El paranaense se consagró en Seniors hasta 70 kilos y fue segundo entre atletas de más de 100 kilos. Ahora apunta al Nacional, que será en cuatro semanas.
11:55 hs - Miércoles 05 de Agosto de 2026
Hay resultados que se explican con una medalla y otros que necesitan mirar mucho más atrás para entenderse. Iván Gullo acaba de conseguir uno de los logros más importantes de su carrera en el fisicoculturismo: fue campeón internacional Musumeci en la categoría Seniors hasta 70 kilos y, como si fuera poco, se animó a competir también en Challenger, donde enfrentó a atletas de más de 100 kilos y consiguió el segundo puesto.
El paranaense viajó a Córdoba para medirse con algunos de los mejores exponentes del país y competidores del exterior, en un escenario que terminó siendo inolvidable. Gullo, que lleva cuatro años compitiendo de manera ininterrumpida, llegó a la competencia con el objetivo de mostrar el resultado de su preparación. Lo que consiguió superó incluso sus propias expectativas.
“Fui con la idea de dar lo mejor de mí, como en cada torneo. El trabajo diario de años se ve reflejado en cada puesta en escena. Fui con la bandera del trabajo a pulmón, del sacrificio y a dar todo lo mejor de mí”, contó.
En diálogo con UNO, el atleta paranaense repasó las sensaciones que dejó el certamen, explicó cuánto sacrificio existe detrás de una presentación y reveló que, lejos de tomarse un descanso, ya retomó la preparación para sus próximos objetivos.
El primer puesto llegó en Seniors hasta 70 kilos, su categoría, donde logró imponerse y consagrarse campeón. Después apareció la posibilidad de probarse en Challenger, una categoría en la que compiten atletas de más de 100 kilos. Gullo aceptó el desafío y terminó segundo entre cinco participantes.“Con 70 kilos ha cer algo así es soñado. Jamás lo imaginé”, reconoció el atleta.
El torneo tuvo además un condimento especial por el nivel de los participantes. Gullo compartió escenario con atletas de distintos lugares y con competidores que incluso cuentan con experiencia mundialista. “Si ganás, le ganás al mejor y, si perdés, obviamente vas a perder con el mejor. Eso no tiene precio”, resumió.
Sin parar
La consagración no comenzó en Córdoba. Detrás de esos dos trofeos existe una rutina que sostiene desde hace años y que prácticamente no contempla pausas. Lleva cuatro temporadas compitiendo y entrenando de manera continua.
El Musumeci representaba una cuenta pendiente. El año pasado había decidido no participar porque entendía que todavía no estaba en las condiciones que pretendía. Esta vez tomó otra decisión: prepararse a fondo y asumir el desafío. “Este torneo lo hice por primera vez. El año pasado lo iba a hacer, pero no me vi en la condición en la que quería presentarme. Entonces lo dejé pasar y este año le puse toda la ficha”, explicó.
El resultado confirmó que la decisión había sido acertada. Sin embargo, el calendario no le permitió demasiado tiempo para disfrutar. Gullo regresó de Córdoba y pocas horas después retomó la dieta y el entrenamiento.
En cuatro semanas tendrá por delante el Campeonato Nacional, donde deberá conseguir un podio para clasificarse al Sudamericano. Seis semanas después llegará esa competencia internacional, que se disputará en Argentina.
Una rutina milimétrica
Para entender la preparación de Gullo hay que mirar el reloj. Su día comienza aproximadamente a las 4.30, cuando realiza una hora de cardio antes de ir a trabajar. Después de cumplir con su jornada laboral llega el momento del entrenamiento en el gimnasio.
En la actualidad realiza seis comidas diarias. No se trata solamente de comer determinada cantidad de alimentos, sino de hacerlo en horarios precisos y respetando una planificación que no admite desvíos.
Su desayuno puede incluir una tortilla de arroz con huevos y café negro. Durante el día aparecen frutas, galletas de arroz, pollo con verduras, carne, pescado y arroz. Todo está medido y organizado. “Tengo todo tan estructurado y pactado que no me imagino mi vida sin el fisicoculturismo. Estoy tan adaptado que, si hay que comer poco, como poco; si hay que comer mucho, como mucho. Si hay que entrenar dos horas, entreno dos horas”, explicó.
La diferencia, entiende, está en la cabeza. El entrenamiento forma parte de una rutina incorporada, pero sostener la alimentación durante meses y evitar las tentaciones cotidianas representa otro desafío. “En la heladera tengo los tuppers separados, las comidas numeradas. No tengo otra cosa. No hay margen de error”, relató.
El sacrificio se vuelve todavía más evidente cuando aparecen situaciones habituales para cualquier persona: una cena con amigos, una pizza, un asado o simplemente una comida fuera de la planificación.
Gullo no renuncia por completo a los encuentros, pero adapta su rutina. Puede presentarse con su propio recipiente de comida y continuar con la dieta mientras el resto disfruta de otra cosa. “Es un deporte muy solitario, por así decirlo. Hay una parte social que dejo de lado. El enfoque está siempre ahí. Son sacrificios que no todos están dispuestos a hacer”, sostuvo.
Premio posescenario
Paradójicamente, después de semanas de restricciones, uno de los momentos más disfrutados llega cuando termina la competencia. Luego de bajar del escenario, el atleta puede darse un permitido. Tras el torneo en Córdoba, Gullo compartió una pizza y pasta con amigos. “Es el plus que tiene el torneo. La pasás mal, tenés hambre, deshidratación y después que te bajás del escenario, y más si ganaste, se disfruta doble”, explicó.
Para él, ese instante también tiene un valor emocional. No se trata únicamente de comer algo diferente, sino de compartirlo con las personas que estuvieron acompañándolo durante todo el proceso. Pero el permitido dura poco. Al día siguiente, la rutina vuelve a empezar.
Lo que se viene para Iván Gullo
En cuatro semanas buscará ganar el Nacional y conseguir la clasificación al Sudamericano. Su intención es llegar a esa competencia como el mejor argentino de su categoría. Después, si las condiciones acompañan, aparecen nuevos desafíos en el horizonte. Hay competencias en Chile y Ecuador, mientras que en diciembre se disputará otro torneo argentino que también podría formar parte de su calendario.
Momento de agradecer
Iván Gullo destacó el acompañamiento de las personas que lo sostienen durante su preparación. El paranaense agradeció especialmente a su familia, a sus amigos Alex y Emanuel, quienes lo acompañan en cada torneo, y a su compañero de entrenamiento.
También tuvo palabras para el gimnasio donde entrena y desde donde recibió un fuerte respaldo. Valoró el apoyo de sus compañeros de la Cámara de Diputados de Entre Ríos, especialmente de su grupo de trabajo, que le permite enfocarse en su deporte.
Finalmente, destacó el respaldo de las autoridades de la Cámara, incluido su presidente, por otorgarle las licencias necesarias.