Danza
Viernes 23 de Febrero de 2018

El baile como una actividad que ejercita la capacidad mental

El ejercicio no solo consiste en seguir la música, sino también en charlar mientras se baila y así entrenar la sincronización de ambas actividades sin perder la concentración en ninguna de ellas.

"El baile como una actividad que ejercita la capacidad mental". Ese es el objetivo de investigación de un grupo de científicos de la Universidad Masaryk de Brno, en colaboración con un grupo de personas mayores que asisten a un centro de baile de la ciudad. Pese a que aún falta tiempo y trabajo para arrojar los resultados, la experiencia ya habla por sí misma.


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La pérdida del rendimiento mental, de la memoria y la demencia senil pueden ser casi un hecho al alcanzar cierta edad. El Instituto Centroeuropeo de Tecnología (CEITEC), adscrito a la Universidad Masaryk, realiza una investigación para demostrar los efectos positivos del movimiento corporal en la salud cerebral.



Personas mayores de alrededor de 70 años se reúnen varias veces a la semana para bailar al tempo de diversos ritmos, marcados por la instructora Pavlína Vaculíková, que comentó en la Televisión Checa:


"Practicamos bailes que son sencillos y ahora nos acercamos a ritmos africanos y griegos. Se nota que logran hacer los pasos cada vez mejor".


El ejercicio no solo consiste en seguir la música, sino también en charlar mientras se baila y así entrenar la sincronización de ambas actividades sin perder la concentración en ninguna de ellas.


Parte de la investigación consiste en observar comparativamente la plasticidad cerebral antes y después del proyecto mediante resonancias magnéticas. La jefa de la investigación, Irena Rektorová, del centro CEITEC, agregó: "La demencia lleva a la pérdida de la corteza cerebral. Por supuesto que el movimiento no puede detener el proceso neurodegenerativo del cerebro, pero sí pensamos que lo desacelera".


Es una investigación a largo plazo y que requiere de cientos de datos para ser del todo constatada. Sin embargo, son los mismos ancianos quienes por experiencia propia confirman que desde que comenzaron a bailar se sienten mucho más lúcidos.


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Foto UNO Archivo. Diego Arias.
Foto UNO Archivo. Diego Arias.



Una de las bailarinas asiduas, Drahomíra Rutarová, comentó que asociar los nombres a las caras ya no es un problema cuando se topa con conocidos por Brno y que ya puede ir al mercado sin listas, porque su memoria está simplemente entrenada. De hecho, ya no es necesario ir tanto al mercado, porque prefiere pasar más tiempo bailando.


Otro de los testimonios los da Jaroslav Majerčík, a quien ahora no se le pasan las fechas importantes.


"Tengo cada vez más nietos y soy capaz de acordarme de las fechas de sus cumpleaños. Hasta me acuerdo de la fecha de mi matrimonio que fue el 3 de marzo de 1979, lo cual aprecia principalmente mi esposa".


Parece así que dentro de poco los científicos de Brno ya podrán afirmar que vivir es bailar y viceversa.

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