La historia de Paraná. La arquitecta es parte indispensable de la construcción urbana, arquitectos, obras y estilos, construyen la identidad.
13:07 hs - Domingo 26 de Julio de 2026
Paraná nunca fue fundada oficialmente. Surgió como un poblado de un grupo de colonos que vinieron de las costas de Santa Fe. Por eso, en principio se llamó Baxada de la otra Banda del Paraná, nombre que se fue acortando hasta llegar al actual. Con el tiempo, el caserío se fue organizando, institucional y políticamente, hasta que la Asamblea del Año XIII le otorgó el rango de villa. Fue el 25 de junio de 1813, 13 años después era ciudad de Paraná. Fue un 26 de agosto de 1826.
La vida cívica y social de la ciudad se desarrolló alrededor de la plaza principal. Así lo testimonian los edificios que allí se erigen, los que aún se conservan y también los que fueron derrumbados pero sus imágenes perduran en fotografías y pinturas. Allí se asentaron las principales instituciones sociales, educativas, políticas y religiosas.
Una ciudad que vive un idilio interminable con un río, una ciudad de calles angostas y sinuosas, y un paisaje que cambia los cien tonos de verde por un uniforme ocre de atardecer, una ciudad de esquinas coloniales y constantes recuerdos de los tiempos de Justo José de Urquiza. Una gran aldea atestada de barrancas que balconean sobre las aguas del río; una ciudad llena de historias, una ciudad de arquitectura rica y notable que se fue construyendo de a poco, paso a paso, como el pasar del tiempo.
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Como en toda ciudad la arquitectura es fiel testimonio del progreso urbano, en ella se observan movimientos artísticos, estilos, modas y épocas y Paraná no escapa a esa metáfora, donde arquitectos y obras van contando el progreso, el avance, el transcurrir del tiempo, con edificios tan distintos uno del otro, donde la influencia inmigratoria interviene aportando nombres propios y donde los modelos arquitectónicos se hacen dueños del espacio urbano, desde edificios oficiales, religiosos o la arquitectura privada.
Hotel Cransac
En la emblemática esquina de San Martín y Urquiza, en 1901 se construye el Hotel Cransac, hacia 1930 pasa a llamarse Plaza Hotel y comienza a escribir una historia centenaria, se hospedaron personalidades de todo tipo, como Marcelo T. de Alvear o el mismísimo Carlos Gardel. La esquina de San Martín y Urquiza, punto neurálgico del centro paranaense, tiene una historia rica y valiosa memoria, esquina icónica a los que les gusta tomarse el tradicional cafecito, una verdadera esquina clásica, parte de la historia de la ciudad.
Pero toda ciudad tiene calles y aquí hay una hermosa anécdota para contar. Italia, y con ella el mundo entero, se conmovió fuertemente con el sacrificio del Rey Humberto I cuando cayó asesinado el 29 de julio de 1900, al impulso de la violencia de un atentado terrorista.
Ese hecho logró repercusiones en el mundo entero, y la colectividad Italiana de Paraná se vio afectada por tan triste acontecimiento. Es en ese marco e interpretando el espíritu público, que el Intendente de Paraná, Don Sebastián Vásquez, dictó un decreto, el 30 de julio de 1900, disponiendo que la hasta entonces calle llamada Progreso, pasará a llamarse calle Humberto I (hoy, calle Italia), en homenaje al monarca asesinado.
Cumpliendo lo dispuesto por ese decreto y en ceremonia pública, el 18 de noviembre de 1900, se efectuó la imposición del nuevo nombre calle Humberto I, y en coincidencia se utilizó por primera vez alumbrado eléctrico. Así se plasmaba el vínculo trascendental entre la ciudad de Paraná y la colectividad Italiana, vínculo que se mantiene hasta el día de hoy.
Otro ejemplo, el de una de las instituciones más antiguas existentes en la ciudad de Paraná, es el Colegio dirigido por las hermanas de Caridad Hijas de María del Huerto. Data su fundación de 1864; en cuya fecha, los vecinos de la ciudad comisionaron a Antonio Crespo, doctor Pedro Lucas Funes, doctor Ángel María Donato y Domingo Comas, para promover en ella el establecimiento de un colegio de niñas bajo la dirección de las Hermanas de Caridad.
Juan José Alvarez
A este propósito, el doctor Juan José Alvarez, presenta al entonces Gobernador de la provincia de Entre Ríos Don Justo José de Urquiza, la correspondiente nota petitoria; “quien simpatizando grandemente con el noble propósito que guiaba al vecindario de Paraná, con el más vivo interés, elevo a la legislatura de la Provincia la referida nota que la comisión le presentara” y es el Presidente de la Republica, General Bartolomé Mitre, activo y entusiasta protector de la ilustración del país, acogió con su acostumbrada benevolencia tal iniciativa, disponiendo, que el edificio del ex Senado en épocas en que Paraná fue Capital de la Confederación Argentina, fuese entregado a la comisión, en nombre del Supremo Gobierno Nacional, para el funcionamiento del mismo colegio.
La inauguración tuvo lugar el 6 de Octubre del año 1864, de cuyo acto los miembros de la comisión dieron cuenta al Señor Gobernador, el cual manifestó la satisfacción que esto le proporcionaba, en los siguientes términos: “De instituciones tan humanitarias como progresistas, muchas ventajas tiene que esperar el país; y yo contribuiré a la conservación de este plantel que dará, sin duda, óptimos frutos al pueblo de Entre Ríos. Felicito a los Señores de la comisión por el resultado de sus trabajos y felicito a la Provincia de Entre Ríos por la adquisición de las Hermanas de Caridad”.
En actual edificio educativo, funcionó el Senado de la Confederación Argentina, al ser designada Paraná en 1854 sede para el gobierno, debiendo ser dotada de los edificios públicos que posibilitaran el funcionamiento de los distintos poderes. El edificio fue usado como tal entre 1859 y 1861, cuando por motivo de la Batalla de Pavón y posteriores acontecimientos, Paraná dejó de ser capital de la Confederación. Es obra del arquitecto italiano Santiago Danuzio y es Monumento Histórico Nacional desde febrero de 1942.
Desde lo edilicio, el edificio se inscribe dentro de la corriente neorracionalista italiana, por su simpleza y austeridad. Un alto basamento compacto da soporte al cuerpo del edificio, muy armónico en su concepción, una sucesión de ventanas ritmadas con sus respectivas rejas y pilastras, reminiscencia de la arquitectura de los palacios italianos renacentistas.
La arquitectura fue y será un instrumento indispensable para la construcción de identidad de las ciudades, verdaderos testigos de una ciudad que fue construyéndose de a poco, ciudad que mira al futuro, y que hoy, este año PARANÁ, CUMPLE 200 AÑOS, y así la homenajeamos desde UNO.
Por Fernando Ponce / Especial para UNO