Carlos Pagni: "El miedo simplifica la realidad y pone en crisis a la democracia y al periodismo"

El periodista Carlos Pagni analizó en Adepa el escenario político argentino, el impacto de la incertidumbre en la sociedad y los desafíos del periodismo.

Miércoles 18 de Marzo de 2026

En el auditorio de la prensa argentina, ubicado en Chacabuco 314 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y en el marco de la 190ª Junta de Directores de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa), el periodista Carlos Pagni encabezó una conversación central sobre el escenario político argentino y los desafíos del periodismo en la actualidad.

El encuentro, moderado por Daniel Dessein, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa de Adepa y director de La Gaceta de Tucumán, reunió a directivos de medios de todo el país y puso el foco en el impacto del miedo en la vida colectiva, la simplificación del debate público y las tensiones que atraviesan a la democracia.

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El miedo como motor de época

Pagni planteó que uno de los rasgos más determinantes del presente es el avance del miedo como condicionante de las conductas sociales. Habló de un miedo vinculado a la incertidumbre, a la ambigüedad y a la dificultad de comprender un mundo cada vez más complejo, pero identificó también un núcleo central: el temor a perder el trabajo.

Ese miedo, explicó, atraviesa a nivel global a las sociedades contemporáneas, impulsado por transformaciones tecnológicas, cambios productivos y la competencia internacional. En la Argentina, además, se potencia por décadas de inestabilidad económica, informalidad laboral y pérdida de previsibilidad.

Frente a ese escenario, sostuvo, las sociedades tienden a simplificar la realidad. “Desde siempre inventamos mitos para entender lo complejo”, señaló, y advirtió que hoy esa tendencia está especialmente agudizada. La necesidad de encontrar respuestas rápidas frente a problemas difíciles deriva en explicaciones reduccionistas, muchas veces basadas en la construcción de enemigos.

Simplificación, redes y democracia

Según su análisis, esa simplificación es aprovechada por la política como una herramienta eficaz. Canalizar el enojo social, direccionar la frustración y señalar responsables concretos permite ordenar el malestar colectivo, aunque sea a costa de empobrecer el debate.

En ese punto, remarcó el rol de las redes sociales —especialmente X— como amplificadoras de discursos extremos, donde la agresividad y la polarización encuentran un terreno fértil.

Para Pagni, este fenómeno impacta de lleno en la democracia. “La democracia supone diálogo, intercambio, reconocer que uno no tiene toda la verdad”, explicó. Sin esa premisa, se debilita la posibilidad de construir consensos y se deteriora la calidad institucional.

El rol del periodismo, en tensión

En ese contexto, el periodista reivindicó la función histórica del periodismo: generar espíritu crítico, especialmente frente al poder. “El periodismo no es de un bando ni de otro”, afirmó, marcando una diferencia clara con el periodismo militante.

Sin embargo, reconoció que la propia industria atraviesa una tensión estructural. La necesidad de sostener modelos económicos obliga a captar audiencias, lo que muchas veces empuja hacia el entretenimiento.

“Es muy difícil entretener sin simplificar o vulgarizar”, admitió, aunque cuestionó la idea de que ese sea el único camino posible. Para Pagni, optar por lo fácil no solo empobrece el contenido, sino que también vuelve menos interesante la profesión.

A esa dificultad se suma la lógica de la urgencia. La necesidad de explicar la realidad en tiempo real limita el espacio para la reflexión. “Muchas veces tenemos que opinar sin tiempo para pensar”, señaló, advirtiendo que esa dinámica impacta directamente en la calidad del producto periodístico.

Milei, Trump y la lógica del populismo

Al analizar los liderazgos actuales, Pagni sostuvo que fenómenos como los de Javier Milei y Donald Trump no representan una verdadera novedad histórica, sino una actualización de modelos políticos conocidos.

Los definió como liderazgos populistas que apelan a las emociones —el miedo, el enojo, la frustración— por sobre la racionalidad, y que logran capitalizar el malestar social para dirigirlo contra las dirigencias tradicionales.

Sin embargo, marcó una diferencia entre discurso y práctica. “Cuando uno baja al terreno concreto, aparecen políticas bastante clásicas”, afirmó. En el caso argentino, consideró que el gobierno de Milei aplica herramientas tradicionales frente a la inflación, como el ajuste del Estado, la apertura económica y el reordenamiento macroeconómico.

El desafío del trabajo y los tiempos de la política

Uno de los puntos centrales de su exposición fue el problema del empleo. Pagni advirtió que el mundo atraviesa una transformación estructural donde los sectores más dinámicos en generación de divisas no necesariamente generan trabajo en la misma proporción.

En la Argentina, esa tensión se profundiza. Los sectores más competitivos están vinculados a actividades intensivas en capital, mientras que los que generan empleo masivo presentan dificultades de competitividad.

En ese marco, retomó una definición del economista Ricardo Arriazu: la destrucción es más rápida que la construcción. Es decir, el cierre de empresas y la pérdida de empleo pueden darse en plazos muy cortos, mientras que la generación de nuevas oportunidades laborales requiere mucho más tiempo.

A partir de allí, planteó un interrogante clave: cuánto tiempo puede sostener una sociedad un proceso de ajuste sin ver resultados concretos, en un sistema democrático donde el respaldo electoral es determinante.

Un escenario abierto hacia 2027

De cara al futuro político, Pagni consideró que el kirchnerismo enfrenta un proceso de agotamiento, con dificultades para renovar su propuesta y reconectar con la sociedad.

Al mismo tiempo, estimó que Milei no tiene asegurada una victoria en primera vuelta si la agenda económica deja de centrarse exclusivamente en la inflación y comienzan a pesar más los problemas vinculados al empleo y la producción.

En ese escenario, planteó la posibilidad de que emerja una alternativa diferente: una figura que combine orden económico con sensibilidad productiva y social. Un perfil que hoy, según su mirada, aún no aparece con claridad en el mapa político.

En otro tramo, Pagni se refirió a los cambios en el sistema productivo global, tomando como ejemplo la creciente presencia de maquinaria e insumos provenientes de China. Allí advirtió que muchas discusiones en la Argentina son demasiado locales frente a un problema que es global.

El mundo, señaló, enfrenta un desafío profundo en torno al trabajo, y aún no ha encontrado respuestas claras. La caída del comercio internacional, las tensiones entre potencias y las respuestas proteccionistas reflejan un escenario de incertidumbre.

Frente a eso, dejó abierta una pregunta clave: si el proteccionismo es una solución o si el problema requiere nuevas herramientas aún no desarrolladas.

La complejidad como desafío

Hacia el final, el periodista propuso una mirada histórica para poner en perspectiva el presente. Recordó que en otros momentos de la humanidad, como el surgimiento de la agricultura, grandes transformaciones en el trabajo generaron crisis profundas, pero también dieron origen a nuevas formas de organización social.

“Tal vez la historia encuentre una solución que hoy no podemos ver”, señaló.

La reflexión final sintetizó el espíritu de toda la conversación: en una época dominada por la simplificación, el verdadero desafío es sostener la complejidad. Y, en ese camino, recuperar algo esencial para el periodismo: la capacidad de pensar.