Un adolescente de 17 años admitió el homicidio de Yolanda “Yoli” Farías Duré de Pereyra y otros delitos. Podría recibir hasta 7 años y 6 meses de prisión.
11:11 hs - Miércoles 26 de Agosto de 2026
Una biblia desvencijada reposa en una mesa de Tribunales de Paraná. En el interior hay una fotografía de una mujer de más 70 años. Se trata de Yolanda “Yoli” Farías Duré de Pereyra, quien murió al ser alcanzada por una bala la tarde del 16 de mayo de 2025 en el barrio 1° de Julio en Paraná, en su vivienda de calle Luis Galloli al final. Su homicida fue un adolescente de 17 años cuyas iniciales son BMNS.
Este martes, tras una audiencia de dos horas, admitió el homicidio y otros hechos delictivos. Al finalizar, se retiró con su madre y la certeza de que en seis meses se definirá cuántos años de prisión deberá cumplir. Ayer se definió el tope máximo que podrá fijar el juez en unos meses: 7 años y 6 meses de prisión efectiva. Al ser menor, la Ley Penal Juvenil, la que finaliza y la que entra en vigencia en septiembre, prohíbe dar a conocer su identidad.
Al salir de salón de audiencias N° 5, BMNS miró a las pocas personas que aguardaban por otros asuntos. Saludó con la cabeza a un conocido y bajó la mirada. Quizás de vergüenza. Atrás quedó la audiencia ante el juez Penal de Niños y Adolescentes, Pablo Barbirotto, donde la fiscal Sonia Beatriz Vives leyó un acta en la que figuran todos los delitos cometidos por el adolescente. El principal, claro, es el homicidio de Yoli. De la audiencia participaron también el abogado defensor Claudio Berón y la representante del Ministerio Pupilar, Susana Carnero.
Además del homicidio en calidad de coautor, BMNS admitió un robo agravado por la utilización de arma y por ser en banda; una tentativa de homicidio, junto con amenazas calificadas y portación de arma de fuego de uso civil. De momento, BMNS no irá a la cárcel, pero ya cuenta con una resolución judicial en el marco de la Ley Penal Juvenil que en septiembre llega a su fin y es reemplazada por la N° 27.801.
De la audiencia participaron tres familiares de Yoli. Antes de ingresar a la sala, debieron pasar por el control policial de rigor. Y es que en el salón no se permiten objetos contundentes. Para evitar cualquier inconveniente, en el mostrador de la guardia tribunalicia dejaron la biblia añeja, con la foto de Yoli en su interior.
Al salir, los familiares son un manojo de nervios. Una mujer llora, mientras dos hombres la consuelan. "No podemos hablar", se excusan en diálogo con UNO. El dolor de la pérdida los volvió a tocar. Caminan lentamente por el largo pasillo del primer piso de Tribunales. Bajan las escaleras y se alejan del edificio, cargados de preguntas y recuerdos. Unas cuadras más adelante camina BMNS. Parece un niño con su madre a la salida de una escuela, lejos de las armas, la droga y los conflictos.
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El homicidio de Yoli
Yoli cayó mal herida la tarde del 16 de mayo del año pasado al ser alcanzada por una bala disparada por BMNS. El proyectil ingresó por la espalda justo cuando tomaba el mate de la tarde. Murió a los pocos minutos camino la Hospital San Martín. En la causa se dijo que el adolescente llegó a la vivienda en busca del nieto de la mujer, con quien habría tenido un conflicto. Al lugar lo llevó en una moto Tobias Ariel Banega de Aracil, de 19 años. Su situación penal aun está pendiente de resolución. No obstante, UNO supo que buscará una pena condicional, ya que no fue el tirador de aquella tarde. La causa está en manos del fiscal Juan Francisco Ramírez Montrull.
Los otros hechos que reconoció BMNS, son: el robo a un chofer de una aplicación el 27 de febrero de este año, en la intersección de calles Courreges e Ituzaingó . Lo hizo junto a un joven de 26 y otro de 16. Uno de ellos atacó con un martillo al conductor y BMNS lo amenazó con un cuchillo. Le robaron un celular, un perfume y la documentación del vehículo.
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El otro ocurrió el 12 de junio de 2024, cuando tenía 16 años. Entonces, interceptó a un chico de 15 años en calle Laurencena, cerca de la Comisaría Octava. BMNS iba como acompañante en una moto conducida por un joven mayor de edad. El chico se bajó, le exhibió a la víctima un revolver calibre .22 y accionó el gatillo, pero por alguna razón el disparo no salió. El adolescente aprovechó y corrió. BMNS lo persiguió al grito de "te quemo hijo de puta". La víctima llegó hasta la comisaría y se puso a salvo. El atacante trató de escapar pero fue detenido con el arma cargada con ocho cartuchos en el tambor. En una bolsa de nylon llevaba trece cartuchos calibre .22 LR, un cartucho calibre .32 corto y $20.000.
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Esta historia es una más de adolescentes y jóvenes que terminan con sus vidas y las de otros. Historias como esta se repiten todos los días en los barrios de la capital entrerriana. Ayer fue en el barrio 1° de Julio; hace dos semanas fue en la zona de la Escuela Bazán y Bustos, de barrio Del Sol, donde los chicos se arrojaron al suelo ante las detonaciones; y hace pocos días en la zona de calle Ambrosetti, donde un tiroteo sorprendió a jugadoras de Jockey del Cae y Tilcara que disputaban un partido. ¿Dónde será el próximo evento violento? ¿Qué harán las autoridades?