Boca pagó caro algunos fallos evitables durante el 2026 y sufrió dolorosas eliminaciones. Uno de los objetivos del Vasco es cambiar la mentalidad del equipo.
14:39 hs - Lunes 03 de Agosto de 2026
"Qué gol pelotudo", gritó Rodolfo Arruabarrena mientras se daba vuelta hacia el banco de suplentes tras el empate de Matías Cóccaro en el duelo entre Boca y Newell's. Más tranquilo, en conferencia de prensa, señaló los "errores tontos" del equipo que le están costando resultados. Pese a que él lleva apenas cinco partidos desde su regreso al club, estos fallos evitables se vienen repitiendo en los últimos años y, particularmente en el 2026, le costaron partidos importantes al Xeneize.
Más allá de que en las derrotas ante Estudiantes y Vélez al comienzo de este año hubo algunos fallos puntuales, así como en los empates ante San Lorenzo o Gimnasia de Mendoza en La Bombonera, la sucesión de errores groseros comenzó en Belo Horizonte ante Cruzeiro.
Pese a que fue una expulsión polémica, Adam Bareiro dejó con diez a Boca en Brasil sobre el final del primer tiempo, factor determinante para la posterior derrota por 1 a 0 del conjunto de Claudio Úbeda. Apenas una semana más tarde, en Guayaquil ante Barcelona, Santiago Ascacíbar vio la roja por una patada en la cabeza de Milton Céliz. ¿El resultado? El mismo: el Xeneize cayó 1 a 0 y complicó sus chances de clasificar a la siguiente instancia de la Copa Libertadores.
Es cierto que el hecho de no haberle ganado a Cruzeiro y a Universidad Católica en La Bombonera también explican la eliminación, ya que Boca con esos seis puntos sellaba su clasificación como líder del Grupo D; pero jugar con uno menos desde el primer tiempo en dos partidos como visitante, atenta directamente contra las pretensiones del equipo.
Los "errores tontos" de Boca en el año que derivaron en "goles pelotudos", como dijo Arruabarrena
En el ámbito local la situación no fue diferente. Boca quedó eliminado ante Huracán en los octavos de final del Torneo Apertura habiendo "regalado" tres goles. Al comienzo del partido, una desinteligencia entre Leandro Brey, que le dio la pelota de espaldas a Milton Delgado, y el propio juvenil, que quiso girar sin mirar hacia su espalda, le sirvió el primer tanto del partido a Leonardo Gil. El Xeneize, gracias a un gol de carambola de Milton Giménez, logró empatarlo y forzar el alargue, segmento en el que Lautaro Di Lollo cometió dos penales y condenó las chances del equipo.
"Regalamos tres goles, no merecimos ganar. Quedamos afuera por culpa nuestra. Nos tenemos que hacer cargo de eso. Tenemos que aprender y que no vuelva a repetirse. Cuándo vos regalás tres goles en un mano a mano es muy difícil ganar", señaló Juan Román Riquelme en una entrevista con TyC Sports algunos meses más tarde.
Los errores en el ciclo del Vasco
Con la llegada de Rodolfo Arruabarrena al banco de los suplentes, los errores no cesaron. En la goleada sufrida ante Deportivo Riestra, la defensa y el arquero Álvaro Montero quedaron bajo la lupa tras una actuación que dejó que desear. Apenas cuatro días más tarde, en Rancagua, ante O'Higgins, Boca perdió la ventaja conseguida en La Bombonera por un gol de lateral. Nicolás Figal despejó hacia el centro y se la dejó servida a Francisco González, quien igualó la serie y forzó los penales.
Pese a que el Xeneize se clasificó a los octavos de final, Riquelme volvió a poner el foco en los errores sonsos. "Los jugadores tienen mucho que hablar porque no te pueden hacer un gol de lateral. Si te hacen un gol de lateral es porque no lo has hecho bien. No tiene nada que ver con lo anímico ni con la confianza. Tenemos cosas que mejorar. Mejorando esas cositas chiquitas ayer hubiésemos pasado", declaró a la salida del hotel el día posterior.
Pero parece que Boca no aprendió. Ante Newell's, cuando había conseguido la ventaja y estaba cómodo en el partido, cometió un sinfín de "errores tontos" en quince minutos que le pusieron el partido cuesta arriba. Un nuevo gol de lateral le costó el empate de Matías Cóccaro y, minutos más tarde, Luca Regiardo lo dio vuelta con un golazo.
"Son situaciones que se repiten. Cometemos errores que nos cuestan muy caro, errores tontos y se nos puso el partido en contra. No podés jugar 65/70 minutos y tener este tipo de distracciones en este nivel", afirmó Arruabarrena tras el partido. Esta declaración va en sintonía con lo dicho por Riquelme la semana pasada: "A veces se te escapan cosas importantes por distracciones muy chiquititas".
Todos en Boca saben que se debe poner el foco en esos fallos recurrentes para dejar de ser un equipo con la mandíbula frágil en un semestre que lo tiene vivo en tres frentes y en el que buscará volver a levantar un título luego de tres años y medio.