Según los datos aportados por la Dirección del Registro Civil y Capacidad de las Personas de la Provincia, a lo largo de 2020 se registraron 17.212 nacimientos en Entre Ríos, de los cuales 3.364 corresponden a Paraná. Entre los nombres más elegidos para las nenas inscriptas en el organismo, Olivia -que significa “la que protege la paz”- encabeza la lista: fueron 119 casos; seguido por Emilia, con 97, e Isabella, con 89 , según indicó a UNO su directora, Victoria Aizicovich.
Olivia y Mateo encabezan la lista de los nombres más elegidos a lo largo de 2020
Por Vanesa Erbes
Olivia y Mateo encabezan la lista de los nombres más elegidos a lo largo de 2020
Para el caso de los nenes, informó que el nombre que más se escogió el año pasado fue Mateo -cuyo significado es “regalo de Dios”-: hubo 89 bebés anotados de este modo; el segundo lugar quedó para Felipe, con 79 inscriptos; y Benicio y Valentino con 71.
Otros nombres para ellas que se reiteraron en 2020 son Martina (88), Catalina (80), Emma (75), Valentina (64), Juana (46), Justina (43), Renata (40), Francesca (38), Sofía (38) y Alma (37).
En cuanto a los varones, a los cuatro primeros de la lista de nombres predilectos le siguen Bautista (67), Lorenzo (56), Salvador (45), Vicente (43), Francisco (42), Benjamín (41), Santino (40), Pedro (40) y Juan Ignacio (38).
A lo largo de los años los nombres de moda van cambiando, pero la tendencia de varios de ellos se viene reiterando al menos en el último lustro a nivel nacional, como es el caso de Isabella, que se hizo más popular luego de que Wanda Nara bautizara de esta forma a su hija más pequeña, nacida en octubre de 2016; o Francesca, su primera hija mujer, que llegó al mundo en enero de 2015.
También está el caso de Francisco, un nombre que se impuso para ellos a partir de marzo de 2013, cuando el sacerdote Jorge Bergoglio se convirtió en Francisco, el primer Papa argentino.
Ejemplos de este tipo hay de los más variados, incluso algunos que surgen de personajes de telenovelas (como ocurrió algún tiempo con Fiama o con Catriel), o de algún ídolo deportivo. En este sentido, ya se vaticina que a lo largo de este año habrá muchísimos bebés que serán bautizados como Diego, o llevarán algún nombre que de alguna forma u otra haga referencia a Diego Armando Maradona, homenajeando al ídolo argentino del fútbol mundial, que falleció el 25 de noviembre. Sin embargo, hay que recordar que ya hubo numerosos casos anteriores de fanáticos que llamaron como el astro del fútbol a sus hijos, incluyendo el nombre completo Diego Armando, no solo en el país, sino en Italia y otros países. Uno de los más destacados fue el del fanático porteño Walter Rotundo, que hace casi una década a sus mellizas -nacidas en junio de 2011-, les puso de nombre Mara y Dona para honrar a su ídolo, quien celebró esta decisión y en alguna oportunidad compartió una fotografía del papá con las pequeñas.
Como este caso, hay hechos que van marcando las tendencias, y desde agosto de 2015, fecha en que entró en vigencia el actual Código Civil y Comercial, se posibilita que los niños y las niñas sean inscriptos con el nombre que sus padres deseen, sin tener que ajustarse como antes a las restricciones que establecía un listado de nombres aprobados previamente. Ahora están contemplados los nombres aborígenes o derivados de voces aborígenes autóctonas y latinoamericanas, y también nombres extranjeros.
Sin embargo, pese a que existe mayor libertad en cuanto a estas elecciones, rigen determinadas limitaciones: se establece que una persona no tenga más de tres nombres, por ejemplo, y además están prohibidos los que sean extravagantes o ridículos, que resulten ofensivos o “lesionen el honor” de la persona. Esta decisión queda a criterio de la autoridad de cada Registro Civil y cada caso se evalúa de manera puntual, según se van haciendo las consultas. A partir de ahí entra a jugar un campo de interpretación subjetiva al hacer un análisis en cuanto a si es extravagante o no, o si puede llegar a afectar de alguna manera el interés de quien llevará ese nombre, en cuanto pueda ser a futuro objeto de burla o discriminación.
En este marco, un caso controversial se generó a mediados de 2020 en la localidad de Ceres, en la provincia de Santa Fe, cuando una pareja decidió llamar “Ciro Covid” a su hijo nacido el 22 de abril, en plena cuarentena. Más allá del interés de los padres del pequeño, finalmente el gobierno santafesino no lo aprobó y quien justificó decisión negativa fue Luisina Giovaninni, directora del Registro Civil de esa provincia. “Es para cuidar el desarrollo emocional en la vinculación social que el día de mañana pueda tener este niño”, planteó entonces la funcionaria en declaraciones a Radio Emme, y sobre este punto brindó sus argumentos: “Se generó la duda por cómo puede ser visto la criatura durante su crecimiento, desarrollo y vinculación social. También es un nombre que entraña muerte, tristeza, la pérdida de familiares”, explicó.
No obstante, hubo un caso de una familia de Raipur, en la India, en el que lograron inscribir a sus mellizos, un niño y una niña nacidos a principios de abril, llamándolos “Corona” y “Covid”. De acuerdo a lo expresado por los padres, decidieron llamarlos así porque para ellos sus hijos simbolizan el triunfo sobre las dificultades, al nacer en un contexto de pandemia mundial y durante la cuarentena impuesta para intentar frenar los contagios de coronavirus.
Pero más allá de los criterios, las modas y las tendencias, y también del sentido que cada progenitor le otorgue al nombre que escoge para su hijo, hay que considerar que como se llame marcará de alguna forma su identidad, y será una bendición o una carga según el contexto en el que crezca.