Sin lugar en Patronato rescindió su vínculo para sumarse al plantel de Tristán Suárez. El Lechero es el flamante líder de la Zona B de la Primera Nacional.
12:04 hs - Martes 11 de Agosto de 2026
Marcos Enrique cambió de camiseta y, con ella, también cambió el escenario. Tras acordar su salida anticipada de Patronato fue presentado como refuerzo de Tristán Suárez. Hoy, el mediocampista es parte de un equipo que mira a todos desde arriba y que se ilusiona con el ascenso a la Liga Profesional de Fútbol 2027.
El Lechero dio el golpe el lunes en el norte del país. Derrotó 2 a 0 a Gimnasia y Esgrima de Jujuy y, además de sumar tres puntos de enorme valor, desplazó al Lobo jujeño de la cima de la Zona B. En ese presente de protagonismo aparece Enrique, quien encontró en Ezeiza la continuidad que no había conseguido en su paso por el Rojinegro.
El cambio resulta significativo. Mientras Patronato intenta alejarse de la zona baja y asegurar su permanencia en la Primera Nacional, Tristán Suárez se instaló en el lote de equipos que pelean por dar el salto de categoría. Y el mediocampista que dejó Paraná a seis meses de finalizar su contrato ahora es parte de esa pelea.
Un paso por Patronato que nunca terminó de despegar
Enrique llegó a Patronato a mediados de 2025, cuando Gabriel Gómez, por entonces entrenador del Rojinegro, había solicitado la incorporación de un mediocampista central para afrontar el segundo semestre del campeonato. El nombre del volante surgido de las divisiones inferiores de Vélez Sarsfield apareció entre las alternativas. Enrique llegaba desde Quilmes, donde había disputado 12 encuentros durante la primera rueda del certamen. Incluso había enfrentado a Patronato el 10 de mayo, en el empate 1 a 1 registrado en el estadio Centenario.
Sin lugar en la consideración de Sergio Rondina, por entonces entrenador del Cervecero, el mediocampista acordó su salida y armó las valijas rumbo a Paraná. “Es muy bueno para mi carrera. Soy de Franck, Santa Fe, conozco lo que es Patronato para la zona y la provincia. Por eso es muy lindo poder vestir esta camiseta”, expresó durante su presentación.
Enrique entendía que el movimiento podía significar un crecimiento en su carrera. Dejó una institución histórica como Quilmes para asumir el desafío de vestir la camiseta de Patronato. “Sabía adónde venía, conozco la ciudad. Soy de un pueblo cerca y sabía que era un cambio positivo para mí”, había señalado. Y tenía claro el objetivo: “Ahora quiero ayudar a Patronato, aportar con mis características mi mejor versión y poder ayudar a lo más alto del campeonato”.
El bautismo de Marcos Enrique con la camiseta del Rojinegro
Su debut llegó el 22 de junio de 2025. Fue en el empate 1 a 1 frente a Güemes de Santiago del Estero, en el estadio Grella. Aquella tarde ingresó a los 76 minutos, en reemplazo de Julián Marchioni.
Pero el salto esperado nunca terminó de consolidarse. Enrique disputó 20 encuentros con Patronato y no logró convertirse en una pieza indiscutida del equipo. En la presente temporada, Rubén Forestello y luego Marcelo Candia priorizaron otras alternativas para la mitad de la cancha, entre ellas Federico Bravo, Juan Barinaga, Brandon Cortés y Augusto Picco.
La competencia interna, la falta de continuidad y un escenario deportivo complicado terminaron desembocando en su salida. Enrique rescindió su vínculo seis meses antes de su finalización y dejó Paraná en busca de aquello que había ido a buscar un año antes: protagonismo.
En Tristán Suárez encontró lo que buscaba
El destino volvió a llevarlo al área Metropolitana de Buenos Aires. Esta vez, a Ezeiza. Allí apareció Tristán Suárez, un equipo que transitaba una realidad completamente diferente a la de Patronato.
Su estreno con el Lechero no fue el mejor. Ingresó desde el banco de suplentes en la derrota 1 a 0 ante Temperley. Sin embargo, rápidamente comenzó a ganarse un lugar.
Después de aquella presentación, Enrique apareció en el 11 inicial en los triunfos frente a Nueva Chicago y Chacarita, ambos por 1 a 0. También fue titular en la victoria por 3 a 1 ante Güemes y volvió a estar desde el arranque en el partido que terminó de encender la ilusión: el 2 a 0 frente a Gimnasia y Esgrima de Jujuy.
Cinco partidos después de su llegada, el panorama cambió por completo. Enrique dejó de ser un jugador que buscaba continuidad para convertirse en una alternativa cada vez más importante dentro de uno de los equipos que pelea arriba. El triunfo ante el Lobo jujeño tuvo además un premio mayor. Tristán Suárez quedó en lo más alto de la Zona B y pasó a mirar desde arriba a sus competidores.
El contraste no deja de ser llamativo para Patronato. Mientras el Rojinegro decidió prescindir de Enrique en plena temporada, el mediocampista encontró rápidamente un lugar en un equipo que hoy pelea por un objetivo mucho más ambicioso.
El fútbol ofrece esas vueltas. El jugador que en Paraná no consiguió consolidarse ahora disfruta de un presente diferente. En Tristán Suárez recuperó minutos, confianza y protagonismo. Y mientras el Lechero se anima a soñar con la Liga Profesional, Marcos Enrique también disfruta de una revancha personal.