounidense establece que los mandatarios no pueden ser imputados mientras se encuentran en el cargo, así que sus acusaciones deben verse en el Capitolio. Nunca ha salido adelante hasta ahora: Nixon dimitió por el Watergate antes de que el caso se votase y los otros dos, Clinton –a raíz del caso Lewinksy en 1998– y Andrew Johnson ganaron la votación final en el Senado. Ese es el escenario probable también para Trump, ya que aunque los demócratas probablemente votarán a favor de los cargos penales contra el mandatario en la Cámara baja, que controlan, el veredicto final se decide en el Senado, de mayoría republicana.

Pero las consecuencias de este procedimiento de impeachment van más allá del desenlace jurídico o penal: durante semanas, o meses, el escándalo de Ucrania se va a convertir en material mucho más accesible, una bomba mediática continua, probablemente televisada, a un año de las elecciones presidenciales.

La lectura política, sin embargo, no pasa necesariamente por una derrota del mandatario en toda regla.

Trump usará este proceso para victimizarse ante las bases republicanas y azuzarlas de cara a las urnas en noviembre de 2020: “¡La mayor caza de brujas de la historia americana!”, escribió en su cuenta de Twitter nada más celebrarse la votación.

¿Qué es un ‘impeachment’?

La posibilidad del proceso de destitución a un presidente, vicepresidente y cualquier cargo público civil está consagrada en el artículo primero de la Constitución de Estados Unidos desde su aprobación en 1789. El proceso, originado de las leyes coloniales inglesas, puede impulsarse ante lo que se consideren casos de “traición, soborno, altos delitos o faltas”. Esa amplitud del concepto propicia desde entonces un debate interpretativo entre políticos y juristas. Los fundadores de EE.UU. incluyeron la potestad y la hicieron recaer en el legislativo para evitar un abuso de poder del presidente o de otros cargos públicos. El castigo de un impeachment es la destitución del cargo.

—¿Cómo se desarrolla?

—Lo anunciado por Nancy Pelosi en septiembre fue el lanzamiento de una investigación formal para determinar si el presidente Trump buscó la ayuda de Ucrania para difamar al ex-vicepresidente Joe Biden, el favorito para la nominación presidencial demócrata 2020, ha dicho Pelosi.

La Constitución concede a la Cámara de Representantes la votación inicial de cualquier proceso de destitución. Si es aprobado por mayoría simple (la mitad más uno de sus 435 miembros), el proceso se traslada al Senado, donde se lleva a cabo un proceso en el que los miembros de la Cámara actúan como fiscales, y los senadores como jurados. Preside el presidente de la Corte Suprema. Para condenar y destituir a un presidente se necesita el voto a favor de 67 senadores (dos tercios del total de 100), pero esto nunca ha sucedido.

—¿Puede la Corte Suprema anular esa decisión?

—No. La decisión que adopta el Senado no es revocable, tampoco por vía judicial.

—¿Qué posibles apoyos hay en el Congreso para sacar adelante el impeachment contra Trump?

—En el Congreso hay 235 demócratas, 199 republicanos y un representante independiente. Los demócratas no necesitarían apoyo de los republicanos para sacar adelante la medida. En julio el Congreso votó mayoritariamente en contra de pronunciarse sobre un intento de un legislador de Texas de impulsar un impeachment contra Trump, y por ese motivo no se llegó a votar el impeachment como tal. Un recuento de The New York Times calcula que son 180 los representantes favorables a este proceso, otros 75 están en contra o no lo han decidido, y otros 180 aún no han respondido a la consulta del diario.

—¿Y en el Senado?

—En el Senado, en cambio, hay mayoría republicana: 53 senadores frente a los 45 demócratas y dos independientes que suelen votar junto a los demócratas. Serían necesarios 67 votos, con lo que al menos 20 republicanos y todos los demócratas e independientes tendrían que votar en contra.

—¿Quién será presidente de EE.UU. si Trump es destituido?

—El actual vicepresidente, Mike Pence, sería nombrado presidente por lo que resta del actual mandato, que se extiende hasta el 20 de enero de 2021.

—¿Cuántos procesos de destitución se han llevado a cabo contra presidentes?

—Solo ha habido dos impeachment a presidentes en la historia de Estados Unidos, ambos del Partido Demócrata: en 1868 a Andrew Johnson y en 1998 a Bill Clinton. Ambos procesos fueron aprobados por la Cámara de Representantes, pero luego se toparon con el rechazo del Senado. En 1974 el Congreso inició los preparativos a un impeachment al presidente Richard Nixon, pero entonces el republicano presentó su dimisión por el escándalo del caso Watergate.

El impeachment como arma política reaparece de vez en cuando. En 2013 y 2014, algunos hablaron de la posibilidad de tratar de destituir a Barack Obama por el atentado al consulado de Bengasi o la política migratoria del presidente.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario