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Por resolución, se podrá cazar al ciervo axis y al jabalí todo el año

Por plagas: Bambi, de Disney, y Pumba, del Rey León, son exóticos e invasores en la provincia

Domingo 30 de Octubre de 2016

Por exóticos e invasores, una resolución de la provincia habilitó la caza del ciervo axis y del chancho jabalí durante todo el año. La actividad no es para cualquiera, hay que inscribirse y cumplir ciertos requisitos. Como contrapartida buscan alcanzar en los próximos años que el 10% del territorio provincial sea un Área Natural Protegida.
Las fotos de Victoria Vanucci y Matías Garfunkel, que generaron un amplio repudio en redes sociales y en general en Internet, provocan un rechazo instantáneo. El hecho reavivó viejos debates no saldados sobre la actividad. En Entre Ríos, la caza furtiva está penada.
En la provincia hay una temporada para la caza menor; hay habilitaciones para la caza comercial con especies particulares en momentos específicos del año; y también hay caza mayor. Sobre esta última, una resolución de la semana pasada permite la ampliación de la cantidad de piezas por personas y la realización de la actividad durante todo el año para el ciervo axis y el chancho jabalí, personificados por Disney en el entrañable Bambi y el siempre querido Pumba.
La temporada de caza menor empezó este año el 1º de mayo y terminó el 16 de agosto. Algunas de las especies habilitadas fueron la liebre (hasta cuatro piezas por persona), la perdiz chica (hasta ocho) y cuatro tipos de patos diferentes (hasta ocho como máximo). La legalidad exige que el cazador, en Entre Ríos, tenga una licencia que lo habilite a desarrollar la actividad y también hay permisos transitorios que se emiten para quienes llegan de visita a estas tierras y se entregan para fines de semanas largos durante el año.
La caza menor no se habilita siempre, sino que está relacionada a los reservorios de estos animales y a estudios que se realizan para controlar las especies. De hecho, en la temporada se define un mapa con zonas en donde está permitida la caza y lugares en donde está prohibida. Feliciano, Federación, Concepción del Uruguay, parte de Gualeguaychú, Rosario del Tala, Nogoyá y zonas de Victoria estuvieron habilitadas, en el resto estuvo vedado.
"Las especies que habilitamos como las que prohibimos, las tenemos monitoreadas. Por ejemplo, si Chaco habilita la caza del zorro, nosotros tenemos que saber si podemos hacerlo o no. Hay una metodología para conocer si está en disminución, en aumento o estable. Se habilitan las que tienen superpoblación. La paloma, que es plaga , se caza sin límite", explicó a UNO Claudio Ledesma, director de Recursos Naturales.
La caza comercial es a fines de obtener cueros y pieles: se habilita la nutria en invierno y la iguana en verano. También son especies que deben monitorearse y una actividad que se controla ya que hay cupos que se otorgan a la provincia a nivel nacional. "Nuca ocupamos más del 10% de lo que tenemos habilitado. Hoy hay un bajo precio por ese cuero y esa piel, y perdió el interés. La temporada arranca a fin de año y termina en febrero para la iguana; nutria es bien en invierno", agregó Ledesma.
Diferente es lo que ocurre con la caza deportiva mayor. Según explicó el especialista, en su lugar de origen, el ciervo axis se reproduce cada dos años, pero en Entre Ríos lo hace dos veces cada 365 días. "Genera un gran daño al igual que el chancho jabalí. Este último se come los rebrotes del bosque nativo y en los sembrados hace desastres con pérdidas multimillonarias. Tenemos un plan de control de especies exóticas e invasoras con cazas controladas", contó Ledesma.
Hace una semana, la resolución Nº 1425 habilitó la caza de estas dos especies durante todo el año y aumentó la cantidad de piezas permitidas por persona: dos ciervos y cuatro jabalíes. Antes de esta definición solo era posible desarrollar la actividad de marzo a noviembre. "No tiene sentido esa restricción porque no queremos que se reproduzcan", agregó el director de Recursos Naturales.
La llegada de estos animales a la provincia tiene mucho de mito, pero bastante de verdad. En principio llegaron con cotos de caza habilitados que después dejaron de existir. Eran emprendimientos económicos que a alguien le dejaron de dar ganancias y por eso abandonaron a los animales que habían traído. A estas especies Entre Ríos les sentó bastante bien: se volvieron incontrolables y se empezaron a reproducir. Hay otros que sostienen que en realidad, efectivamente llegaron por una iniciativa económica, pero se escaparon. Como sea, no eran de estas tierras, pero al parecer se hicieron de ellas.
"Son especies que tienen un desarrollo de años. Hay lugares donde el guazuncho –o viracho– desapareció por la competencia del ciervo. En Gualeguaychú, por ejemplo, ahora hay muy pocos y era el lugar por excelencia. En cambio se pueden encontrar ciervos que les compite con el mismo alimento y su gran capacidad de reproducción. A esas especies exóticas e invasoras hay que ponerles un freno", dijo Ledesma y agregó que el resto de la biodiversidad autóctona es la que está en riesgo.
En el último período, la caza deportiva disminuyó tanto por los entrerrianos que practican la actividad, como por los turistas que llegan a la provincia para desarrollarla. Siempre estuvo relacionada a la situación económica ya que se trata de una práctica para nada barata. "Al revés, aumentó la caza de subsistencia, en esa no hay infracción y está perfectamente validado. Se da mucho en poblaciones rurales y está en crecimiento", dijo el especialista.

Áreas protegidas
Desde Recursos Naturales buscan desalentar el mascotismo. Tiempo atrás rescataron más de 20 animales que estaban en condiciones terribles con el objetivo de devolverlos a sus hábitats.
"Ahora sacamos martinetas, la semana pasada fueron carpinchos, una carayá y un gato montés. Hay muchos emprendimientos que hacen negocios con la fauna silvestre y los desalentamos. Tratamos de que los animales vuelvan a sus lugares", señaló Ledesma.
Parte del trabajo es incorporar en la provincia más áreas declaradas como naturales que permitan la protección del conjunto de las especies autóctonas.
"Incorporamos más de 500.000 hectáreas. La idea es llegar al 10% de la provincia que es muchísimo; de hecho estamos entre las primeras con más cantidad del país. Esperamos superar las 700.000 hectáreas", remató Ledesma que sostuvo que es parte del trabajo controlar la caza furtiva, actividad que se realiza en colaboración con las fuerzas particulares de la policía rural y de las brigadas.

Cuando la ilegalidad está a la orden del día
La caza furtiva está tan extendida que son semanales las noticias que dan cuenta de personas que fueron encontradas en la provincia en pleno desarrollo de esta actividad ilegal y mientras trasportan las piezas.
El 4 de octubre, por ejemplo, la policía de Los Conquistadores dio con siete personas con perros de caza que llevaban cinco carpinchos muertos, despanzados con cuero. Habían ingresado a un campo a desarrollar la actividad sin permiso.
Por otro lado, el 17 de octubre la Dirección General de Fiscalización Agroalimentaria realizó tareas de control en Brazo Largo y Victoria, donde decomisaron mallas con especies ictícolas prohibidas y más de 100 kilogramos de surubí entre otras.

En Santa Fe buscan prohibir todos los cotos

Según una publicación del Diario UNO de Santa Fe, en la legislatura de esa provincia impulsaron un proyecto de ley que apunta, por un lado, a prohibir los cotos de caza y el turismo cinegético. Por otra parte persiguen la creación de un espacio institucional para la elaboración de un plan de biodiversidad y la exploración de actividades turísticas relacionadas al ecoturismo.
En principio, es la Asociación Capibara una de las que impulsa esta medida. Estiman que en la vecina Santa Fe existen entre 10 y 15 cotos de caza, pero carecen de información oficial. La cifra se obtuvo a partir de la información que brindaron una serie de relevamientos realizados por guardafaunas provinciales y de datos periodísticos de los últimos tres años que esa ONG cuantificó.
Desde la Asociación Civil recalcaron la necesidad de que el gobierno provincial reconozca esta problemática en sus respectivas agendas. Asimismo reclamaron que no sea negada ni desconocida la existencia de estos lugares que al parecer carecen de legalidad.
En principio, es un fenómeno difundido en el territorio vecino dadas las características naturales que la jurisdicción posee. Entre otras falencias recalcaron la existencia de una legislación desactualizada y flexible, y débiles dispositivos de control de esta actividad.


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