Martes 20 de Junio de 2023
Los vínculos del narcotráfico entre Misiones y Entre Ríos se fueron consolidando en los últimos años. Tanto por las históricas relaciones entre narcos y distribuidores entrerrianos con proveedores misioneros, como por los oriundos del noreste argentino que fueron cayendo detenidos en esta provincia y fueron tejiendo negocios en las cárceles. Recientemente fue condenada una mujer de Paraná en la provincia de Corrientes, donde la Justicia Federal investigó y desbarató una organización delictiva que operaba entre las mencionadas provincias mediante el envío de drogas por encomiendas y también en vehículos particulares. Surgió una trama narco en la cual también se ventiló que tenían una estrecha relación comercial con la banda rosarina Los Monos, cuya presencia en Entre Ríos suena cada vez con más fuerza.
Hace tres años, el 11 de junio de 2020, efectivos de Gendarmería Nacional controlaron un camión de la empresa de encomiendas Vía Cargo, cuando transitaba por el kilómetro 480 de la ruta nacional 14, cerca de Paso de los Libres, Corrientes. Detectaron un paquete que tenía 5,5 kilos de marihuana.
El remitente era Esteban Maidana y el destinatario Antonio Bladimir Gastiazoro. El mismo había sido enviado desde la localidad de Wanda, provincia Misiones, y tenía como destino Pablo Nogues, Buenos Aires. Era una de las tantas narcoencomiendas que en plena cuarentena circulaban por todo el país ante las restricciones para movilizarse, pero la Justicia Federal de Corrientes dispuso investigar a los involucrados y se descubrió una amplia trama de implicados.
Se dispusieron intervenciones telefónicas que permitieron identificar a las personas que participaban de los movimientos de droga y entre ellos aparecieron varias de la ciudad de Paraná.
Según se observa en el expediente, se pudo establecer que el envío de drogas mediante despacho por encomiendas se trataba de una modalidad frecuente que variaba en cuanto a protagonistas y cantidades. El remitente Maidana era la punta del ovillo de una organización delictiva dedicada al narcotráfico. Era quien despachaba los paquetes no solo en beneficio propio sino también en el de otras personas como Julio Zabal Martín, César Retamar, Julio Duarte, Severiano Maidana y Belén P., quienes según sus respectivos roles, compraban, acopiaban y luego facilitaban las sustancias a Esteban Maidana, para que las despache desde Misiones hasta la provincia de Entre Ríos, donde era recibida, reducida y luego comercializada a residentes de las ciudades de Paraná y Santa Fe.
El jefe de la organización era Julio Zabal Martín, un hombre hoy de 58 años que se encontraba condenado y detenido en Paraná por transportar 62 kilos de marihuana, pero le habían dado la prisión domiciliaria, la cual cumplía en una vivienda de Don Segundo Sombra y Coronel Caminos. Desde allí gestionaba y coordinaba los movimientos de droga. Era una vivienda que tenía una verdulería al frente como fachada.
Se comprobó que la banda trasladaba las sustancias tanto mediante encomiendas como en vehículos que transitaban por rutas nacionales y provinciales. Además, se acreditó en la causa que los distintos implicados ostentaban nivel de vida económicamente superior al que podrían justificar, adquirían autos, motos e inmuebles, algunos de los vehículos eran utilizados para esparcimiento y otros para transportar y distribuir la droga.
Mientras avanzaba la investigación, se iban detectando otras encomiendas en las cuales se cruzaban los nombres de remitentes y destinatarios, y hasta la caligrafía de los rótulos. Por ejemplo, gendarmes revisaron un transporte donde habían varios bultos con 95 ladrillos de marihuana que pesaron más de 371 kilos, que era parte de las maniobras de esta misma banda. En este caso también Esteban Maidana era el prestanombre para el despacho de la droga.
Escuchas y roles
En las escuchas surgió el vínculo del padre Maidana, Severiano, con otro misionero, Julio César Duarte, conocido como “El Orejón” y con condenas por narcotráfico. Y ambos se comunicaban con una persona cuyo celular se encontraba en Paraná. Coordinaban modalidades de envío tanto de marihuana como de cocaína y negociaban los precios.
Gendarmería de Paraná comenzó a investigar y así pudieron llegar a Julio Zabal Martín. La Justicia pinchó su teléfono y advirtieron que, pese a que tenía domiciliaria en razón de la emergencia sanitaria y la prohibición de salir de la vivienda de la zona oeste de Paraná, se denotaban salidas en vehículos a los fines de recolectar el dinero de las ventas de la droga.
También pudieron llegar a quien se nombraba como “César” o “Cuchi”, quien era socio y mano derecho de Zabal Martín, cumpliendo la función de vendedor de drogas al por mayor, acopiador, repartidor y cobrador. Este hombre se comunicaba con una persona llamada Belén. El socio del jefe narco fue identificado como César Andrés Retamar, cual en los llamados la incitaba a la mujer que venda mayor cantidad de droga, y le llevaba las sustancias a cerca de su casa o de su trabajo.
De este modo, estas personas recibían las encomiendas en Paraná que despachaban en el noreste argentino, pero las hacían retirar con otros prestanombres. Luego las distribuían por los diferentes puntos de venta de la ciudad.
En el expediente se refiere que otra de las actividades de Retamar era lo que comúnmente se llama “barrido”, o hacer de “puntero”, cuando se trasladaban los cargamentos de droga a localidades cercanas, detectando si había controles de fuerzas de seguridad en las diferentes rutas. Pero la recaudación la hacía junto a Zabal Martín, quien personalmente quería reunir el dinero.
Finalmente, pudieron identificar a la mujer mencionada como Belén E. P., quien era uno de los últimos eslabones de la organización delictiva, ya que si bien podía distribuir, principalmente vendía la droga en su domicilio, así como también reclutaba otros clientes que revendieran en Paraná y alrededores.
Condenados y prófugos
En abril de 2021, el Juzgado Federal de Paso de los Libres ordenó los allanamientos, cuatro en Misiones y tres en Paraná, en los cuales se secuestraron 12,6 kilos de marihuana, dinero, balanzas, autos, motos, armas de fuego, municiones, computadoras, teléfonos celulares y otros elementos. Cuatro personas fueron detenidas, mientras que otras se profugaron.
La causa fue elevada a juicio. A mediados del año pasado, tres implicados fueron condenados. Severiano Maidana recibió 10 años de prisión, mientras que Retamar y Duarte fueron sentenciados a siete años y seis meses de cárcel.
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Según se informó, en ese juicio desarrollado en el Tribunal Oral Federal de Corrientes se mencionaron los vínculos de esta banda con la organización narcocriminal “Los Monos” de Rosario, concretamente en el intercambio de vehículos por droga.
Quedaba pendiente la situación de la la paranaense Belén P., quien finalmente firmó un acuerdo de juicio abreviado. La mujer es representada en la causa por el abogado Emilio Fouces, quien ya ha tenido causas similares con al menos una clienta condenada por narcotráfico en Corrientes.
El 23 de mayo, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Corrientes integrado por Víctor Alonso, Manuel Moreira y Fermín Amado Ceroleni, dictó la condena para la mujer de cuatro años de prisión y se le concedió la domiciliaria en su vivienda de la zona del barrio Las Flores de Paraná.
Del resto de los implicados aún no hay noticias.