Sin expectativa de repuntes significativos en las próximas semanas, las bajantes de los ríos Paraná y Uruguay se han acentuado en los últimos días, y ya pone en situación crítica la navegabilidad, y fundamentalmente las tomas de agua para potabilizar en las distintas localidades costeras. La postal de las Cataratas del Iguazú -con cascadas donde solo se aprecian hilos de agua-, cuyo caudal se encuentra reducido en el orden de la octava parte del valor normal de marzo, es una muestra elocuente de la bajante extraordinaria que experimentan los cauces de agua en tramos del territorio argentino.
El río Paraná en bajante histórica: prevén menos de un metro de altura frente al Puerto Nuevo
Juan Ignacio Pereyra / UNO
Postal. Los bajos niveles de caudales se registran desde los tramos superiores, en Brasil.
En la capital provincial, la altura registrada ayer fue de 1,28 metros, en una tendencia bajante desde hace varios día. A ese ritmo, caerá por debajo de los 1,18 metros marcados en noviembre del año pasado, una cifra que se ubicó entre las 10 más bajas de los últimos 30 años.
El Instituto Nacional del Agua (INA) pronosticó que en los próximos días, el caudal del Paraná frene a la capital entrerriana podría descender hasta 1,04 metros, más de dos metros por debajo del promedio histórico para abril, que se sitúa en 3,63 metros. Incluso, proyectado a 15 días, se prevé a 94 centímetros.
Marcas bajas extraordinarias se repiten en ambas costas entrerrianas, tanto por el Paraná como por el Uruguay. Por la cuarentena, ambas postales costeras no pueden observarse personalmente, y solo se testimonian con videos o fotografías.
Escenario
El INA da cuenta que no se avizoran cambios en las próximas semanas.
El informe revela que durante enero y, especialmente, febrero las lluvias sobre las nacientes del río Paraná en Brasil permitieron recuperar los bajos niveles de los embalses emplazados en la mitad superior de la alta cuenca, la que se suele mencionar como “cuenca regulada”. No obstante, los montos acumulados y sus excedentes no alcanzaron como para conformar una crecida estival de la alta cuenca. Por otro lado, vale destacar los escasos montos de lluvia registrados sobre la mitad inferior de la alta cuenca, la cuenca “no regulada”, marcando una fuerte disminución en el aporte al curso principal del río Paraná. En lo que va de este mes de marzo se agudizó esa falta de lluvias, al tiempo que mermó la actividad sobre las nacientes.
Como resultado los niveles de embalse se mantuvieron lejos, en términos medios, de los normales operativos. El INA marcó que es el tercer verano en que los embalses sufren esa situación, que los obliga reducir las descargas de todo el sistema.
En cuanto al río Paraná en territorio argentino, plantea en perspectivas que no habrá lluvias significativas, por lo que la condición de las cuencas de aporte al tramo continúa siendo de escasez. El caudal que ingresa al tramo está muy por debajo del promedio de marzo desde 1995.
Respecto a la cuenca baja del río Uruguay, el aporte total al embalse de Salto Grande promedió en la semana 630 metros cúbicos por segundo, es decir un 23% de reducción, mientras que el nivel de embalse se mantiene oscilando a más de 2 metros por debajo de su valor operativo normal. El tramo inferior se mantiene en aguas bajas, situación que no cambiaría en las próximas semanas. En Concepción del Uruguay el nivel se mantuvo oscilando alrededor de 0,80 m. En marzo promediará 0,95 metros, 1,03 metros por debajo del valor mensual desde 1995.















