Viernes 22 de Diciembre de 2023
Cada familia vive este tiempo de celebraciones de manera diferente y especial. Algunos con tristeza por las ausencias, otros en soledad, están los que se llenan de alegría por reunir a la familia grande, los que se juntan con amigos y también quienes van a compartir la mesa con personas que recibieron un diagnóstico oncológico y se encuentran inmersos en un sube y baja emocional. Al respecto, Diario UNO consultó a Valeria Roseto que es licenciada en Psicología, con posgrado en Psicooncología y Cuidados Paliativos, instructora y terapeuta en Mindfulness, coordinadora del dispositivo grupal “Todos por una nueva Vida”, destinado a personas adultas con diagnóstico oncológico, en la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (Lalcec) de Villa Elisa.
La especialista brindó algunos conceptos para aquellas familias que conviven con un paciente oncológico y quieren brindarle un entorno saludable y armónico en estas fiestas.
"Sin duda el diagnóstico de cáncer tiene un impacto en la persona, tiene la potencia de un tsunami. Quien recibe el diagnóstico pierde todo punto de referencia y orientación", indicó la coordinadora del grupo "Todos por una nueva vida" que funciona en la ciudad de Villa Elisa, y convoca a pacientes oncológicos a compartir actividades y sentirse acompañado para transitar la enfermedad.
Las celebraciones de Navidad y Año Nuevo generan cierto estado de felicidad y alegría, sobre todo si hay niños en la familia, por la mezcla de inocencia y encuentro que significan. Estos sentimientos contrastan con los momentos difíciles de quien atraviesa la enfermedad; que muchas veces se encuentra transitando por la angustia de tener que sobrellevar un tratamiento, el temor a lo desconocido, tristeza y también malestar físico, dolor.
"Quienes acompañan el proceso de la enfermedad, de un familiar, amigo o vecino, saben que está movilizado por todo lo que está viviendo (dolor y sentir) y no saben qué hacer o cómo hacer", reflexionó la licencidad y añadió: "Para ello, es importante decir que siempre se puede ayudar, desde un lugar compasivo y amoroso, donde la presencia es necesaria, respetando los tiempos, su sentir, su forma de pensar, sin juzgar, con una escucha activa que permita favorecer la comunicación. El bienestar respetuoso es posible y es valioso en todo vínculo y relación".
Acciones concretas
Argentina forma parte de “All.Can”, una iniciativa global que busca trabajar en acciones concretas, efectivas y eficientes para el abordaje del cáncer. Surgió en 2016 y está presente en más de 18 países, su objetivo principal implementar propuestas y políticas que ayuden a superar las ineficiencias a lo largo de la atención del cáncer.
Desde el equipo de "All Can" Argentina difundieron claves para acompañar al paciente con cáncer. Allí se indicó que decir “sé positivo”, “hacé un esfuerzo”, “pensá en tus padres (hijos, etcétera), no es una buena estrategia de comunicación durante las fiestas. También se hizo referencia a que preguntarles todo el tiempo "¿cómo se sienten?", "si necesitan algo" no ayuda al paciente. Además, recomendaron evitar reunirse con familiares o amigos que puedan generar situaciones incómodas para quien atraviesa la enfermedad (comentarios molestos, hirientes o fuera de lugar sobre su aspecto físico).
Por otra parte, el equipo de profesionales sostiene que quien lleva adelante un proceso oncológico debe procurar un lugar de descanso o relax en el sitio donde se haga el festejo.
Recibir la consulta sobre si quiere ayudar en algo, como cocinar, hacer las compras, poner la mesa, decorar, es importante. También pueden elegir el menú y hacer saber que desean recibir de regalo. Siempre respetando sus tiempos y sus cambios de humor.
Siempre teniendo en cuenta el estadio en que se encuentra la persona con cáncer y la gravedad del caso. No hay dos diagnósticos iguales, ni tampoco la forma de sobrellevarlo.
Restablecer un nuevo orden
La licenciada Roseto también hizo referencia a las emociones que viven en una persona que recibe un diagnóstico de cáncer y el cambio de vida que esto representa.
"Se viven momentos de dudas y un clima de absoluta urgencia, lo único que quiere la persona es salir de la situación. Detrás de tanta información compleja, ¿Qué le están diciendo? ¿Qué indicaciones seguir? ¿Qué decisiones importantes tomar sobre el tratamiento? Está claro que la salud va más allá de lo físico. Esto implica poder entender que las emociones y los sentimientos no solo afectan físicamente, sino también en sus dimensiones existenciales y sociales. Por eso es tan importante pensar la salud como el bienestar físico, mental, emocional, social y espiritual. La ciencia ha avanzado mucho, pero la medicina no es matemática, el proceso de salud-enfermedad no es una ecuación. Estamos entendiendo que la forma en que vivimos y nuestros pensamientos, nos están llevando a tomar decisiones, elecciones de vida que muchas veces nos enferman. El cáncer nos invita a parar y a restablecer un nuevo orden", manifestó.
"Es importantísimo que nos tomemos un tiempo para evaluar: cómo estamos viviendo, cómo llegamos hasta aquí, qué cosas dejamos en el camino y cómo puedo mejorar mi vida. Invitarnos a mejorar nuestro propio autoregistro desde una mirada autocompasiva y amorosa con nosotros mismos, es un gran desafío que vale la pena experimentarlo, de manera consciente en el aquí y ahora", explicó Roseto.