Rosa y Mónica llegan muy temprano al Centro Comunitario Nº 4 La Floresta, en Paraná, y mientras aún muchos duermen, ellas inician su labor diaria. Mezclan la harina con levadura, grasa y demás ingredientes; amasan y luego hornean panes saborizados con salame, bizcochos y hasta, en ocasiones, pizzas que les encargan desde las instituciones educativas de la zona.
Aroma a pan caliente en La Floresta: una historia de dignidad y trabajo
La experiencia de dos mujeres que se formaron en el Centro Comunitario Nº 4 y allí mismo encontraron un espacio de superación
Por Valeria Girard
29 de abril 2018 · 23:24hs
Juan Ignacio Pereira. UNO
Foto UNO/Juan Ignacio Pereira
Foto UNO/Juan Ignacio Pereira
Foto UNO/Juan Ignacio Pereira
Sus principales clientes son alumnos y docentes de la escuela Secundaria Nº 28 Nuestra Señora de Guadalupe, que funciona a muy pocos metros del lugar. A las 8.50 suena el timbre del primer recreo y ellas aguardan en el hall de ingreso para poder vender su mercadería. En esos minutos es donde uno puede entender el dicho popular "Se vende como pan caliente". Los chicos se amontonan alrededor de las mujeres con sus billetes en mano y, a los pocos minutos, las bolsas están vacías. Es que los precios son módicos, porque la idea de estas emprendedoras es tener su ingreso, pero también permitir que los chicos tengan un buen y accesible desayuno.
El Centro Integrador Comunitario y el Centro de Atención Primaria Veterinaria forman parte de su recorrido diario. También están los vecinos del lugar, que conocen la calidad de sus mercaderías y se acercan hasta el centro para comprarles productos caseros.
Rosa Coceres y Mónica Luna viven en el barrio La Floresta y juntas cursaron durante dos años el taller de Pastelería y Panificación que se dictaba en el centro comunitario de República del Líbano 2327. Al concluir, en 2007, las autoridades del centro les brindaron la posibilidad de utilizar las instalaciones del lugar para elaborar y vender sus productos en las instituciones cercanas. Allí surgió un microemprendimiento que no solo les brinda sustento económico, también les da la satisfacción de trabajar en algo que las apasiona y enorgullece, y también de trasmitir sus conocimientos, ya que continuamente colaboran con los actuales alumnos del taller.
Se podría reflexionar sobre el contexto adverso en el que están imbuidos, tanto el centro comunitario, como las escuelas de la zona y las mismas familias de La Floresta, de las peripecias económicas, de las carencias pero, al ingresar al centro comunitario donde funciona la panadería, el foco de atención se desvía automáticamente hacia otra cosa: el ambiente es muy cálido y ameno, se ven adultos en plena hora de clases decididos a aprender oficios y buscar formas para salir adelante, mientras tanto, en otras aulas, descansan las herramientas del taller de Herrería, en otras las tijeras, peines y espejos de Peluquería, que se cursan en otros horarios.
Por medio de pasillos y recovecos se llega a la cocina, la última habitación del viejo y enorme galpón. Se podría llegar con los ojos cerrados, orientadas por el olor a pan recién horneado que se cuela por todos los rincones.
Particularmente el viernes, día en que UNO se acercó hasta el centro de La Floresta, todos los talleristas estaban presentes. Cada uno de ellos, junto a la profesora y con la ayuda de Mónica y Rosa, urdían la masa hasta darle forma en los moldes. Luego, al calor del horno esa preparación terminaría por duplicarse y mutar su consistencia, con una cáscara crocante por fuera y esponjosa por dentro. A la espera de la transformación, los talleristas compartían unos mates.
La dignidad del sustento
Tan importante es el pan que se lo piden a Dios quienes rezan el Padre Nuestro. Es tradición que se cultiva a través de las generaciones, ciencia y arte, amor hecho materia que se ingiere para nutrir el cuerpo y el alma. Pero además, simboliza la dignidad de trabajar con esfuerzo para lograr el sustento.
Así lo entienden Rosa y Mónica, quienes en todo momento dejaron en claro lo importante que fue para ellas poder aprovechar la posibilidad de capacitarse en el centro, que a su vez fue el espacio desde donde pudieron comenzar a aplicar lo aprendido.
Además de la producción y venta de pan con salame y bizcochos que llevan adelante cada mañana, ambas tienen por su parte a la tarde otras actividades relacionadas con la harina.
En el caso de Mónica, junto a su familia tiene un carribar a muy pocas cuadras en el cual ofrecen tortas fritas, entre otros alimentos. Rosa también elabora por la tarde y ya tiene su clientela fija.
"Nosotros respetamos los horarios, porque tenemos que cumplir. La gente viene ya, porque nos conoce de años y sabe que todo lo que se hace acá es sin conservantes y 100% casero. Saben que no los vamos a defraudar en cuanto a la calidad, utilizamos buena materia prima porque es lo que hace la diferencia", explicó Mónica, y agregó: "Todos los días hay que pelearla, pero de buena manera".
Rosa lleva adelante solidariamente la parte administrativa del taller de Panificación: "A esta edad no podría conseguir trabajo en ningún lugar. Esto que hacemos de elaborar panes y bizcochos me permite llevar adelante mi casa. Es una oportunidad única la que tenemos, porque en el centro no pagamos alquiler y podemos utilizar todas las máquinas. Realmente no sucede en todos lados", expresó.
A lo que Mónica aportó: "Este lugar es especial. Nos levanta la autoestima, estamos de pie, trabajando en lo que nos gusta y nos hace feliz. Vemos la harina y automáticamente empezamos a trabajar, porque esto que hacemos para nosotras es una pasión", dijo.
Más de 13 talleres
En el centro comunitario, que depende del Consejo General de Educación, se dictan numerosos talleres: de Elaboración de Productos de Panadería, de Elaboración de Productos de Pastelería, Operador Informático Básico, Operador Informático Avanzado, Mantenimiento y Reparación de PC, Auxiliar en pintura y manualidades, Modelado en porcelana en frío, Sastrería, Talabartería, Soldadura Básica, Peluquería, Auxiliar de Electricistas, Auxiliar en Gestión Jurídica, además de escuela Primaria para Adultos y Adolescentes y Educación Especial.








































































