Secciones
Hoy por Hoy

De patos y cisnes

Lunes 27 de Mayo de 2019

La estética y la belleza preocupan a la mayoría de la población, especialmente a las mujeres, que a veces intentamos conseguir o imitar a toda costa –y casi siempre sin éxito– el cuerpo ideal con el que nos bombardean desde los medios, las publicidades, las redes.

Hablamos del cuerpo, y no de los cuerpos, porque el modelo sigue siendo uno: 1,75 de estatura, piel tersa (y preferentemente caucásica), nariz de personaje de animé, cabello largo y sedoso, piernas lungas y un máximo de 60 kilos armoniosamente distribuidos entre los senos y los glúteos. Con un promedio anual de 250.000 cirugías plásticas, Argentina es el segundo país de Sudamérica y 16° del mundo donde más se entra al quirófano para ajustarse al modelo. También está muy arraigada la cultura fitness.

En Vida líquida, el sociólogo Zygmunt Bauman señala que mientras no hace demasiado tiempo el parámetro para juzgar el buen o mal estado de un cuerpo era la salud, ahora lo es "estar en forma", un concepto vago que se presta a la comparación con los criterios de otros y nunca llega a su realización plena. Eso implica que el motor del deseo de ser atractivos es la insatisfacción; insatisfacción que debe ser alimentada todo el tiempo. Dado lo expuesto, no es novedad que la mayoría de las personas estén disconformes con su aspecto. En especial, las mujeres, cuya corporalidad ha sido colonizada desde siempre, asignándole roles reproductivos y sexuales en función del patriarcado, pilar sobre el que se asienta el sistema capitalista.

Pero el mercado, siguiendo la tendencia de los tiempos que corren, intenta captar a quienes no pueden acercarse ni por asomo a los cánones de belleza que él mismo ha impuesto, un segmento de clientes a los que nunca antes había tenido en cuenta y que está en proceso de reivindicación desde que salió al aire el primer capítulo de Betty, la fea. Así, varias marcas de productos orientados a la belleza femenina pregonan sus campañas pro "cuerpos reales", incluyendo de manera condescendiente a mujeres mayores y otras con un peso saludable. Aunque todas ellas tienen rasgos armónicos, pieles inmaculadas, cabello envidiable e imagen ajustada al canon cis género. El marketing aún sigue echando mano a los cuerpos tolerables.

Los labios leporinos, axilas femeninas velludas, narices aguileñas, pieles con acné o manchas, bocas con faltantes de dientes y torsos excesivamente rollizos aún no terminan de ganar lugar en el reducido universo de la imagen políticamente correcta.

No obstante, esa misma corrección política está cediendo lugar a lo que antes era tildado de "feo", colocando el acento sobre un término más tolerante: "diferente". Ahora hay agencias de modelos –si bien, pocas– que buscan cuerpos originales, "con carácter", porque la belleza es una y limitadísima, mientras que la fealdad es múltiple y variopinta.

De a poco, las estéticas dominantes cambian y ahora se buscan caras y cuerpos que no estamos acostumbrados a ver en las publicidades, aunque sí en lo cotidiano. De a poco, muy de a poco, el mercado va entendiendo que la fealdad es una convención, al igual que la belleza. Que quizás hay patos que no quieren ser cisnes.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario