Miércoles 14 de Febrero de 2024
El 14 de febrero es una fecha donde se celebra el amor romántico de una forma determinada y rara vez surgen reflexiones que se escapan de una norma monogámica, heteronormativa y tradicional.
La soltería y la presión social, las relaciones por costumbre y los vínculos tóxicos son temas que se evaden en un contexto donde se ven constantemente imágenes del amor que no son muy cercanas a la realidad, lo que puede perjudicar a las parejas en el mediano plazo. En este marco UNO dialogó con Celeste Herrera, licenciada en Psicología, sexóloga clínica y psicoterapeuta de parejas y adultos, para profundizar en diálogos adeudados con aquello que no es común discutir en el día más romántico del año.
Soltería y soledad: dos conceptos diferentes
— A partir de cierta edad las personas atraviesan una presión social por encontrar pareja, ¿Cómo afecta esto a la salud mental?
— Vivimos insertos en un sistema monogámico que propone como norma que los seres humanos debemos emparejarnos y, además, que esa unión debe ser prioritaria, lo que trae dificultades en el ámbito clínico y a nivel social. Para quienes no construyeron una pareja llegada a determinada edad, esto tiene que ver con el poder procrear, se genera una expectativa. Hay que distinguir entre las personas que desean conformar un vínculo de pareja pero no han podido y las que eligen la soltería. En ambos casos estas presiones afectan de forma diversa a la salud mental y hay quienes lo viven con mucho sufrimiento porque esas presiones sociales se hacen carne. Desde el entorno surgen preguntas, sugerencias y consejos, lo que puede generar un padecimiento psíquico porque encontrarse constantemente con el no poder conectar con alguien es frustrante y, para colmo, se lidia con la expectativa del entorno causando ansiedad y, en algunos casos, trastornos del estado anímico como la depresión.
— ¿Qué consejos puede ofrecer a una persona que siente estigma o presión de parte del círculo social a encontrar una pareja? ¿Cómo se puede responder o abordar estas situaciones?
— Sugeriría volver la mirada hacia nosotros mismos ya que podremos entender en profundidad de dónde surge esta necesidad imperiosa de buscar pareja. A partir de ahí es posible posicionarse de un modo diferente ante el exterior porque la demanda es del otro y no tenemos por qué hacernos cargo. Puedo mostrar a la persona que demanda que esto es una cuestión de ella y agradecer el interés, pero que uno hace lo posible por construir una vida saludable y que hay otros vínculos que enriquecen y permiten aprender.
— ¿Cómo podemos abordar de forma saludable a la soltería en una sociedad que brinda más valor a las relaciones románticas?
— La soledad o soltería es un tema complejo y está muy estigmatizado. Muchas veces se cree que la soltería es sinónimo de soledad, pero no lo es. También es visto como un momento de tránsito o un paréntesis entre una pareja y otra, pero en realidad puede ser un estado elegido libremente y es totalmente válido o, aunque no sea una elección, puede ser rico en aprendizajes. Para abordarlo de manera saludable hay que conectar con uno mismo y eso puede ser doloroso y difícil en principio, más que nada luego de vínculos largos. La soledad es un tiempo de conectar con el placer desde otros lugares y para reafirmar la amistad con uno. Esto se logra tolerando el vacío, aceptándolo y abrazándolo, validando los deseos y emociones, con la construcción de puentes, fortalecimiento de amistades y el descubrimiento de hobbies y pasiones, lo que tiene múltiples beneficios y nos permite construir un autoestima equilibrado.
— Se dice que la soledad puede afectar a la sexualidad, ¿esto es un mito?
— Es un mito porque la sexualidad es una esfera fundamental y prioritaria en los seres humanos que no depende de otro. En la juventud y la adultez, esta búsqueda de la identidad y placer sexual es una responsabilidad personal. En la soledad o el período de soltería no muere la sexualidad ni tampoco queda en pausa mientras aparece otra pareja, sino que puede ser un periodo interesante para el autoconocimiento. Para poder habilitarlo necesitamos registrar y ser conscientes de qué creencias nos limitan, entonces no es un camino fácil pero si me lo pregunto y lo pienso, lo puedo generar desde un lugar de mayor compasión y empatía. Si no puedo hacerlo, es posible recurrir a la ayuda profesional.
— ¿De qué modo podemos fortalecer el vínculo con nosotros mismos, especialmente en un contexto que pone presión ante la falta de pareja?
— Fortalecer el vínculo con uno mismo viene de la mano con el autoconocimiento y la autoaceptación. Esto quiere decir que, en la medida que nos conozcamos cada vez más y comprendamos nuestros procesos y qué necesitamos, nos permitirá empoderarnos e ir en la búsqueda de aquello que deseamos sin esperar que otro venga a satisfacernos. Es parte de la madurez comprender que el bienestar depende de nosotros y no de la pareja.
El fin del amor: cómo saber poner un punto a la relación
— ¿Cómo una persona puede darse cuenta que está en una relación sentimental por costumbre o miedo a la soledad?
— Hay muchos indicadores, el tema es saberlos registrar. Una realidad es que, en nombre del amor, los humanos justificamos un montón de cosas que no tienen nada que ver con eso. El malestar en la pareja crece y la desconexión también, pero el tema está en qué hace cada persona con eso: hay quienes insisten y ahí surgen las exigencias para que la pareja cambie y responda a nuestras expectativas. Otras comienzan a alejarse emocionalmente y otros que niegan estas sensaciones ante el miedo de que la pareja deje de existir. Por otro lado, nos damos cuenta de que es miedo a la soledad cuando se registra mucho malestar pero aún así se justifica a la pareja o a sí mismo para no tomar la decisión de separarse. Cuando las personas especulan y tienen el deseo de separarse hay que evaluar las razones y ponerlas en la balanza.
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— ¿Cuáles son las señales de que una relación se desgastó y cómo abordamos esta conversación de forma saludable?
— Las señales son cuando los intercambios son displacenteros, hay mayor malestar, pesa más lo negativo que lo positivo y cuando esto se hace crónico hay fuertes consecuencias en la vida de las personas. También, cuando no se siente que estar con el otro no me permite crecer y nos da igual si está o no está, son señales. El autor John Gottman habla de ‘Los jinetes del Apocalipsis’ en una relación y uno de los más graves tiene que ver con el desprecio hacia el otro, lo que habla del desgaste del vínculo: se puede presentar como crítica o desvalorización del otro. Otra cuestión es el conflicto excesivo o, por el contrario, evitar el conflicto como una forma de escape. En conclusión, cuando se pierde el disfrute de la compañía del otro y el malestar supera los momentos de conexión y alegría, es un indicador que la pareja está desgastada o en crisis.
— ¿Cómo podemos identificar cuando un vínculo se vuelve tóxico? ¿Cuál es la mejor manera de terminar una relación de este tipo?
— Los vínculos tóxicos o violentos emocionalmente se sostienen sobre la coacción, la coerción, la manipulación y el control. El vínculo tóxico se da cuando dos personas se manipulan mutuamente, esperando a que el otro les de aquello que esperan. Además, hay un enganche muy fuerte del cual es difícil salir porque hay mucha dependencia emocional. La mejor manera de terminar una relación tóxica es, como paso previo, espacios de terapia de pareja o individual pero si sienten que se agotaron las instancias, lo mejor es terminarlo. Se sugiere el ‘contacto cero’ porque tiene beneficios ante la sensación de pérdida de ese vínculo. Implica sacarlo de las redes sociales, no hablarse más y garantizar el menor contacto posible. Es necesario, también, hacer el duelo para la aceptación de que esta persona no formará más parte de mi vida.
— ¿Por qué es importante recurrir a la ayuda de un profesional cuando la ruptura de un vínculo amoroso afecta emocionalmente?
— No quiere decir que todos lo necesiten, pero si una persona se da cuenta que con los recursos que dispone no es suficiente y la angustia es intensa, es importante el acompañamiento de un profesional de la salud mental porque éste ayuda a construir las herramientas para que la persona transite ese trayecto que lleva tiempo y atraviesa distintas etapas. Es importante también porque el terapeuta ayuda a resignificar el hecho doloroso.
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— ¿De qué modo puede ayudar la terapia a parejas que buscan fortalecer la relación? ¿Cree que este tipo de terapia es un tabú o está más normalizado?
— La terapia de pareja puede ser un espacio enriquecedor e importante. Suele ocurrir que aún las personas tienen recaudo a la terapia de pareja y se llega como último recurso, pero cuanto antes se hace la consulta, mejor. No se debe estar frente a una crisis para asistir, porque es un espacio de construcción de herramientas para los conflictos cotidianos y generar recursos frente a problemas con los que lidiamos y no hallamos solución o para fortalecer el vínculo.
De todas maneras, según mi experiencia profesional, cada vez se consulta más y llegan parejas jóvenes y se contempla la terapia de pareja como una posibilidad. También hay que tener en cuenta que este espacio se complementa con la terapia individual.
Amor en tiempos líquidos
— ¿Qué cambios percibe en torno a las visiones sociales que existen en torno al romance y los vínculos románticos en la actualidad?
— Desde mi punto de vista, basado en la experiencia profesional y los autores que consulto, estamos en un momento bisagra. Nos encontramos hipercomunicados y es inevitable el impacto en los vínculos sexoafectivos y la forma en que los miramos. Con el impacto de las redes sociales la libertad de elección se amplió y hoy nos encontramos con que las personas buscamos cosas diferentes porque, cuando hablamos de vínculos, nos encontramos con una diversidad llamativa donde hay más libertad. También nos encontramos, gracias a las redes sociales y aplicaciones de citas, con fenómenos relacionados con la ilusión de alternativa y de que las personas son descartables. Es una ilusión porque no nos involucramos con el otro y queda en un intercambio superficial, no llegamos a conocer a la persona ni a construir un vínculo.
— ¿Cómo influyen las normas y expectativas sociales en la experiencia del amor, el romance y la sexualidad actualmente?
— Las normas y expectativas sociales influyen, por lo que hay que poder identificarlas y actuar en consecuencia al deseo propio, pero a veces esto no está tan claro. A veces es una construcción y necesitamos experimentar para saber qué no se quiere, así que debemos volver a nosotros mismos y hacer un trabajo de autoconocimiento, responsabilizarme de los procesos y el bienestar.
— ¿Cómo afectan las representaciones del amor que consumimos en las series, películas, libros, etcétera, a las expectativas y experiencias de las personas?
— Las representaciones sociales y culturales moldean estas expectativas. Por lo tanto, todo aquello que vemos como positivo se introyecta y no se consume sin una mirada crítica, trasladándose a los vínculos y esto trae aparejado mucha frustración. Entonces no se trata de no consumir sino tener una mirada crítica en torno a lo que se consume, mira y escucha porque sino se corre el riesgo de idealizar aquello que se nos muestra y nos negamos la posibilidad de construir algo genuino y satisfactorio porque quedamos apegados a aquella idea de lo que está bien.
— ¿Cuáles son las claves para mantener un vínculo sentimental sano con una o más personas?
— La clave está en el consentimiento y la libertad en el sentido de que, en la medida que yo me hago cargo de lo que deseo, necesito y puedo explicarlo, abre las puertas a una construcción genuina y saludable. Otra clave es la comunicación que tiene muchos tipos: comunicación verbal, no verbal y sexual entre los miembros de la pareja. En este último campo se involucra al cuerpo como el móvil en el lugar donde se pueden sentir muchas emociones placenteras y no se limita solamente a las prácticas sexuales. La sexualidad se puede construir desde muchos lugares y no es necesario el coito para que haya sexualidad. También es fundamental la construcción de espacios de intercambio, momentos de calidad, conexión y disfrute que no sean absorbidos por la vorágine cotidiana, los espacios que se forman con otros en la pareja y los espacios individuales que son fundamentales. Por otro lado, es importante entender que hay otros vínculos que son tan fundamentales como la pareja: las amistades, la familia, grupos de pertenencia y el vínculo con uno mismo.