La artista entrerriana, Shulamit Silvestre, ganó una beca para estudiar arte en Nueva York. En diálogo con UNO, contó su increíble experiencia.
Jueves 12 de Febrero de 2026
Con esfuerzo colectivo y una beca, la artista Shulamit Silvestre, vive una experiencia formativa intensa en Nueva York, donde estudia, audiciona y se empapa con el arte local. En cuanto a sus vivencias, conoció a Sam Smith y considera que estudiar en inglés es "muy loco y gracioso a la vez".
Shulamit Silvestre vive días que define como "muy increíbles" en Nueva York. Becada para formarse artísticamente, la joven artista atraviesa una experiencia que combina estudio intensivo, funciones teatrales, audiciones y el impacto de una ciudad donde el arte y la música atraviesan la vida cotidiana.
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Un largo recorrido
Para llegar hasta allí, el camino fue largo y profundamente colectivo. "Vendí alfajores de maicena, combos de pastas, pizzas, di talleres y clases. Además de lo que yo pude poner, mucha gente me ayudó", cuenta. La ayuda llegó en distintas formas: desde objetos prácticos hasta regalos cargados de afecto y simbolismo. "La verdad es que sin todo eso no iba a poder hacerlo", reconoció en diálogo con UNO.
Estudio, arte y aprendizaje
Actualmente comparte la rutina con sus compañeras y rommies. Las clases comienzan a las 8.30 de la mañana, y se extienden gran parte del día, con horarios variables que pueden llegar hasta la tarde. Vocalización, estudio, ensayos y formación en inglés forman parte de una experiencia que describe como "movilizante" y desafiante. En su poco tiempo libre disfruta de ver obras de teatro, lo cuál genera que esté constantemente empapada del arte.
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Fuera del aula, la ciudad también enseña. Shulamit asiste con frecuencia a obras teatrales y musicales, y destaca el nivel de los artistas y docentes que la rodean. "Además de lo que aprendo en clase, aprendo muchísimo viendo. Acá hay gente que realmente vive del arte", señala. Incluso relata cruces inesperados con figuras reconocidas y la emoción de ver en vivo a artistas que admira, como el cantante Sam Smith a quien se cruzó por las calles de la ciudad que no duerme.
El impacto cultural es constante: el clima, los horarios, la comida y la forma de habitar el espacio urbano. "Es hermoso estar en otra cultura y compartir con gente que vive tan distinto", dice. Abrigada contra el frío, pero con entusiasmo intacto, toma clases en inglés y expresó que se siente "muy flasheada". En Nueva York celebró su cumpleaños este lunes pero ya piensa en volver a su ciudad natal. Para la artista, el viaje representa mucho más que una formación académica: " Nunca había viajado tan lejos, y menos por la música. Es un sueño cumplido".