Mauricio Macri
Lunes 19 de Noviembre de 2018

El FMI teme que en 2019 Macri incentive el atraso cambiario como estrategia de campaña

Los directivos del Fondo temen que el Presidente caiga en el "populismo cambiario" para intentar revertir su declinante perspectiva electoral

El Fondo Monetario Internacional (FMI) sumó a su preocupación por la falta de reformas estructurales el temor de que Mauricio Macri caiga en la tentación de volver al atraso cambiario en 2019 como estrategia para la recomposición salarial de cara a las elecciones. Esa fue la idea que quedó flotando en el intercambio que Roberto Cardarelli y Trevor Alleyne, dos de los técnicos del FMI a cargo de la Argentina, mantuvieron el sábado con Sergio Massa y su equipo económico.
La reunión se realizó en las oficinas que el líder del Frente Renovador tiene y forma parte de la ronda de encuentros con la oposición que iniciaron el jueves los técnicos del Fondo en un encuentro con la CGT. Las reuniones fueron propiciadas por el organismo que está interesado en transmitir una imagen más "humana".
Ambos técnicos fueron muy cuidadosos a la hora de no manifestarse sobre cuestiones políticas y, en este sentido, no confirmaron ni descartaron un encuentro con Cristina Fernández o miembros de su fuerza, y se limitaron a repetir que buscarán entrevistarse con todos los sectores de la oposición.
"Atraso cambiario y bife de chorizo son las dos palabras que aprendí cuando llegué a Argentina", ironizó Cardarelli, jefe del equipo del FMI a cargo de las revisiones del Artículo IV, dejando claro una de las preocupaciones que prevalecen en el organismo por estas horas respecto de la economía argentina, indicó La Política Online. Si bien luego de la corrida que empujó el dólar por encima de los 40 pesos el planteo puede parecer exagerado, lo cierto es que la historia reciente argentina confirma una tentación permanente de los gobiernos por incentivar el "populismo cambiario" que genera un dólar barato, sobre todo en los períodos electorales, entienden algunos analistas de los medios porteños.
En la charla, los enviados del FMI también dejaron entrever que no descartan que el año próximo el Gobierno tenga que pedirle un nuevo "waiver" (o readecuación) del Acuerdo Stand-by tal y como lo anticipó la calificadora de riesgo Moody's en relación a la dificultad de cumplir con el objetivo de déficit fiscal cero, al que quedaron condicionados los desembolsos trimestrales del organismo. Pero más les preocupa que Macri apele al atraso cambiario –por una combinación de estabilidad cambiaria con alta inflación– que vuelva a incentivar el déficit comercial.
Como sea, el "waiver" no sería la última instancia de renegociación del acuerdo: tanto Cristina como el propio Massa anticiparon esa voluntad. En la reunión el exdiputado cuestionó que se hayan concentrado los desembolsos en el actual mandato y se dejen para el próximo los vencimientos. En efecto el actual acuerdo concentra el 88% de los desembolsos antes del 10 de diciembre de 2019 y el 45% de los pagos de la deuda entre 2021 y 2023.
La distribución de los desembolsos y los pagos no solo fue objetada por Massa, y si se concretó el cuerdo de esta forma fue por el impulso que le dio a las negociaciones el presidente estadounidense Donald Trump, en una apuesta geopolítica muy clara por la reelección de Macri.
Los funcionarios del Fondo destacaron en cambio la estabilización lograda por el freno a la emisión monetaria, a lo que Massa les preguntó por la persistencia del elevado riesgo país. "Se cerró el acuerdo y giraron miles de millones de dólares, se logró cierta estabilidad financiera y sin embargo el riesgo país no cede ¿Por qué creen que ocurre esto?", fue la pregunta de Massa.
El italiano Cardarelli y el jamaiquino Alleyne mencionaron dos elementos centrales para que persista el riesgo país: la pérdida de confianza en el gobierno de Macri y la incertidumbre política.

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