Salud mental. Desde el Programa Provincial de Prevención del Suicidio destacan la importancia de acompañar y fortalecer los lazos sociales.
11:41 hs - Miércoles 02 de Septiembre de 2026
El Programa Provincial de Prevención del Suicidio funciona desde 2020 y desarrolla acciones de promoción, prevención, asistencia y posvención en Entre Ríos. En diálogo con Radio La Red Paraná (88.7), remarcaron la necesidad de escuchar a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento y trabajar comunitariamente para evitar que transiten las crisis en soledad.
El abordaje de la problemática del suicidio requiere una mirada integral y un compromiso que exceda al sistema sanitario. Así lo plantearon desde el Programa Provincial de Prevención del Suicidio, una iniciativa que funciona en Entre Ríos desde 2020 y que trabaja en los 17 departamentos de la provincia.
En diálogo con Radio La Red Paraná (88.7), la coordinadora del Programa, Lic. Delfina Noé, explicó que desde el área se desarrollan sobre tres grandes ejes: promoción y prevención, asistencia y posvención. En ese marco, se realizan actividades presenciales y virtuales destinadas a la comunidad, al sistema educativo y al sistema sanitario.
Uno de los principales recursos son los conversatorios que se desarrollan en distintos puntos de la provincia. Según detallaron, estas instancias presenciales ya permitieron llegar a los 17 departamentos entrerrianos.
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Escuchar antes que hablar
“No es sencillo escuchar el sufrimiento del otro, no es sencillo ser testigos del sufrimiento del otro”, señaló Noé. Sin embargo, remarcó que cuando alguien decide mostrar su vulnerabilidad y contar lo que está atravesando, también está depositando confianza en quien escucha.
En ese contexto, advirtieron sobre los denominados “mensajes vitalistas”, como decirle a una persona que mire todo lo bueno que tiene en su vida, su familia, su trabajo o sus estudios. “Cuando una persona está sufriendo, eso es visto como una exigencia más todavía a la que tiene que cumplir, a la que tiene que llegar, y que a veces no se puede”, explicó.
Por eso, frente a una persona que atraviesa una crisis, recomendó escuchar, permitir que pueda expresarse y, a partir de allí, construir una estrategia de acompañamiento.
Las señales de alerta
Desde el programa también cuestionaron uno de los mitos más extendidos en torno al suicidio: la idea de que las personas que se quitan la vida no brindan señales previamente.
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“La mayoría de los suicidios se pueden prevenir, porque la mayoría de los suicidios nos dan algún tipo de señal previamente”, explicaron. No obstante, aclararon que esto no significa que todos puedan evitarse.
La aclaración resulta importante, señalaron, para evitar que después de un suicidio las familias o las comunidades carguen con sentimientos de culpa por considerar que alguien “falló” al no detectar una señal.
Las señales, además, deben analizarse en función de cada persona. Entre los posibles cambios que pueden generar preocupación mencionaron modificaciones abruptas en los hábitos alimentarios o de sueño, descuido de la higiene personal, aislamiento, pérdida del interés o disfrute por actividades que anteriormente resultaban placenteras y cambios marcados en las rutinas.
Prevención
Otro de los conceptos destacados durante la entrevista fue el de corresponsabilidad. La prevención, explicó, no puede limitarse a la atención individual ni quedar exclusivamente en manos del sistema sanitario. “Tenemos que construir comunidades o sociedades que alojen el sufrimiento del otro”, plantearon.
En ese sentido, remarcó que ese trabajo debe desarrollarse cotidianamente en las escuelas, los clubes, los espacios laborales y los barrios. El Programa Provincial de Prevención del Suicidio depende de la Dirección General de Salud del Ministerio de Salud y trabaja de manera articulada con el sistema educativo, acompañando a docentes que trabajan con las trayectorias de adolescentes.
De acuerdo con un informe presentado ante la Cámara de Diputados en abril de este año, durante 2025 el programa realizó 88 instancias presenciales y 106 virtuales. De las actividades presenciales, alrededor de la mitad —45— estuvieron destinadas al sistema educativo de distintos puntos de Entre Ríos.
“Nunca es suficiente”, afirmó al referirse a las acciones de prevención y acompañamiento. En ese sentido, sostuvieron que la complejidad de las situaciones actuales obliga a profundizar de manera permanente el trabajo con las distintas instituciones.
Qué hacer ante una situación de crisis
La entrevistada también explicó que existe una red de atención para quienes atraviesan una crisis de salud mental o para familiares, amigos y allegados que necesitan orientación. Una de las alternativas es comunicarse con el 135, una línea telefónica que funciona en Entre Ríos desde 2022 y que brinda orientación y apoyo para urgencias en salud mental.
El servicio es atendido por profesionales de la salud las 24 horas, los 365 días del año. Puede comunicarse tanto la persona que atraviesa una crisis como alguien de su entorno que advierte una situación que le genera preocupación y no sabe cómo actuar. “Puede llamar quien esté atravesando una crisis, pero puede llamar también una mamá, un papá, un hermano, un tío, un vecino, un primo”, explicaron. También se puede acudir al centro de salud más cercano o a la guardia de un hospital.
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La posvención, otro eje fundamental
El tercer eje de trabajo del programa es la posvención, que comprende las acciones que se implementan luego de que ocurre una situación vinculada a la problemática del suicidio, ya sea un suicidio consumado o un intento grave. El objetivo es acompañar a las personas que quedan afectadas por lo ocurrido, incluyendo familiares, instituciones y comunidades.
“No es sencillo que cuando pasa algo de esto sea necesario no solo detectar riesgos individuales sino acompañar en el duelo a esas familias, esas instituciones”, señalaron.
En ese proceso también se busca fortalecer los vínculos y el lazo social. Desde el programa insistieron en que el suicidio no puede explicarse únicamente desde un diagnóstico de salud mental ni como una decisión estrictamente individual. Se trata, remarcó, de un fenómeno complejo y multidimensional en el que intervienen factores individuales, sociales y culturales.
Por eso, sostuvieron que la prevención debe apuntar a generar condiciones para que las personas puedan atravesar las situaciones de sufrimiento acompañadas y no en soledad.
Finalmente, destacó que la información epidemiológica resulta una herramienta fundamental para comprender la magnitud y distribución de la problemática en Entre Ríos y, a partir de esos datos, orientar las políticas y estrategias de prevención.