La Provincia
Sábado 27 de Agosto de 2016

Falta de cupo, río bajo, costos muy altos y el pescado sin vender

Los frigoríficos no compran la cantidad de sábalos suficiente a los pescadores del Departamento Victoria y la cadena se rompió por el eslabón más débil. La situación afecta de manera directa a 2.500 familias vinculadas con la actividad.

Los pescadores de Victoria sostienen que la situación es cada vez más difícil. Luego de la creciente prolongada, el río bajó y aseguran que hay más recursos que nunca, pero no pueden salir a trabajar porque los frigoríficos no les compran. Al parecer, los cupos de exportación para estas empresas están cubiertos y en lugar de ampliarse, desde la Nación solo les habilitan adelantos. El que sale con su malla y recorre espineles, recibe en Entre Ríos 6,5 pesos por kilo, pero no logra vender más de 200 por semana. Entonces se quedan en sus casas, la cadena se corta u ocurren hechos como los conocidos ayer: se tiran toneladas de sábalos que se pudren parejos.
En el último tiempo aumentó la cantidad de pescadores en la zona de Victoria. Es la falta de trabajo formal y la disminución de mano de obra en la construcción. Cada vez son más jóvenes los que se largan al río, algunos a los 13 años. Se estima que son 1.500 los pescadores del Departamento y unas 2.500 familias en total las que están vinculadas de manera directa a la actividad.
Con la creciente primero y la bajante de ahora, en la zona sostienen que hay mucho sábalo, la especie que los tres frigoríficos de Victoria y el de Diamante exportan a países como Bolivia, Colombia, Brasil y otros del continente africano. Pero en los últimos meses la situación se complicó por la falta de mayor cupo para enviar toneladas a otras latitudes, al menos ese es uno de los argumentos.
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"Está difícil porque los frigoríficos no nos compran", dijo a UNO Andrés Norberto Leguiza, pescador que hoy trabaja en conjunto con más de 40 pares de la zona. Contó que días atrás, de 5 toneladas que llevaron, debieron tirar 3; así, la cantidad se sumó a esas 8 que se conocieron ayer entre otras más. Sostuvo incluso que algunas empresas le compraron a pescadores de Santa Fe. Es que los de la vecina provincia, para no perderlos se los vendieron a 5 pesos la pieza.
Como hay mucho sábalo, pueden trabajar, pero por semana no logran vender 200 kilos cada uno. Más no les compran o les prometen un número mayor y luego se los bajan. Todo se complica y los costos son altos: para una salida gastan 400 pesos de nafta y levantan limpios no más de 900 cada siete días. Empezaron a realizar reuniones. Se dice en la zona, y lo confirmó Leguiza, que pueden darse más medidas de reclamo como las que ya hubo. La situación es delicada.


En Puerto Esquina, en El Cerro Rincón de Nogoyá, en la misma Victoria, en el Departamento entero esperan que el problema se solucione en las próximas jornadas. "Dicen que a lo mejor para el mes que viene todo esté mejor, pero no sé. Los frigoríficos adelantaron los cupos a 20 o 25 días, pero así trabajan dos semanas y a la siguiente vuelven los mismos problemas", contó el pescador. Con cuentas rápidas, 1,6 dólares por kilo de sábalo es el precio que vende el frigorífico al exterior. El pescador que lo sacó del río gana no más de 50 centavos de dólar, es decir, unas cinco veces menos y encima parece que en Victoria cada vez les compran menos.
Muchos hombres de río decidieron por estos días quedarse en sus casas. Otros se turnan con sus vecinos para salir a pescar. Hay miedo y es concreto: temen tirar la malla, sacar mucho y que todo vuelva a podrirse.

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