Los impactos de la bajante del río Paraná ya se sienten en diferentes sectores. Uno que ve las dificultades y toma conciencia de lo que viene pasando es el canotaje. Los palistas y su labor para practicar el deporte por estos tiempos. Cuidados de un momento que nadie deseaba contar. La bajante del río se trata de un fenómeno complejo, multicausal e histórico. Imágenes desoladoras del lecho del río Paraná circulan por estos días en los medios de comunicación. El agua escasea y aparecen los problemas: la navegación fluvial, las tomas de agua urbana, la generación de energía, la fauna íctica, el riesgo de incendios y la modificación de cauces y paisaje. Los impactos son múltiples, extendidos y costosos. Las dificultades en uno de los deportes náuticos.
La bajante histórica atenta contra los deportes
Mateo Oviedo / UNO
La bajante del Río Paraná y la práctica de los deportes.
La gente del canotaje lo padece a diario en la capital entrerriana y ve los niveles a que ha llegado el río. Pablo Taulada entrenador del deporte habló con UNO y se refirió al problema.
“Se dificulta practicar el deporte por la entrada y salida del río. También por algunos lugares que antes podíamos ir y ahora con la bajante se complica”, dijo.
Luego comentó: “Hay que tener seguridad ante todo. Tener conocimiento del río y ver dónde se está remando para tener una visión. Ayer (por el martes) vimos una raya en la zona de la isla que hay arena mientras estábamos haciendo una actividad con los chicos. Hay que tener una noción donde estamos parados y qué estamos pisando. Tener máxima seguridad”.
“Para poder llevar los botes al agua tuvimos que hacer todo un camino nuevo. Todo para tener una salida y llegada. No teníamos otra opción que hacer esto”, comentó.
“La gente en general no toma dimensión de lo que está pasando. Las personas que son del río sí ven todo lo que viene sucediendo. Lo sufre y lo padece. La verdad no es nada grato ver todo cómo está. Pero algunos lo toman como cultural o turístico. Lucran con esto y no está bueno. Todos tenemos que tomar conciencia que todo va seguir y no hay perspectiva de que cambie. El tema es que en verano tenemos que cuidar el agua ante todo. No va a haber lluvia en Brasil y Paraguay, que es de donde se alimenta el Paraná. Es un panorama complicado. Estaremos rogando a Dios que llueva un poco y el panorama cambie algo”, manifestó Taulada.
“Todo el mundo se admira de cómo está todo. Es algo que nunca se vio. La verdad es muy doloroso ver el río así. Es muy triste. Uno ve todas estas imágenes y nos da a todos tristeza”, enfatizó.
En cuanto al deporte en sí, Taulada dijo: “En el canotaje de la Escuelita Municipal estamos trabajando bien por suerte, con dos grupos. Está bastante concurrido y los alumnos responden”.
Pablo Taulada es profesor de la Escuela de Canotaje, Expedición y Natación en Aguas Abierta desde hace dos décadas y conoce el Paraná como pocos. Habló de cómo está todo y lo de tomar conciencia ante todo.
Lo que sucede
Según un informe del Servicio Meteorológico Nacional este escenario se debe a varias causas: la falta de lluvias, el aumento de la demanda hídrica, la explotación de la tierra y, principalmente, la prolongada sequía severa que afecta la parte alta de la Cuenca del Paraná, en el sur de Brasil. Allí, desde hace 22 años las condiciones de precipitación están por debajo del promedio (con excepción del 2010 y el 2015) y la situación empeoró desde 2018, lo que ha dado como resultado una situación de sequía que pasó de severa a excepcional.
La serie de datos de la cuenca alta muestra varios ciclos secos y lluviosos a lo largo de las décadas desde 1900, con la sequía más severa registrada entre diciembre de 1968 y septiembre de 1971, alcanzando su punto máximo en marzo de 1969. Sin embargo, es importante señalar que, aunque hoy se registran valores similares, en ese momento la demanda de agua en la cuenca del río Paraná era mucho más baja que actualmente.
Lluvia esquiva en Argentina
En el país se está dando una situación de déficit de lluvias similar a la que ocurre en Brasil. Las provincias del Litoral y centro-norte argentino también registran precipitaciones por debajo de lo normal desde mediados de 2020, lo que agrava aún más el problema. El déficit no es solo a nivel hidrológico –ríos– sino que el suelo también sufre de escasez de agua.
Varias provincias del país llevan más de un año con sequía, que van de moderadas hasta extremas. Las lluvias acumuladas en los últimos 12 meses en provincias como Misiones o parte de Corrientes son realmente alarmantes. Algunas estaciones meteorológicas registraron en el último año entre 400 y 600 mm menos que en un año normal, lo que representa aproximadamente el 50% de la lluvia anual.
Perspectivas poco alentadora
La temporada de lluvias en la zona central de Brasil comienza a mediados de octubre, pero desde los especialistas indican que todavía no es posible anticipar si la temporada de lluvias comenzará temprano o si tendrá precipitaciones por encima o por debajo del promedio. Sin embargo, aclaran que un factor que eventualmente puede dificultar el inicio de la temporada de lluvias es la actual situación de sequía prolongada, que implica valores bajos de humedad del suelo (y, por tanto, de humedad del aire) necesarias para la formación de las primeras precipitaciones.
En la Región Sur, la situación actual de sequía puede estar relacionada con el fenómeno de La Niña, que estuvo en vigencia entre junio de 2020 y abril de 2021, pero que tiene una cierta influencia en el comportamiento de la atmósfera hasta unos meses después de su fin. La Niña es un factor modulador de lluvias en el sur de Brasil y el Litoral argentino, que reduce la cantidad de precipitaciones en esa región.
Según el informe del Servicio Meteorológico, el pronóstico de precipitación muestra que el este de la provincia de Buenos Aires es la zona con las mayores probabilidades (50% o 55%) de tener un trimestre con menos lluvias que las habituales para la época. Algo similar se espera en la provincia de Entre Ríos, donde la probabilidad de esa categoría está entre el 45% y 50%.
En el resto del país se espera que, en promedio, las precipitaciones de los próximos 90 días sean de normal a inferior a lo normal. Las excepciones son el sur de Santa Cruz, Tierra del Fuego, La Pampa y el oeste de Buenos Aires, donde se espera que el trimestre tenga lluvias normales, y las provincias del NOA, que continúan en la estación seca.
¿Vuelve La Niña?
Actualmente se observan condiciones neutrales de El Niño-Oscilación del Sur y hay acuerdo entre los diferentes modelos de pronóstico en que se mantendrían las condiciones neutrales en la región del Niño 3.4 para el trimestre ASO 2021. A más largo plazo aumenta la incertidumbre, pero hay posibilidad del desarrollo de un evento La Niña.















