Los huesos hallados bajo el mar sugieren que algunos denisovanos alcanzaban gran tamaño, pero el estudio no los vincula con los Nefilim.
17:36 hs - Viernes 14 de Agosto de 2026
Restos humanos de gran tamaño hallados en el fondo marino del canal de Penghu, entre Taiwán y China continental, reavivaron teorías que intentan vincularlos con los Nefilim mencionados en la Biblia y con el relato del diluvio universal. Sin embargo, el estudio científico que analiza los fósiles no establece ninguna relación con esas interpretaciones y todavía no fue sometido a revisión por pares.
Los restos fueron analizados por un equipo liderado por investigadores de la Universidad de Tokio. A partir del estudio de proteínas conservadas en los huesos, los científicos los identificaron como pertenecientes a denisovanos, un antiguo grupo humano emparentado con los neandertales que se separó de ese linaje hace unos 550.000 años y habitó distintas regiones del este de Asia.
Los investigadores analizaron dos restos parciales: un fémur, denominado Penghu 2, y una tibia, identificada como Penghu 3. Como ninguno estaba completo, su tamaño fue reconstruido mediante comparaciones con huesos de humanos antiguos y modernos.
Huesos robustos y una dieta carnívora
Según las estimaciones, el fémur habría alcanzado unos 49 centímetros de longitud y correspondería a un individuo de aproximadamente 1,80 metros de altura y 83 kilos de peso. La tibia, de unos 43 centímetros, pertenecería a un individuo de alrededor de 1,90 metros y 91 kilos.
Las dimensiones resultan llamativas frente a otros grupos humanos de la época. Los individuos serían entre 20 y 30 centímetros más altos y entre 20 y 30 kilos más pesados que los ejemplares de Homo erectus del norte de China de hace unos 750.000 años. También superarían en altura al promedio del hombre actual, estimado en torno a 1,75 metros.
Hasta ahora, los denisovanos eran conocidos principalmente por sus grandes cerebros, mandíbulas robustas y dientes de dimensiones inusuales. La escasez de restos óseos del cuerpo había impedido establecer con precisión su estatura y contextura.
El hallazgo también plantea interrogantes sobre las adaptaciones evolutivas de este grupo. Sus dimensiones parecen desafiar la regla de Bergmann, que establece que las poblaciones de una misma especie suelen presentar cuerpos más grandes en regiones frías y más pequeños en zonas cercanas al ecuador.
El análisis químico de la tibia, además, sugiere una dieta con una importante presencia de carne. Otros indicios apuntan a que estos humanos cazaban desde cabras de montaña hasta grandes herbívoros y carnívoros.
El hallazgo y las teorías sobre los Nefilim
Los investigadores plantean que una complexión grande y robusta pudo haberles otorgado ventajas para la caza, incluso utilizando herramientas menos sofisticadas que las desarrolladas posteriormente por los primeros humanos modernos.
El fémur presenta además una cresta particularmente gruesa en su parte posterior, una característica asociada en algunos cazadores-recolectores con desplazamientos prolongados a pie. Esto podría indicar una vida con gran movilidad o incluso posibles intercambios genéticos con Homo sapiens, con quienes los denisovanos tuvieron contacto y mestizaje en Asia.
Los restos fueran encontrados en el fondo marino
El hecho de que los restos fueran encontrados en el fondo marino y sus dimensiones excepcionales alimentó interpretaciones ajenas al ámbito científico. El investigador independiente Jimmy Corsetti sostuvo en X que los denisovanos podían haber sido unos 20 centímetros más altos que el promedio actual y planteó si podían estar relacionados con los “gigantes nefilim” mencionados en la Biblia.
Corsetti también vinculó el hallazgo submarino con el relato del Gran Diluvio. Sin embargo, esas interpretaciones no forman parte de las conclusiones del estudio y no existe evidencia científica presentada en la investigación que vincule a los denisovanos con los Nefilim ni con un diluvio universal.