Miércoles 14 de Septiembre de 2022
Miguel Ramos tiene 65 años y vive en Conscripto Bernardi, al norte de Entre Ríos. El próximo martes saldrá con su bicicleta, con la que recorrerá 430 kilómetros hasta llegar a San Nicolás el domingo 25, día en que la localidad celebra su fiesta patronal. Será su peregrinación número 18, tras dos años sin poder ir pedaleando, debido a las restricciones por la pandemia.
En esta oportunidad lo acompañarán tres vecinos más de su ciudad, cuatro más de Federal, y en Crespo se unirá alguien para completar el itinerario y venerar a la virgen del Rosario de San Nicolás. Durante los tres primeros años, de 2003 a 2005, Miguel fue solo, pero con el correr del tiempo comenzaron a sumarse más personas en esta singular muestra de fe.
Todo comenzó con una promesa en el año 2002, tras una tragedia familiar. Él había viajado a San Nicolás en colectivo y al pasar por el santuario sintió una especie de llamado y se comprometió a regresar al año siguiente en bicicleta. Sin entrenar, apenas dando unas vueltas en la semana previa, pero confiado en la protección de la Virgen salió a la ruta un 20 de septiembre de 2003 con poco equipaje para no llevar peso, y sin saber muy bien qué camino tomar, preguntando a la gente por dónde era conveniente ir. Se despidió de su esposa, que lo apoya cada año en esta decisión, y comenzó a andar la ruta 127. Al final del día arribó a María Grande para descansar, y le recomendaron ir hasta Crespo en su segunda jornada. De ahí fue a Nogoyá por la ruta 12, y luego a Victoria, donde lo cruzaron en vehículo a Rosario por el puente, porque está prohibido transitar en bicicleta, lo acercaron a Villa Gobernador Gálvez, y le explicaron que debía seguir la ruta 11 a San Nicolás.
En este trayecto mucha gente colaboró acercándole un vaso de agua, dándole alojamiento en algún municipio, orientándolo hacia el mejor camino y demás. “Tomé la ruta 11 y llegué de noche a Villa Constitución, donde me quedé en una iglesia a descansar. De ahí salí al día siguiente y llegué el mismo 25, el día de la Virgen, al santuario de San Nicolás”, rememoró Miguel sobre su primer viaje, el que más lo emocionó, y sobre el cual confió a UNO: “Me largué a llorar, fue algo hermoso, una travesía muy especial, porque había salido sin saber por dónde ir, ni a qué hora iba a llegar ni adónde iba a parar. Pero Dios y la Virgen me fueron guiando, y la divina providencia también, porque en cada ciudad todos colaboraban cuando llegaba, me daban de tomar y demás. Es algo inolvidable”.
Luego de tres años de ir solo, lo acompañó su hijo Jonhatan, y se sumó otra gente. Esta vez serán nueve en total, de los cuales tres son mujeres. En algunos polideportivos les brindarán una cama para dormir y sino alquilarán un lugar para quedarse a pasar la noche, comer algo y reponer energías para continuar al día siguiente.
Según contó Miguel, nunca se preparó físicamente para pedalear tantos kilómetros y aunque le tocó viento en contra y lluvia en algunas ocasiones, siguió adelante hasta concretar su meta. “Simplemente ando en bicicleta una semana antes, para probar que ande bien. Esto es una cuestión de fe y de sacrificio”, aseguró.
Asimismo, subrayó: “Tengo una fe inmensa en la imagen de la patrona, de la Virgen del Rosario de San Nicolás, más allá de que haya otros santos y que nuestra madre es una sola. En este caso es un llamado muy profundo y tengo una fe enorme, porque lo que le pido, ella me lo concede. Y estoy ansioso para que llegue el martes y a salir en bicicleta hacia allá para cumplir los 18 años de travesía”.
“Después de dos años anhelo volver a este festejo, llegando en bicicleta, con fe, con confianza de poder hacerlo. En toda mi familia somos devotos de la Virgen. Cuando llegue voy a pedir por todos los que necesitan recuperar la salud y demás”, agregó Miguel doblemente emocionado, ya que en estos días se convertirá en abuelo, ya que está por nacer su primera nieta.
También contó que imágenes del recorrido se irán compartiendo en la página de Facebook: Peregrinos de Bernardi.
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Fernando “Nano” López, de Paraná, será uno de sus acompañantes, y se les unirá en Crespo. Acerca de esta muestra de fe, comentó a UNO: “Este será mi tercer viaje. Hace dos años que no vamos, debido a la pandemia y estoy feliz de poder volver. Hace 19 años nació una sobrina mía con problemas de salud y prometí ir en bicicleta si se recuperaba. Antes no había podido hacerlo, pero me enteré de esta peregrinación por una nota de Diario UNO y me contacté con Miguel. Así que pude ir. Ese primer año llovió mucho y llegué acalambrado porque me puse un piloto y botas, que no era la vestimenta adecuada. Pero fue enorme mi felicidad al poder cumplir mi promesa, con este grupo tan especial”.
“Miguel me dio la bienvenida enseguida. Está muy bueno el viaje por la camaradería que se genera, y porque uno se despeja viendo los campos en la ruta. Es casi como un retiro espiritual de cinco días en los que pensás en llegar, sobre todo para agradecer, y a pedir por la salud de mi familia. Es una peregrinación que aconsejo hacer, más allá de que quieran cumplir una promesa o no. Es un buen motivo para hacer algo en pos de la fe, en estos tiempos en que necesitamos más que nunca aferrarnos a la fe”, concluyó con entusiasmo, listo para partir la próxima semana a San Nicolás y sumarse a un festejo que es multitudinario y al que llegan incluso personas de otros países. Su origen se remonta al 25 de septiembre de 1983, cuando una mujer llamada Gladys Motta comenzó a recibir mensajes de la Virgen. En el lugar donde cayó un rayo, hoy se erige el santuario que cada año recibe cientos de miles de creyentes.