Pancho Dotto apostó al Malbec y convirtió su chacra de Entre Ríos en un viñedo

Pancho Dotto, el histórico representante de modelos desarrolla desde hace más de una década una producción de uvas y su propio vino, Lomadas.

18:32 hs - Miércoles 07 de Octubre de 2026

En Libertador San Martín, Pancho Dotto encontró una actividad ligada a la tierra entrerriana. Hace más de una década comenzó a cultivar Malbec en su chacra "El Refugio y convirtió aquel proyecto inicial en una producción propia, con cosecha, elaboración de vino y una vendimia que reúne a familiares y amigos.

El viñedo comenzó sobre unas dos hectáreas y necesitó varios años de trabajo antes de llegar a las primeras uvas. La elección del Malbec tuvo un componente personal, ya que es la variedad preferida de Dotto y una de las cepas más reconocidas de la vitivinicultura argentina. Para llevar adelante el proyecto contó con el acompañamiento de Carlos Kranevitter, productor agropecuario y vecino de la zona. Juntos fueron ampliando la plantación y trabajando en el desarrollo de una producción que llegó a proyectar unas 10.000 parras.

El nombre elegido para el vino fue "Lomadas". La denominación hace referencia a las características del terreno de la chacra, marcado por las suaves ondulaciones que forman parte del paisaje de esta zona de Entre Ríos.

Una producción que creció con los años

Los primeros tiempos estuvieron atravesados por el aprendizaje y por las dificultades propias de una plantación joven. El clima y las condiciones de cada temporada fueron determinantes para el desarrollo de las vides y para la calidad de las cosechas. En las primeras etapas, la uva obtenida en "El Refugio" era trasladada a una bodega de Colón para su procesamiento. Con el crecimiento del proyecto, la producción comenzó a consolidarse alrededor de Lomadas, un vino pensado inicialmente para el consumo de Dotto, su familia y su círculo cercano.

La iniciativa fue más allá de incorporar vides al paisaje de la propiedad. El objetivo fue sostener una producción y darle continuidad a las cosechas, con el acompañamiento de quienes participan del proyecto. En ese proceso, la experiencia acumulada en cada vendimia permitió conocer mejor el comportamiento de las plantas y avanzar en la elaboración del Malbec.

La vendimia reúne a familiares y amigos

La cosecha se transformó en uno de los momentos más particulares del proyecto. En El Refugio, la recolección de las uvas se convierte también en una jornada compartida con familiares, amigos y personas cercanas.

En una de las últimas vendimias, alrededor de 90 invitados participaron de la celebración. Los chicos de las familias fueron quienes se encargaron de recolectar parte de las uvas, mientras Dotto los trasladaba entre las hileras de vides en un Citroën Mehari de 1978, uno de los vehículos clásicos que conserva en su propiedad.

Después de la cosecha llegó el momento de compartir la comida y el vino. La jornada incluyó empanadas, costillar, música y copas de Lomadas. Como recuerdo, cada invitado recibió además una botella de una cosecha anterior con una etiqueta personalizada. La vendimia, de esta manera, funciona como una extensión del propio proyecto productivo: las uvas que durante meses requieren cuidado terminan convirtiéndose en un vino que se comparte alrededor de una mesa.

El viñedo, una parte de El Refugio

El proyecto vitivinícola se desarrolla dentro de una chacra de unas cuatro hectáreas ubicada en Libertador San Martín. El predio reúne, además del viñedo, distintos espacios vinculados con las actividades e intereses de Dotto.

Entre ellos hay una biblioteca, un restó-bar, sectores destinados a recibir invitados, espacios verdes y un taller donde mantiene su colección de autos antiguos. El Citroën Mehari que participa de la vendimia es parte de ese conjunto.

La propiedad también cuenta con animales y diferentes sectores destinados al encuentro y al descanso. El viñedo convive así con una dinámica que combina producción, actividades al aire libre y reuniones.

Malbec producido en suelo entrerriano

El proyecto de Dotto se suma a las experiencias productivas que buscan desarrollar la vitivinicultura en Entre Ríos. En este caso, la apuesta comenzó como una iniciativa personal y fue creciendo con el tiempo hasta convertirse en una producción de Malbec con identidad propia.

Desde aquellas primeras hectáreas hasta las actuales cosechas, el viñedo de El Refugio atravesó distintas etapas de crecimiento y aprendizaje. La elaboración de Lomadas representa el resultado de ese proceso y también la posibilidad de producir un vino desde una chacra ubicada en el interior entrerriano.

Cada vendimia marca el cierre de un ciclo y el comienzo de otro. Entre las hileras de Malbec de Libertador San Martín, Dotto continúa apostando a una producción que encontró en el paisaje y en la tierra de Entre Ríos el lugar para desarrollarse.