Miradas
Martes 03 de Julio de 2018

El segundo semestre que nunca empezó

Es cada vez más difícil; llegar a fin de mes dejó de ser el problema, ahora hay que atravesarlo por completo. Quienes tienen sueldo, como lo tienen se les va; abrazados a la oferta del día, se trata de sobrevivir. Es eso, decidir qué boleta se paga este mes y cuál no, que servicio dar de baja y cuál mantener; uno se empieza a preguntar qué se debe sostener, si el cable, internet, el teléfono o mantener al día la tasa sanitaria. Pero estos problemas, los de la mayoría, no lo son para quienes se hacen ricos hoy a costa del sufrimiento de tantas familias.

Es cierto, solo basta releer el párrafo anterior, está lleno de frases hechas. Pero tampoco, y a esta altura, uno sabe cómo escribirlas de otra manera.

Por supuesto que hay estadísticas, números que muestran todas estas cosas. Entre junio de 2017 y junio de 2018, todos los rubros del mercado minorista bajaron en cuanto a las ventas, pero se destacan los materiales para la construcción, los neumáticos, el calzado y la regalería en general. Se compró menos.

Y si se suman los primeros seis meses del año y se los compara con los primeros seis meses del año pasado, duele menos que las ventas de golosinas hayan disminuido un 3,2%, que los datos que arroja el rubro de farmacia con un 2,9% menos operaciones en el mismo período.

No hace falta decir que lo que sí aumentó es la cantidad de gente que revisa los contenedores de basura en Paraná, y en la mayoría de las ciudades en general. Todas las tardes y las noches, son hasta niños, y más de uno, los que se meten dentro de los grandes recipientes en la búsqueda de algo para comer: se les puede pasar por al lado, mirarlos o hacer como que no, se los puede ayudar o dejarlos a la desdicha, pero no hay vez en que no se los vea, tan pequeños, en la búsqueda de sobrevivir un día más.

En alguna oficinas de trabajo, los empleados se organizan para comprar la yerba de todo el mes, para hacer compras en el supermercado de manera colectiva, alguien avisa de un determinado descuento para aprovechar en determinado lugar.

Los informes hablan de la "volatilidad del dólar", y esto no es más que ajuste: un centavo de la divisa que sube, es un aumento en cualquier producto días después, y no hace falta ser un experto, solo hay que ir al supermercado. Y también la nafta aumenta, el boleto de colectivo, los peajes; todo sube a un ritmo inalcanzable para el trabajador. Los expertos lo llaman "deterioro del poder adquisitivo", y es simplemente no tener un mango para resolver, es pensar más de dos veces si comprar la leche ahora o esperar un día más, en el mejor de los casos es comer milanesas de pollo nueve de cada 10 veces; en el peor, es ni siquiera aproximarse a una carnicería.

Y uno se ajusta, usa la misma ropa que el año pasado, remienda el pantalón, sale adelante con tal de que por lo menos sean los hijos quienes la pasen mejor.

Pero la cosa está presentada de tal manera que parece que uno la ve en diferido y dicen, como si esta fuera la salvación, que durante esta semana tratarán de reducir el circulante de Lebacs. Y uno con todos estos problemas se pregunta: ¿qué significa reducir el circulante de Lebacs?, ¿qué es un circulante? ¿qué una Lebac? Son bonos con los que algunos ganan mucha plata, los compran a un precio, reciben un porcentaje sumamente mayor al final de un período. Ese porcentaje, para sostenerlo, lo pone el Estado que "inyecta dólares al mercado" y esto no es más que poner plata para sostener la rueda de esta bicicleta. Palabras más, palabras menos, es más simple de lo que parece. Y uno piensa: ¿Y eso qué tienen que ver con mi vida, si yo no tengo dólares o tengo muy pocos, y no tengo Lebacs? La respuesta también es simple: la plata con la que se sostienen esto, es esa que le falta a la mayoría. Pero ayer ya se hablaba de nuevas medidas como la presentación de flamantes letras en dólares; otro partido en diferido.

Hay aspectos de la realidad que se pueden enmascarar, existen los relatos y quienes les creen –y hasta quienes les rezan–, pero no todos. Muchos aún esperan y necesitan que comience aquel segundo semestre, uno lejano, prometido y hasta ahora inaccesible.

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