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20 Aniversario: Enseñando y leyendo, entre el agobio y las nuevas posibilidades

20 Aniversario. Las transformaciones de la lectura por la ampliación del mundo virtual, según diversos protagonistas del proceso.

Miércoles 11 de Noviembre de 2020

Independientemente de los efectos psicológicos devastadores en niños y adolescentes por el confinamiento sin fin, sin sentido y la falta de presencialidad, del agravamiento del ausentismo por la desconexión a Internet y la insuficiencia de recursos tecnológicos, del patetismo y arribismo de funcionarios y sindicalistas docentes, y del anacronismo estructural de muchos aspectos del devastado sistema público de enseñanza, el aprovechamiento de las herramientas virtuales se aceleró obligadamente, lo cual ofrece una oportunidad, si se capitaliza la experiencia, para cambios necesarios, e impone continuar la reflexión sobre las nuevas formas de lectura, escritura y aprendizaje.

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Aquino. “La lectura en Internet no capta la atención en largos períodos”.

Aquino. “La lectura en Internet no capta la atención en largos períodos”.

Lenguajes que surgen

La bibliotecaria y docente Julia Aquino, quien además cursa la licenciatura en Análisis e Intervención de Instituciones Educativas, entiende que el leer está mediado por la pantalla y que la lectura digital tiene como contrapartida menos uso o acercamiento a los libros impresos en tanto soporte de los textos, lo que constituye probablemente el cambio más notable, teniendo presente que las bibliotecas de instituciones educativas y sociales permanecieron cerradas en general.

“Si bien existen bibliotecas virtuales y posibilidades de acceso a libros a través de la red, no todos los usuarios o internautas conocen y están habituados a buscar lo que desean o necesitan leer”, señaló al referirse a que leer libros digitales no es practicado por todas las personas, aunque sí la mayoría hace lecturas digitales breves, por ejemplo, a través de las redes sociales.

Caracterizó que la lectura en las redes emplea, generalmente, una economía de palabras, además de que Internet brinda la posibilidad de tener varias ventanas abiertas a un mismo tiempo, lo cual no favorece la atención por períodos prolongados. “Trabajar o leer mensajes casi en simultaneo requiere de atención discontinua, así que no es la mejor práctica para quienes se inician como lectores, y tampoco favorece la concentración ni de niños ni de adultos”, enfatiza, aunque valoró que la digitalización permite la producción de textos breves, con lo cual “nos hemos convertido en autores”.

Interrogada sobre dichos hábitos según franjas etarias, nivel de estudio o social, admitió que no tiene una respuesta precisa por falta de estadísticas, e indicó otras variables más allá de aquellas, como son los intereses personales y el tiempo disponible para dedicar a la lectura, que determinan hábitos. “Es probable que lectores habituados a los textos impresos con más tiempo disponible en esta época de aislamiento hayan dedicado más horas a leer, teniendo al libro como soporte preferido”, arriesgó.

La bibliotecaria piensa que existe un exceso de recursos de información, producto del aislamiento impuesto, y con su parte negativa porque puede haber sobrepasado el tiempo y las necesidades precisas de los lectores o internautas. “Pueden haber experimentado una saturación, además de que el tiempo de encierro y una actividad repetitiva dentro del hogar provocan un grado de stress que no favoreció la dedicación/atención hacia un único objeto de interés o una misma actividad”.

Al continuar la argumentación manifestó que pasado un par de meses, tiempo estimado como de “novedad”, surgió la necesidad de “salir al exterior, tomar aire, caminar, pedalear, conversar o simplemente sentarnos a recibir el calor del sol. El encierro extendido operó como factor no propicio para continuar con los hábitos o costumbres desarrolladas dentro de la casa”.

En cuanto a la posibilidad de integrar las nuevas formas de aprendizaje surgidas, la docente dijo que la realidad ofrece opciones cuya integración en la vida cotidiana dependerá de la actividad y temáticas concretas que se realicen, la creatividad, la voluntad de trabajo y el tiempo dedicado a la utilización de los recursos o aplicaciones digitales. “Lo nuevo es una oportunidad para incursionar por otros lenguajes, partiendo del aprendizaje de los usos y ventajas de cada herramienta virtual. En lo laboral –continuó– podrá favorecer o no el rendimiento y la eficiencia de los procesos, podrá potenciar o no las tareas colaborativas, lo cual está siendo experimentado ya en este tiempo. Es además un desafío para las instituciones y la docencia, particularmente respecto de los primeros años de escolarización cuando aún las competencias lectoras no han sido adquiridas. La creatividad permitirá, por ejemplo, conjugar recursos de otras disciplinas con aquellos propios de la enseñanza de la lengua escrita y la literatura, seleccionando y priorizando propuestas de acuerdo a los resultados que se logren sobre la marcha. No debemos olvidar que existen personas al margen de Internet, siendo la brecha digital parte de la realidad social”, finalizó.

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Natalí Folonier. “Falta modernización de contenidos”.

Natalí Folonier. “Falta modernización de contenidos”.

“No le dieron pelota a las clases”

Como especialista en marketing digital y conocedora del potencial de las redes sociales, Natalí Folonier, también docente, fue contundente y enfatizó que “los pibes no le dieron pelota a las clases, porque no las ven tan entretenidas como a otras posibilidades”. Y manifestó su enojo con la decisión gubernamental de no desaprobar: “¿Cómo los hacés reflexionar de que no le están poniendo ganas al proceso educativo, independientemente de la voluntad de los docentes”, preguntó.

Folonier vinculó la integración de las nuevas formas de lectura y aprendizaje con la necesaria modernización de contenidos y ejemplos ajustados a la realidad, al igual que con otros formatos de motivación: “A mí no me enseñaron cómo administrar una página Web”, comparó la especialista en publicidad digital.

Teniendo en cuenta que los chicos y adolescentes se vinculan tanto con Youtube como con los youtuber (productores de contenidos audiovisuales), entiende que se pueden usar esas redes como puente para que los proyectos educativos de las escuelas se hagan desde allí, porque además se torna entretenido. “Hay que tratar de que ganen todas las partes” concluyó.

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Melisa Pasgal. “Muchos niños sienten negación a las clases virtuales”.

Melisa Pasgal. “Muchos niños sienten negación a las clases virtuales”.

Agotados de la virtualidad

Melisa Pasgal, psicopedagoga, y con experiencia como maestra integradora, observó que tanto mayores como niños se encuentran desanimados para realizar actividades. “Los niños, con respecto al estudio, están agotados de la virtualidad, necesitan ver a sus compañeros y docentes, porque piensan que no saben a quién le están hablando, entonces hay muchos que sienten negación frente a las tareas y clases virtuales”, reveló.

En cuanto a los adultos con hábitos de lectura aseguró que tampoco tienen ganas de leer y les cuesta realizar actividades que siempre disfrutaron. “La parte anímica juega un papel muy importante para realizarlas, debemos encontrarnos motivados”, manifestó, aunque igualmente describió que algunas personas, consideradas una minoría, supo sacar provecho de esta situación, que están leyendo más o realizando otras actividades que antes no podían por cuestiones de tiempo.

La docente marcó que la mayor diferencia con respecto al estudio en este momento tiene que ver con la accesibilidad a las tareas, las clases virtuales, pues no todos tienen conexión a Internet, o no cuentan con los dispositivos necesarios para realizar las actividades, ya sea porque los padres los necesitan para trabajar, o porque hay más de un niño en edad escolar que necesita el celular o la computadora para sus tareas.

“Al principio, algunos lo sentimos como unas vacaciones pues podíamos quedarnos en casa pero nunca pensamos que duraría tanto tiempo, con la consiguiente angustia e incertidumbre por la falta de vínculos.” No obstante destacó que “vino bien para repensar la escuela, para empaparnos en estas herramientas tecnológicas, que las podemos utilizar para que el proceso enseñanza-aprendizaje sea más dinámico y llamativo, y de esta manera motivar a los alumnos, con estos elementos tan cotidianos para ellos”.

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Natalia Degenhardt. “Los tipos de lecturas no son excluyentes”.

Natalia Degenhardt. “Los tipos de lecturas no son excluyentes”.

El poder de la imagen

Natalia Degenhardt, también psicopedagoga caracterizó al presente como un espacio y tiempo distinto a cualquier otro, con los consiguientes cambios de forma de vida, entre ellos, la lectura y el estudio, y puso especial énfasis en los medios de comunicación.

Considerando un contexto más amplio y en torno al debate sobre si se lee más o menos, opinó: “Muchas personas leen en la cama para conciliar el sueño; se leen periódicos, revistas, interesantes novelas o cuentos, y otros leen por medio de redes sociales. Lo que está sucediendo –prosiguió– es que se lo hace de manera diferente porque es una lectura adaptada a las nuevas propuestas del mercado y sus objetos. Esto no quiere decir dejar a las infancias, por ejemplo, sin orientación y a merced de un mercado que los puede alienar por el tipo de oferta centrada en el poder capturante de la imagen. Se trata de realizar la tarea educativa que de fondo siempre ha sido dar los recursos para hacer al sujeto actual a su época. También hay que recordar que las distintas modalidades de lectura no son excluyentes si bien hay que saber registrar los efectos de los cambios”.

La especialista añadió que quienes siguen atrapados en la lectura, “toman de ellas interesantes materiales para fabricar sus sueños y para seguir comprendiendo el mundo, que a veces se hace tan difícil de aprehender”.

Al definir que leer consiste siempre en “convidar un espacio íntimo con un mundo que se abre, día tras día” y observar que los medios “nos expusieron un mundo de manera violenta con visiones del infierno, de pacientes acumulados en los pasillos de hospitales y entierros en fosas sin ningún rito, era como si asistiéramos a la debacle de lo simbólico y solo existiera lo real en su forma más cruda. Con el trasfondo del miedo, la inquietud, la muerte, se dio un estado de sideración. Frente al imperativo de la productividad, las “órdenes de leer” devinieron “omnipresentes”, agravadas para quienes se sentían sin deseo por la lectura y frente a la presión de los medios con su constante llamado a leer y dedicarse a actividades culturales”.

No obstante observó que dicho contexto fue cambiando en cuanto a que los medios dejaron de mostrar tanto lo que sigue sucediendo, y cada uno busco volver a la “normalidad” desde la situación que nos atraviesa.

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Mabel Zandomeni. “Los hábitos de estudio se debilitaron aún más”.

Mabel Zandomeni. “Los hábitos de estudio se debilitaron aún más”.

Sin el acompañamiento necesario

La ex docente Mabel Zandomeni, aunque vinculada a la actividad porque realiza acompañamiento escolar como voluntaria en la organización Suma de Voluntades, centró el análisis en ese aspecto: “Los niños y también adolescentes buscan en los padres u otras personas esa presencialidad que no se da en las aulas con los docentes. Ahí aparecen las diferencias: no todos tienen alguien que los acompañe a pensar, a encontrar significados, a leer, a resolver juntos los problemas, aunque sea con errores…o mejor aún, aprovechando los errores. Algunos se encuentran solos, entonces es cuando veo que los hábitos de lectura y estudio, que ya venían en crisis, no nos engañemos, se debilitan aún más”.

En ese orden consideró que cuanto más pequeños, más necesaria la presencialidad, el contacto físico y “que la seño le ayude a borrar o a dibujar una letra que le cuesta. En un sector de la de la sociedad los niños han tenido la oportunidad de estudiar junto a sus padres, de compartir lecturas y dialogar sobre el contenido. ¡Maravilloso! Ojalá queden esos hábitos como saldo para cuando se vuelva a las aulas. Pero en otros sectores menos favorecidos –diferenció– no se da de esa manera. Tampoco se puede dar de manera normal el acompañamiento escolar que desarrollaban organizaciones como Suma de Voluntades en los barrios. Por lo tanto, en algún momento se notará la consecuencia de todo esto”, adelantó.

Más allá del oscuro porvenir, la acompañante escolar admitió que sus colegas han buscado muchas maneras creativas y valiosas para enseñar en forma virtual. “Seguramente como complemento serán recursos muy potenciadores. Pienso que la deuda está, como siempre y sobre todo, con los chicos que, por su situación de vulnerabilidad, se ven muy afectados en sus posibilidades de aprender”, remarcó en cuanto al lacerante estado social de vastos sectores en la capital provincial.

Luego narró aspectos de su experiencia y la contrastó con la de una maestra en actividad: “Tengo la oportunidad de acompañar a un niño de barrio San Martín (Volcadero), por Whatsapp, teléfono, video llamadas y visitas para alcanzar el material que necesite, pero la maestra tiene 30 niños que atender. En mi caso solo uno y algo ayuda, aunque mas no sea para que mantenga el interés, interprete las consignas, muestre con orgullo sus trabajitos, pregunte, reciba ayuda y sugerencias. Por ejemplo, tenía que hacer una tarea acompañado de su mamá sobre la relación con el ambiente y la motricidad. Consistía en tomar fotos a distintos objetos (maravillas) de su barrio. Por teléfono aclaramos la interpretación de la consigna. Como suele suceder con los niños de hoy, interpretó que se podía buscar en Internet. Una vez aclarado fue entusiasmado con su mamá a buscar esas “maravillas” y hacer fotos. Otra tarea consistió en una narración sobre algo alegre o triste que le hubiera sucedido, así que, charlando por teléfono, surgió el tema. Le pedí que me lo narrara oralmente lo cual me permitió hacer preguntas para orientar la narración escrita. Me pareció que quedó muy orgulloso de lo escrito. Además, había puesto en palabras algo triste que le sucedió. En fin… pequeñas, muy pequeñas puertitas que se abren”, contó con emoción la voluntaria.

Por último, destacó el valor de la resiliencia frente a las dificultades para inventar nuevas formas: “Lo han hecho padres, estudiantes y docentes, sin clases presenciales. Volver a las clases será un reencuentro fascinante porque es irremplazable el vínculo que se da en las aulas. Las aulas tienen vida propia con los chicos y los docentes centrados en el aprender”.

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Laura Van Dembroucke. “El estudiante se espeja en el docente”.

Laura Van Dembroucke. “El estudiante se espeja en el docente”.

El taller y la experiencia del cuerpo

La docente de posgrado Laura Van Dembroucke apuntó que en el ámbito universitario hubo cambios sustanciales por los formatos tecnológicos, “dependiendo de la creatividad del docente para provocar nuevos sentidos”, pero puso especial énfasis en “el lenguaje insustituible del cuerpo”.

“Potenciar las nuevas herramientas es cuestión de que el docente expanda lo propio; el estudiante se espeja en el docente”, analizó la magister.

No obstante admitió que nunca le causó entusiasmo: “Se compartieron saberes pues muchos estudiantes tienen expertez en lo tecnológico y apoyaban desde ese lugar la enseñanza. Pero no suple la presencia entre generaciones, que da lugar al artesano joven que recibe la mejor pieza del docente para romperla, cual (Eduardo) Galeano, y hacer la propia. Es la experiencia del taller, que es intransmisible en una pantalla. Se torna insustentable porque lo que dice el cuerpo, es un lenguaje insustituible”, expresó con énfasis.

Van Dembroucke marcó una clara diferencia en cuanto a las posibilidades de integrar los nuevos recursos tecnológicos: “Para conocer una parte del conocimiento a través del pensamiento de otros en otros lugares se suele favorecer una mirada conductista de la educación, pero para quien valora la co-construcción en el aprendizaje es indispensable que el cuerpo nos cuente con sus emociones su verdadera historia, para poder desde ahí generar nuevas conciencias”, insistió.

Derechos, oferta y conectividad

Lucía Pabón, docente y fundadora de la Asociación de Escritores de Entre Ríos (Adeer), reconoció que con la ampliación del campo digital “se instrumentaron distintas aplicaciones, entre ellas el zoom, Meet, correos, etc, para poder dialogar y brindar el derecho a la educación con los estudiantes, como así también la comunicación con el equipo directivo”.

En cuanto a los textos más atractivos diferenció que las noticias deportivas y los comics se consumen más que otros, y en lo estrictamente literario, el género narrativo, con un uso bastante extendido de la aplicación Google Play Libros. “Hay una oferta literaria de infinitos géneros que son gratuitos, teniendo obviamente una conectividad adecuada”, informó la escritora.

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Cristina Giménez. “Le encontré la vuelta a la virtualidad”.

Cristina Giménez. “Le encontré la vuelta a la virtualidad”.

Los recursos que faltan

La licenciada en Letras Cristina Giménez, con una realidad bastante distinta pues se desempeña en colegios de zonas desfavorables como Nuestra Señora de Guadalupe (del Volcadero), Baxada del Paraná, y Bazán y Bustos, calificó los cambios “de 180 grados y muy positivos. Es gente de bajos recursos que se vio obligada a manejar las redes; también surgió que tanto en docentes como alumnos no hay una especialización en las tecnologías de la información y la comunicación. Tuvimos que internalizarlas y capacitarnos en Google Meet, Zoom, video llamadas y Google Docs, que es en lo cual hoy hacemos todos los trabajos que compartimos con los colegas; los chicos mandan videos y les mando audiolibros, lo cual es maravilloso y los moviliza”, relató entusiasmada.

Igualmente valoró “la comunicación en grupo, ya que traspasa la pantalla” y el entusiasmo surgido en los alumnos por regresar a la escuela.

En cuanto al agotamiento consideró que tiene que ver con cada uno de los docentes y cómo encausaron el proceso: “Al principio no me gustó nada porque soy muy sociable y me gusta mandonear, hasta que le encontré la vuelta y disfruto mucho”.

Igualmente remarcó las desigualdades de recursos evidenciadas, por ejemplo, en que “hay un solo teléfono para el uso de cinco personas. Me mandan el trabajo un sábado a las 12 de la noche y hago las devoluciones a cualquier hora”, puso como ejemplo, y subrayó también el ausentismo que se evidencia.

En cuanto a la integración de este proceso a lo que viene, priorizó que lo primero es tener medios tecnológicos y aprender a usarlos. “Siempre lo implementé con el uso del teléfono en el aula y la formación de grupos de Whatsapp”, concluyó.

Qué y cómo lo hicieron durante el aislamiento

Las entrevistadaos relataron sus experiencias personales en cuanto al estudio y la lectura durante el confinamiento, y coincidieron en las numerosas y variadas posibilidades de la oferta virtual.

—Julia Aquino: “Soy de las personas privilegiadas en cierta forma, pues pude y puedo trabajar desde casa sin perder ingresos. Esto y el manejo del tiempo me permitió estudiar cursos breves según mi interés, lo que me sirvió para adquirir conocimientos diversos, desde un idioma a temáticas relacionadas con el bienestar emocional y la salud. Pude dedicarme a investigar y escribir un trabajo final de una licenciatura que he cursado anteriormente y comprar libros que deseaba leer, dedicándome a la lectura placentera. Mi experiencia es positiva, considerando que mis formaciones profesionales y trabajos siempre están vinculados a los textos, más allá de ser la lectura una de las actividades que elijo para pasar parte de mi tiempo de ocio”.

—Natalia Degenhardt: “Es un tiempo de detención, todo me dice que debo detenerme. Fue sumamente gratificante, encontré más tiempo en espacios de lectura, tanto de estudio como de literatura general. Tuve acceso a cursos de formación profesional en diferentes plataformas y pude escuchar a disertantes, los cuales siempre movilizan a la lectura. Dispuse de más tiempo en el ámbito familiar para explorar enciclopedias con mi hijo menor y compartir cuentos antes de acostarnos. Tan importante como el cuento es el hecho de que como padres participamos de un modo esencial, autorizando esos sueños o deseos allí convocados; poniéndonos en escena participamos de una función simbólica que historiza el tiempo. El confinamiento nos empuja a leer colectivamente con nuestros hijos en nuestros hogares. Aplicando diversas estrategias despertaremos el hábito lector, estimulando formidablemente su creatividad, imaginación y curiosidad para hacer frente a los avatares que nos depara la incertidumbre del mañana.

—Cristina Giménez: “Soy de la vieja escuela (risas), del lápiz y papel, leo de libros pero tuve que anexar la literatura digital y escuchar audiolibros. Lo que cambié es lo que les doy para leer a mis alumnos, soy muy discriminativa, en el buen sentido, doy algo que sume más allá de que siga los programas. Si tengo que elegir para dar el romanticismo, elijo a José Hernández, y no El matadero y La cautiva, porque para violencia están los medios masivos. Cuido mucho lo que entra en mi cerebro y en el de quienes me rodean. Cuando doy el texto argumentativo les digo que argumenten, por ejemplo, por qué hay que cuidar el ambiente”.

—Lucía Pabón: “La pandemia fue algo que nos era ajeno en su comienzo, nunca se creyó que podía afectarnos a tal punto de aislarnos preventiva y obligatoriamente. Al comienzo fueron días de “descanso” pero cuando continuó, creció la ansiedad por volver a nuestras rutinas laborales, sociales y familiares, ya que somos seres sociales y necesitamos relacionarnos con otros y con el mundo que nos rodea. No es saludable para ningún ser vivo el encierro. Para no pensar en algo tan dramático, retomé la pintura y la huerta orgánica, que me apasionan, también la lectura y escritura, que muchas veces por mi trabajo no le dedicaba el tiempo deseado. Para ampliar mis conocimientos me nutro de otros escritores, veo películas, obras de arte y escucho música. Esto me hizo comprender que escribir no es el mero acto de anotar en un papel, sino pensar estrategias que nos permitan expresar mejor las ideas. La lectura nos da conocimiento, amplía nuestra creatividad o como dice el escritor santafesino Juan José Saer es la creación de mundos posibles. Nos ayuda a entender mejor todos los discursos sociales. En mi caso me da libertad y es una necesidad del alma. Es aire puro que entra en mí, me permite viajar a mundos impensados y maravillosos. Durante noviembre, escritores latinoamericanos decidimos darle batalla al ocio y al aburrimiento, y desde la Asociación de Escritores de Entre Ríos iniciamos el 5° Congreso de Escritores Latinoamericanos, Redes de nuevos escritores entrelazando cultura. Es a través de la plataforma Google Meet Gratuito, con previa inscripción al correo electrónico celatino2020@gmail.com. Son paneles de Historia, poesía, identidad, salud, novelas, cuentos y expresión gráfica, entre otros, los viernes y sábados, una hora por la mañana y otra por la tarde, ambos días. Participan Argentina, Uruguay, Perú, Cuba, Ecuador, Chile y en esta oportunidad escritores invitados de España y Francia”.

—Melisa Pasgal: “Mi experiencia es muy positiva ya que me reconecté con la lectura y estoy leyendo bastante más que años anteriores. Con respecto al estudio, aproveché para hacer varias capacitaciones y cursos, ya que hay mucha oferta online”.

—Laura Van Dembroucke: “Lo bueno es el intercambio ampliado y que no tiene límites, como la interacción con interlocutores de otros lugares, pero también es un trabajo desmesurado para agudizar la transmisión, por la falta de gestos, tono de voz y de cercanía de los cuerpos. Para transmitir en estas condiciones hay que hacer mucho más. La experiencia es más empobrecida”.

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