Desde 1934 hasta Qatar 2022, futbolistas nacidos en Entre Ríos dejaron una huella imborrable en los Mundiales y en la historia de la Selección Argentina.
12:36 hs - Martes 16 de Junio de 2026
Cada Copa del Mundo renueva ilusiones, despierta recuerdos y vuelve a poner al fútbol en el centro de la escena. Desde esta noche, cuando Argentina comience una nueva edición del Mundial, millones de argentinos volverán a ilusionarse con la Selección nacional y con la posibilidad de seguir escribiendo páginas gloriosas en la historia del deporte más popular del planeta.
Pero detrás de la historia grande también existen historias regionales que merecen ser contadas. Y Entre Ríos tiene una relación especial con los Mundiales.
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Los entrerrianos que hicieron historia en las Copas del Mundo
A lo largo de más de nueve décadas, futbolistas nacidos en distintas ciudades entrerrianas lograron alcanzar la máxima competencia del fútbol internacional. Algunos levantaron la Copa del Mundo, otros disputaron finales inolvidables y varios fueron referentes de generaciones enteras de la Selección Argentina.
La historia comenzó con Enrique Guaita, nacido en Lucas González en 1910. Tras destacarse en Argentina emigró al fútbol italiano, donde alcanzó notoriedad en la Roma y obtuvo la nacionalidad italiana. En 1934 integró el seleccionado de Italia que se consagró campeón del mundo como anfitrión del torneo. Aquella conquista lo convirtió en el primer entrerriano campeón mundial y abrió un camino que décadas después tendría nuevos protagonistas.
Si existe una imagen que vincula para siempre a Entre Ríos con la gloria mundialista, esa imagen pertenece a Jorge Burruchaga. Nacido en Gualeguay, escribió una de las páginas más memorables de la historia deportiva argentina. El 29 de junio de 1986, en el estadio Azteca, recibió una asistencia de Diego Maradona y definió ante Harald Schumacher para marcar el 3 a 2 definitivo frente a Alemania Federal. Ese gol le dio a Argentina su segunda Copa del Mundo y convirtió a Burruchaga en uno de los máximos ídolos del fútbol nacional y en uno de los deportistas más importantes que haya dado la provincia.
La representación entrerriana continuó en los años siguientes. En Estados Unidos 1994 apareció Ramón Medina Bello, otro hijo de Gualeguay que cumplió el sueño de disputar una Copa del Mundo con la camiseta argentina.
Por esos mismos años comenzaba a consolidarse José Antonio Chamot. El defensor nacido en Concepción del Uruguay disputó tres Mundiales consecutivos —1994, 1998 y 2002—, una marca reservada para muy pocos futbolistas argentinos. Su capacidad defensiva y su extensa trayectoria en el fútbol italiano lo transformaron en una pieza importante de distintos ciclos de la Selección.
La generación siguiente tuvo como referente a Roberto Ayala. Oriundo de Paraná, se convirtió en uno de los mejores defensores centrales de su época. Disputó los Mundiales de 1998, 2002 y 2006, fue capitán del seleccionado y durante años representó la solidez defensiva argentina dentro y fuera de la cancha. Su liderazgo y vigencia lo ubicaron entre los futbolistas con más presencias en la historia del equipo nacional.
También dejó su huella Gabriel Heinze. Nacido en Crespo, construyó una destacada carrera europea que incluyó pasos por Manchester United, Real Madrid y Olympique de Marsella. Con la camiseta argentina disputó los Mundiales de Alemania 2006 y Sudáfrica 2010. Su personalidad competitiva, su carácter y su entrega permanente lo convirtieron en uno de los futbolistas más respetados de su generación.
La presencia entrerriana se mantuvo en los tiempos más recientes. Wilfredo Caballero, nacido en Santa Elena, llegó al Mundial de Rusia 2018 después de una extensa trayectoria profesional desarrollada entre Argentina y Europa.
Cuatro años más tarde, Qatar 2022 volvió a colocar a Entre Ríos en un lugar destacado dentro de la historia mundialista. Marcos Senesi, surgido en Concordia, integró el plantel argentino que participó del torneo, mientras que Lisandro Martínez, nacido en Gualeguay, fue parte del grupo que terminó conquistando la tercera estrella para el fútbol argentino.
Con esa consagración, Martínez se convirtió en el tercer entrerriano campeón mundial y en el segundo en lograrlo con la camiseta argentina después de Burruchaga.
Las trayectorias son diferentes, pero todas forman parte de una misma historia. Guaita abrió el camino en la década de 1930. Burruchaga marcó el gol más importante de una final. Chamot y Ayala sostuvieron durante años la defensa argentina. Heinze brilló en Europa. Caballero alcanzó el Mundial tras una extensa carrera. Senesi representó a la nueva generación. Lisandro Martínez se convirtió en campeón del mundo en una de las conquistas más celebradas de la historia argentina.
Todos comparten un mismo origen. Nacieron en Entre Ríos, comenzaron jugando en clubes, barrios y ciudades de la provincia y llevaron consigo una identidad que los acompañó hasta el escenario más importante del fútbol mundial.
Mientras Argentina inicia una nueva aventura mundialista, la historia invita a mirar hacia atrás para reconocer a quienes abrieron el camino. Porque cada Mundial también se construye con historias provinciales, con futbolistas que alguna vez soñaron en una cancha de tierra, recorrieron kilómetros para entrenar y terminaron representando a millones de personas frente a los ojos del mundo.
Entre Ríos puede sentirse orgullosa de ese legado. Desde Lucas González hasta Gualeguay, desde Paraná hasta Concordia, desde Concepción del Uruguay hasta Santa Elena, la provincia escribió capítulos inolvidables en la historia de los Mundiales. Y esa historia todavía continúa.