Jueves 29 de Junio de 2023
Dos décadas después de haber sido condenado a prisión perpetua por el brutal asesinato de su padre, Gabriel Adrián Musser consiguió el visto bueno del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos y el Ministerio de Gobierno y Justicia para que su largo castigo en la Unidad Penal N° 4 de Concepción del Uruguay concluya cuando cumpla los 25 años de encarcelamiento. En 2002, un Tribunal de La Histórica le había impuesto la pena perpetua por el delito de homicidio calificado por el vínculo. En nuestro país la perpetua en ese momento era de 25 años. En la actualidad, y tras varias reformas, la pena máxima está fijada en 35 años de cárcel.
Musser fue condenado como coautor de homicidio el 7 de marzo de 2002 por la Cámara del Crimen de Concepción del Uruguay, integrada en ese momento por Jorge Amílcar García, Fabián López Moras y Néstor Fervenza. En ese entonces tenía 20 años. Además, la Justicia condenó a prisión perpetua a uno de sus hermano, Héctor, de 22 años. En cambio, absolvió a Néstor, de 26, y a Juan José, de 18 años.
Pasados los años, y cuando su historia ya era un difuso recuerdo en su ciudad, Gabriel Musser solicitó que la pena le sea fijada en 25 años, para así salir antes del encierro.
El lunes 26 se conoció el Decreto N° 224 del Ministerio de Gobierno y Justicia de Entre Ríos (fechado el 13 de febrero de este año), mediante el cual hizo lugar a que la pena sea fijada en 25 años de prisión, es decir, se le reduce la pena. La resolución, firmada por la ministra Rosario Romero, subraya que es una facultad privativa del Poder Ejecutivo Provincial, conmutar o indultar las penas impuestas de acuerdo a lo normado en el artículo 175° inciso N° 4 de la Constitución de la Provincia.
De esta manera, Musser podrá salir en libertad antes de 2028. Actualmente se encuentra alojado en la casa de pre-egreso de Paraná que depende de la Dirección General del Servicio Penitenciario.
Para así resolver, el ministerio de Gobierno valoró el informe favorable que realizó el Superior Tribunal de Justicia en abril de 2022. En tanto, descartó la opinión en contrario del Procurador General de la Provincia, Jorge Amílcar García, quien integró el tribunal que condenó a perpetua a Musser.
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El juicio
En 2002, durante el juicio, el fiscal Diego Roberto Young acusó a Musser y sus otros tres hermanos -Héctor, Néstor y Juan- de haber asesinado a su padre Héctor César Musser, de 60 años, el 12 de febrero de 2001. La descripción del hecho estaba el grado de ensañamiento con el hombre. Se indicó que la víctima fue agredida "en forma sorpresiva por la espalda y aprovechando su situación de indefensión, provocándole varias heridas cortantes con dos armas blancas en cara posterior del tórax, miembro superior y cara anterior del tórax, habiéndolo golpeado en forma reiterada en su cráneo con elemento contundente, duro y romo, y efectuándole además un disparo de arma de fuego de caño largo de proyectiles múltiples que impactaran en el lado izquierdo y posterior de su rostro". El homicidio ocurrió entre las 12 y las 18 en la vivienda de los Musser, en Boulevard Irigoyen.
La historia llegó a la justicia el día del homicidio, alrededor de las 20, cuando la pareja del agresor concurrió a la Comisaría Primera de La Histórica y contó lo que sabía. Los uniformados la vieron en un estado de crisis emocional y, tras tranquilizarla, la mujer reveló que su pareja había matado a su padre junto a sus hermanos y que lo habían enterrado en el fondo la vivienda. Dos vecinas reforzaron la versión y agregaron que observaron "a los hijos de Musser" haber golpeado a una persona, que era posiblemente la víctima, y que se retiraron en auto.
El ocultamiento del cuerpo
De acuerdo al fallo al que accedió UNO, cuando las autoridades judiciales se hicieron presente en la vivienda, accedieron al patio y encontraron el cuerpo de Musser enterrado, cubierto con mezcla. "En el patio trasero se encontró que contra la pared oeste del mismo había un orificio en el suelo de aproximadamente 50 centímetros de diámetro con dos montículos de escombro a su alrededor, con cemento mezcla de reciente colocación y relativo fraguado; y dentro del mismo se encontraba una persona apoyada de cúbito dorsal, con sus piernas semi-flexionadas, con la parte superior de su cuerpo cubierta con telas y tierra; que el foso tenía unos 3,60 metros de profundidad, y en el patio se observaron elementos de trabajo de albañilería y otros efectos", se detalló en un informe criminológico.
También se precisó que había elementos que se utilizaron para cubrir lo que había pasado. En la casa había un tarro de pintura blanca abierto, un cuchillo de madera con la hoja sucia con sangre y restos de manchas en las esquinas de las paredes y en una mesada de la cocina. También hallaron zapatillas recién lavadas y secuestraron envuelta en bolsas de nylon una escopeta calibre 28, recortada.
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En su declaración indagatoria, Gabriel Adrián Musser responsabilizó del asesinato a su hermano Héctor. Contó que el motivo fue un conflicto infundado: el hombre no le pagaba los trabajos de albañilería y, tras varias discusiones, los había echado de la casa. También afirmó que la intención de su hermano era asustarlo y no asesinarlo. Por su parte, su hermano Héctor confesó haber sido el autor del disparo en el rostro y dijo haberlo hecho tras consumir drogas. En su versión, excluyó de responsabilidad a Gabriel. Sin embargo, la justicia consideró que ambos cometieron el crimen.
Los jueces coincidieron que "el informe de autopsia es terminante al fundamentar la imposibilidad del autor único, y ello condice con toda la prueba ya reseñada -las testimoniales de las vecinas que vieron a dos, la versión de Ch. que coloca a ambos como protagonistas y que difiere de la propia confesión de Héctor César, pero sobre todo, que toda la prueba mencionada coincide en que ambos fueron a buscar las cosas y a reclamar a su padre, admitiendo Gabriel Adrián que lo querían asustar".
Y agregó que "no obstante que no se ha podido demostrar con precisión quién de los dos hermanos efectuó el disparo o quien dio la puñalada -ambos letales- o quien de los dos golpeó con la culata al progenitor, el aporte de ambos es esencial en la ejecución y totalmente intercambiable de modo que podemos concluir con certeza que ambos co-dominaron el suceso, son competentes en el sentido de que la muerte es 'el hecho de ambos', fuera de la colaboración de los restantes en la limpieza u ocultamiento del cuerpo".
Los magistrados también entendieron que los demás hermanos, quienes fueron absueltos, "ayudaron en la limpieza del lugar y quizás en el ocultamiento del cuerpo del occiso en el foso". Para llegar a esa conclusión, valoraron el relato de la pareja de uno de ellos, quien dijo que los hermanos acordaron ayudarse: uno pintó las paredes, otros hicieron mezcla para ocultar el cuerpo y ella compró un desodorante y colaboró en la limpieza de la casa.
Conmutación de pena
Dos décadas después, Gabriel solicitó al Superior Tribunal de Justicia la fijación temporal de su pena a prisión perpetua. Informó entonces que llevaba cumplidos 20 años y 10 meses de cárcel, aproximadamente, y que contaba con informes técnicos favorables. Un pretensión similar efectuó el 2 de agosto de 2017, pero el máximo tribunal se pronunció en contra.
Finalmente, el 5 de abril de 2022 los vocales del STJ votaron para que la pena sea fijada en 25 años de prisión. La resolución fue firmada por los vocales Martín Carbonell, Bernardo Salduna, Claudia Mizawak, Miguel Ángel Giorgio, Daniel Omar Carubia, Germán Carlomagno y Gisela Schumacher.
Ahora, ese informe favorable fue aprobado por el Ministerio de Gobierno y Justicia de la provincia.