Un piedrazo y una muerte de hace tres semanas desató la furia en el barrio Capibá, ayer por la tarde, y luego una persecución policial por la zona sur de Paraná terminó con un patrullero dañado y el prófugo detenido.
Un piedrazo y una muerte: el trasfondo de la furia en Capibá
Reporte 100.7
Según se informó a UNO, el hecho fatal sucedió el lunes 26 de julio en el barrio de la zona sur de Paraná. Un hombre de apellido Ayala mantuvo un altercado con otro de apellido Palavecino. Aparentemente, el conflicto terminó con el primero herido en la cabeza por un piedrazo, según denunciaron sus familiares. Resulta que ese lunes, el herido fue al hospital San Martín a atenderse, pero no quiso quedarse internado para más estudios y se retiró de alta voluntariamente.
Unos días después se sintió mal y regresó al nosocomio, pero no ingresó por Guardia sino que fue al consultorio. Fue asistido, quedó internado y el domingo 1° de agosto falleció. Allí los familiares de Ayala radicaron la denuncia y se inició la causa en la Jefatura Departamental Paraná. La Fiscalía investiga la muerte por la cual se imputó a Palavecino, a quien le dictaron la prohibición de ingresar al barrio Capibá.
Ayer por la tarde el acusado de la muerte fue visto en ese barrio por allegados a Ayala, ya que fue a visitar a su novia. La viuda habría incitado la quema de la vivienda donde asistió el imputado, lo que desató una furia generalizada, con muchos vecinos instando a que Palavecino se fuera del barrio. Ni siquiera dejaban que los bomberos ingresaran al predio para sofocar las llamas que consumían la casa.
Además, Palavecino fue denunciado por al menos tres vecinos por estar armado. Los policías lo buscaban por todos lados, hasta que lo vieron y logró escaparse del barrio en una moto. Así se inició una persecución, en la que los uniformados lo veían armado. El prófugo se dirigió hacia el barrio la comisaría 13ª lo vio y comenzó a seguirlo. Cuando conducía por calle Pascual Uva el motociclista efectuó dos disparos hacia el patrullero.
En ese momento, el conductor del móvil policial giró bruscamente para esquivar los tiros, momento en que, sumado a la calle de broza, perdió el control del rodado e impactó contra la parte alta del terreno lindero. Los efectivos no sufrieron daños.
Luego, en una recorrida el personal del 911 encontró la moto abandonada y más tarde el GIA detuvo al muchacho, quien estaba con su familia. Se aguardaba por conocer el paradero del arma de fuego utilizada. El hecho se enmarcó en el conflicto mencionado, pero que ya tenía antecedentes más antiguos por el enfrentamiento entre grupos familiares.














