PASO 2023: A una semana, el análisis
Victorias sorpresivas, votos en blanco y escenarios posibles: una mirada sobre los resultados de las PASO 2023.

Domingo 20 de Agosto de 2023

Diego Gantus es doctor en Ciencias Políticas y trabaja como docente e investigador en la Licenciatura en Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Entre Ríos. En diálogo con UNO, el especialista en análisis político y administración pública, hizo una lectura de los resultados provinciales y nacionales de las PASO 2023, lo que incidió en ello y los posibles escenarios para las elecciones generales del 22 de octubre.*

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—¿Cómo pueden leerse los resultados de las PASO 2023 a nivel provincial y nacional?

—Sorpresa es una palabra que describe razonablemente a los resultados nacionales: sorpresa para quienes miran con interés la competencia electoral; sorpresa para quienes protagonizan esa competencia (e incluyo allí al campamento de La Libertad Avanza, tal como reconoció Fernando Cerimedo, asesor del candidato libertario electo). Puesto en perspectiva, digamos 8 o 12 meses atrás, Juntos por el Cambio parecía en condiciones de ganar un balotaje y regresar al poder, compitiendo en segunda vuelta con un oficialismo con menores chances que su adversario de imponerse. Y la incógnita era el potencial electoral de LLA, a la que nos asomábamos a través de los sondeos de opinión y una masiva e inteligente campaña en redes sociales. Hoy esa incógnita se despejó, y junto con ella, otros interrogantes: ¿LLA era un fenómeno esencialmente urbano? Claramente, no. ¿Qué grupos poblacionales adherían a su propuesta? Sus votantes no son varones jóvenes, chetos, que antes votaban a JxC, como demuestra el estudio de Betta Lab en La Matanza en base a los resultados del domingo pasado.

A nivel provincial, para apreciar los resultados en perspectiva, conviene retroceder en el tiempo un lapso semejante. Un año atrás, la sensación de ‘cosa juzgada’ dominaba el escenario, y el exministro macrista se medía trajes en una sastrería de CABA. El cálculo de algunos protagonistas era ‘juego, salvo que la diferencia sea de 20 puntos en diciembre [del año que pasó]’. A la luz de ello, la perfomance del oficialismo es muy meritoria, y la estrategia del gobernador pasó el primer test electoral.

—¿A qué factores se puede atribuir el cambio en los votantes?

—Vengo sosteniendo que la dinámica de la competencia nacional cambió a partir de 2011, cuando el expresidente Macri consideró muy seriamente la posibilidad de enfrentar a la actual vicepresidenta (y declinó luego, allá por abril de ese año). Desde entonces, se han alternado en el gobierno FPV-FdT y Cambiemos-JxC. Una constante de esos 12 años ha sido el estancamiento económico (con excepciones, si) y la inflación creciente. El último gobierno del FPV dejó un salario promedio muy alto en dólares para América Latina, pero un 25% de inflación. Cambiemos redujo en dólares ese salario, y el mejor equipo de los últimos 50 años duplicó la inflación. El FdT ‘volvía para ser mejores’, pero duplicaron la inflación nuevamente. Hartazgo, decepción, bronca: el mal desempeño de la política tradicional que se manifiesta en el poder adquisitivo de los ingresos de los hogares, entiendo, explica que una porción muy significativa del electorado ‘quiera otra cosa’. Claro, en campaña, JxC augura más dolor, más pesar hacia futuro, para luego disfrutar los beneficios, mientras que el oficialismo sigue hablando de ‘cómo recrear un pasado que fue mejor’. Eso, a un tercio del electorado que asiste y vota, no pareciera importarle demasiado: tampoco la razonabilidad ni la factibilidad del programa libertario. Y creo yo, que si ambas coaliciones insisten en explicarles que se equivocan, o que fallan en su juicio, sólo harán crecer ese fuego.

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Comenzó el escrutinio definitivo de las PASO en Entre Ríos.

—En Entre Ríos la tercera fuerza fue el voto en blanco, ¿qué consideraciones puede hacer?

—Entre Ríos ha tenido elecciones pasadas con un nivel alto de voto en blanco. En 2019 fue mayor en la categoría de gobernador y llegó casi al 17% en la categoría de diputados provinciales. Tradicionalmente, el voto en blanco expresa insatisfacción con la oferta electoral, pero la pretensión de dejar ese mensaje explícitamente (la alternativa es no concurrir directamente). Yo pondría el voto en blanco, también, en el contexto de mi respuesta anterior, y agregaría al análisis que el cierre de listas en ambos frentes dejó heridos, claramente. Ese voto en blanco podría expresar algo de esto, además de la lectura tradicional.

—¿Cuáles son los escenarios posibles para los comicios generales?

—Llegamos a estas elecciones con una incertidumbre inédita. Los resultados la exacerban. Y las reacciones de los protagonistas, al menos durante esta semana, parecieran propias de un estado de shock. La devaluación indefectible (no sólo una imposición del FMI, sino que las armas habituales para impedirla se evaporaron en la búsqueda de priorizar el nivel de actividad económica y la creación de empleo), termina de configurar un escenario electoral muy complejo para las coaliciones que salieron en segundo y tercer lugar.

Con ese telón de fondo, múltiples escenarios son factibles; pero creo que hay algunos más probables que otros. LLA no tiene incentivos para modificar un ápice de lo hecho hasta ahora. Equipo que gana no se toca, reza el saber futbolero. Quizás pierdan votantes morbosos, que fantasearon con darle las llaves del bar al Guasón, y ahora lloran en un rincón en lugar de celebrar. Quizás ganen votantes que, buscando sufragar de manera útil, se inclinaron por Patricia Bullrich, y ahora tomarán coraje.

Sergio Massa la tiene muy peleada: la devaluación impactará del peor modo en la inflación de agosto y septiembre, datos que se conocerán muy cerquita de la elección; adicionalmente, es el representante de un oficialismo cuyo desempeño global se penalizó en estas PASO. Ni el orden macro post-devaluación, ni las compensaciones para hogares y empresas, alcanzará para entrar al balotaje si no ocurren dos cosas. La primera, dejar de explicarle al votante que no lo acompañó que, de hacerlo, se verá favorecido; hay que enamorar, hay que ofrecer una senda atractiva de futuro, otra nueva, brillante, en lugar de poner en valor un pasado que ya no es. La segunda, poner en movimiento al PJ del interior del país; sin el compromiso de los aparatos provinciales, esto es cosa juzgada. Este domingo, allí donde hubo elecciones simultáneas (nacionales y provinciales), y esos aparatos estaban en movimiento, defendiendo votos, compitiendo, sólo en uno de cinco distritos resultó ganadora LLA para presidente (Santa Cruz). Ejes del discurso y gobernadores, fundamentalmente, tienen la llave para hacer entrar a Sergio Tomás Massa al balotaje.

En cuanto a Patricia Bullrich, si no fuera por la economía, sería la candidata más perjudicada en este escenario post-PASO, de cara a las generales. Le costará retener todos los votos de Horacio Rodríguez Larreta. Reclinada a la derecha del centro político, se choca con los libertarios; volver al centro es una receta para chocar con Massa y para que se fuguen votos al libertario. Sólo dos factores pueden pavimentar su camino a noviembre, y ninguno depende de ella. El primero, es el fracaso del oficialismo (que podría explicarse por el trabajo a reglamento de los gobernadores, o por la incapacidad de reconectar con el votante que no fue, y con el panperonismo desilusionado). El segundo, la fuga de votantes libertarios, que migrarían en octubre frente a la posibilidad concreta, de que el Cuco se siente en el sillón de Rivadavia. Caso contrario, el balotaje será entre LLA y UxP.

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*Por Camila Gómez, de la redacción de UNO