Los sueños de Gastón Grand, entre vínculos, arte y mucha acción

El empresario y músico, Gastón Grand, reflexionó sobre su vocación la música como puente y la importancia de las decisiones en el día a día.

Martes 22 de Julio de 2025

Gastón Grand nació en Rosario el 14 de julio de 1968, está casado y tiene dos hijos. Es una persona polifacética, que no para nunca y todos los días sigue sus sueños. Empresario, músico y dirigente, Grand pasó por La Red Paraná para hablar de su vida, sus sueños y sus inquietudes dentro del ciclo de entrevistas UNO a UNO.

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“Tenía 21 años cuando nos conocimos con Jimena. Ella tenía 18 y hoy tengo 57, así que llevamos mucho. Tuvimos 11 años de novios. Igual hay que sacar la cuenta, pero después de esos 11 años nos casamos y estamos hasta hoy. Una gestión larga diría”, reflexionó en una extensa charla. Grand dijo ser una persona afortunada y explicó el por qué: “Indudablemente soy afortunado en muchas cosas. En cuanto al trabajo, tuve la posibilidad de nacer en una familia que me permitió estudiar lo que quise. Mamé que había que estudiar y esforzarse, pero pude elegir lo que quería estudiar y trabajar de eso. Cuando voy a trabajar no siento que estoy trabajando. Obviamente que todas las actividades tienen su lado que a veces uno no quiere estar, y la realidad del país también te somete a distintos contextos. Pero en general, para mí es un placer. Trabajo de algo que me genera una satisfacción enorme. Trabajo muchas horas por día, entre 10 y 12, pero no lo siento. Además, trabajo con la gente que elegí y en el lugar que quiero. No mucha gente puede tener tanta suerte”. En otro tramo de la nota, se definió como un optimista por naturaleza: “como dice el poeta uruguayo, el hombre libre no se pregunta qué va a pasar, sino que está dispuesto a hacer para que las cosas pasen. El optimismo tiene que ver con la confianza. No es que uno pueda hacer cualquier cosa, porque todos somos hijos de Dios o de la energía, depende lo que uno crea. Pero dentro de nuestras posibilidades, siempre hay mucho por hacer. Se puede ver el vaso lleno o el vaso vacío. Yo elijo el lleno. Es una elección. A esta altura uno sabe que las cosas están interconectadas: el lenguaje la corporalidad, los juicios que emitimos. Uno puede ver el lado oscuro o el lado claro, y eso no implica un juicio de valor, sino una elección de vida”.

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Una persona feliz, con sus vínculos

“La verdad es que se la pasa mucho mejor eligiendo el lado optimista. Obviamente uno enfrenta vicisitudes, pero basta mirar un poco al costado para que la realidad te ponga en tu lugar. Aún así uno puede encontrar la alegría y la belleza, incluso en cosas que a veces parecen no tenerlas. Todo depende de nuestras propias visiones y juicios. Yo me siento una persona feliz, más allá de los momentos en que uno está a las puteadas o se queja, como cualquier ser humano. Me siento afortunado, tengo una linda vida y soy agradecido. Desde ahí trato de hacer las cosas que hago con quienes interactúo”, dijo frente a los micrófonos de La Red Paraná y agradeció cada uno de sus vínculos actuales. Grand habló además del autoconocimiento y autocontrol. “Trato de autoconocerme lo más posible. Siempre estoy haciend algo vinculado al autoconocimiento, autocontrol y manejo del ego. Me da pudor cuando hablás de mí porque no le doy trascendencia. Me reconozco como alguien que le gusta juntar las partes. Tengo facilidad para eso. Me cuesta ver el detalle, focalizarme en lo pequeño.Tengo facilidad para levantar la vista, manejar conceptos, asociar partes. Disfruto trabajar con gente diferente, respeto opiniones ajenas, aunque no siempre esté de acuerdo. Me gusta opinar, aunque no considero mi opinión valiosa. Es una más”. Gastón tuvo un momento para hablar de sus hijos. Dejó sus impresiones y sensaciones como padre: “qué decir de mis hijos. Le dan sentido a muchas cosas. No son todo, pero sí dan trascendencia a lo demás. No son continuidad de mis deseos inconclusos, son libres, y esa es mi mayor satisfacción. También tengo frustraciones; quiero conquistar el mundo todos los días, pero cuando ponés la expectativa muy lejos, te frustrás. Mis hijos no son la fórmula para resolver mis frustraciones. Me encanta que sean distintos entre ellos y de nosotros. Eso es una gran satisfacción”. Para el entrevistado, la familia como organización y la describió de la siguiente manera: “La familia es una organización construida desde el amor, con una cultura fuerte. Hay una matriz familiar. La naturaleza gregaria del ser humano hace que esté bueno construir un hogar desde el amor y la confianza. Lara estudia abogacía, es una luz, va rápido, tiene confianza y muchas amigas. Ulises está terminando la secundaria, quiere estudiar arquitectura. Tiene todas las posibilidades. Desde chico me acompañó a las obras, participó de la construcción de nuestra casa. Hay muchas fotos de eso”. En otro tramo de la entrevista, dijo: “no sé si hay que ponerle tanta carga. Todo es dinámico. Si tuviera que aconsejar qué estudiar, no sabría qué decir. Vivimos un cambio de época con nuevas tecnologías que no terminamos de dimensionar. Ellos me ven estudiando posgrados en inteligencia artificial, criptomonedas, contratos inteligentes. No quiero quedar afuera de lo que pasa. Si puedo transmitir algo es eso: seguir estudiando, aggiornarse, ser artífice de tu tiempo”. En cuanto a poner límites, dijo: “Hay formas de poner límites. No es lo mismo imponer que persuadir o ser ejemplo. Para ser referencia, el otro tiene que querer reflejarse. En casa se estudia, los dos hicieron deporte. Mi viejo jugó al rugby, no fue gran deportista ni músico, él pintaba y escribía”.

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Su vocación

“Nadie me dijo que tenía que militar en política. Lo hice. Tampoco que tenía que seguir una vocación. Lo desarrollé. Hoy soy presidente de una cooperativa fundada por mi padre, vicepresidente de la Federación Entrerriana de Mutuales, estoy en la Confederación Argentina de Mutuales, y estuve en la comisión de vivienda a nivel nacional. También mi madre, desde la sensibilidad. Tengo eso. Valoro a todos, al que entra arena y al inversor. Es imposible no mirarse en lo que uno toma de sus padres. Con mis amigos, los de toda la vida, comparto espacios. Son lo más preciado junto con mis hijos. Trato de no traicionar eso. Estoy rodeado de casas, edificios que hizo mi viejo. Pero siento que elijo mi camino. Uno elige dentro de lo que puede, no de lo infinito. A veces hay que levantar la vista. Con las posibilidades que existen, podés ahorrar, tomarte un avión e ir a ver cómo se vive en otro lado. En cualquier momento vamos a viajar fuera del planeta. ¿Por qué quedarse mirando sólo la baldosa donde uno está parado? Esa es la pelea con la zona de confort y el deseo. Una sola vez en la vida me descargué de energía y no me gustó. Me gusta estar motivado antes que no sentir deseo”, cerró.

Sus comienzos en la música

“Toqué por primera vez una guitarra eléctrica a los 13. Formamos Meridiano 41, el meridiano que pasa por Paraná. Era la primera banda. Nos juntábamos con amigos del rugby en una casa abandonada en calle Corrientes. Saltábamos un tapial, tirábamos un prolongador y ensayábamos. Tenía 15 o 16 años. Era espectacular”, dijo con orgullo Grand. Además recordó que “fuimos una referencia como DJ junto a Lucho Bande, César Miani y José Antonio López. Teníamos muchas fiestas. Hacíamos un revisionismo, escuchábamos todo. Pasábamos tardes en la casa abandonada, comiendo mandarinas, ensayando, yendo a la secundaria, al rugby. Estudiaba inglés, francés y piano ”.

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