Escuelas, clubes, radio y tradiciones fueron protagonistas de la ciudad de Paraná que creció con costumbres y sueños que aún perduran.
08:35 hs - Domingo 16 de Agosto de 2026
El proceso inmigratorio en Argentina, surgido como consecuencia de la sanción de la Constitución Nacional de 1853, fue muy importante, pero muchas veces ignoramos la cantidad de hombres y mujeres que llegaron al país buscando un futuro más venturoso.
Españoles, italianos, franceses, ingleses, holandeses, alemanes, rusos, judíos, suizos y hasta turcos, llegaron al país entre la segunda mitad del Siglo XIX y principios del Siglo XX.
En Paraná fue tan contundente la presencia que muchos de ellos se dedicaron al comercio, a la industria, donde convivieron costumbres, ideas, pensamientos, religiones, cuestiones sociales, formas de pensar, gastronomía, bailes, relatos, vestimentas, idiomas, música, que fueron construyendo una ciudad con identidad propia a la que le sumaron ese conjunto de identidades propias que cada uno traía, que cada grupo aportó.
Una ciudad con identidad propia
El tiempo hizo que ese conjunto de normas se transformen en una excepcional muestra de lo propio y lo ajeno, lo local y lo extranjero, construyendo una ciudad con identidad propia.
En la publicación de hoy vemos algunas de esas circunstancias, que marcaron situaciones que hoy casi no existen o están o han sido transformadas totalmente. Un ejemplo es una actividad que surge recién desde mediados del siglo XX, y es, visitar ciudades, conocer atractivos, lugares, paisajes, y se hizo una práctica frecuente y extendida. En el desarrollo de la industria tuvieron mucho que ver los sindicatos, que ofrecían a sus afiliados posibilidades de trasladarse a sitios impensados y de disfrutar de instalaciones que tenían desplegadas en distintos puntos del país. Antes de esa época, la actividad turística estaba circunscripta a unos pocos. Así, cuestiones económicas y sociales definían el perfil de los visitantes. Pese a esas restricciones, las escuelas y sus alumnos fueron siempre un público al que había que mostrarles, contarles, enseñarles sobre Historia, Geografía, Lugares, Monumentos y Edificios. No hace falta subrayar que para los viajeros se trataba de una experiencia inolvidable. Con el paso del tiempo estas actividades se fueron haciendo cada vez más frecuentes desde las instituciones escolares. En la fotografía, aparece un grupo de alumnos y docentes en un paseo por Paraná, publicada en noviembre de 1938.
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Otro ejemplo, como parte de un proceso de escolarización masiva, se sumó en 1910 a la infraestructura existente la actual Escuela Bavio. Se trata de una institución señera, de coqueto perfil arquitectónico, inscripta en la memoria de una comunidad vasta que dialoga tanto con la vida céntrica y como con la cultura barrial.
Si se repasan los registros, se encontrará que de acuerdo a los objetivos propios del gobierno provincial y en vista de los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo, en 1908 se autorizó al Poder Ejecutivo a emitir bonos de edificación escolar por un millón de pesos para la construcción de locales en distintos departamentos. El plan abarcaba 5 escuelas superiores, 21 elementales y 35 rurales. Esa autorización se amplió al año siguiente y por ley de 1.909 se agregaron los recursos del Fondo Escolar permanente. En ese contexto se construyen 50 edificios de madera para escuelas rurales y 2 escuelas flotantes.
Así, el 25 de mayo de 1910, entre los festejos del Centenario, en nuestra provincia, aparece la inauguración de 23 edificios escolares. Entre ellos el de la Escuela Elemental Mixta San Martín, que desde 1917 se llamó Ernesto A. Bavio, en su local de la calle Chile (actual Bavio) y Libertad. La foto de 1973 retrata a docentes y alumnos en el primer día de clases.
Primera transmisión
Otro ejemplo a tener en cuenta y consideración, la primera transmisión de la radio en Paraná se dio el 8 de julio de 1945 con una ceremonia oficial desde sus estudios para luego dar curso a la primera transmisión desde exteriores, la presentación de una delegación artística de Radio Belgrano que venía desde Buenos Aires y que actuó en el Teatro Municipal 3 de Febrero. Al día siguiente se inauguró LT15 Radio Concordia. Ambas emisoras, junto a emisoras del resto del país, integraban la Cadena Argentina de Broadcasting con transmisiones desde la radio principal, LR3 Radio Belgrano desde Buenos Aires. El fundador de la emisora LT14, fue Jaime Yankelevich, uno de los más importantes empresarios de la radiofonía argentina y considerado el padre de la televisión.
En sus comienzos la radio dio espacio a tres sectores bien marcados: el popular, la Iglesia y el sector militar, éste último era el que tenía el poder del gobierno provincial en aquella época. Así pues las transmisiones comenzaban y finalizaban con marchas militares. El auditorio donde actualmente funciona la emisora, fue el escenario donde artistas de toda la región -cantantes, músicos y actores teatrales, junto a músicos de la emisora- presentaron sus números artísticos ante el público presente en el mismo y aquellos que escuchaban la transmisión desde sus casas. La imagen de hoy, mujeres paranaenses que participaron del concurso 'La Voz Femenina' con el auspicio de Radio El Mundo en junio de 1946.
Club Social
Una costumbre bien arraigada, que lamentablemte se perdió. El Club Social ha sido testigo de una parte de la historia de Paraná. Se constituyó en 1904 y, para la sede, se adquirieron dos propiedades ubicadas frente a la Plaza 1° de Mayo. A cargo del proyecto estuvo el arquitecto Bernardo Rígoli y en algunos detalles de la fachada participaron los Arq. Fasiolo y Storti. Sus paredes han visto interactuar a personajes de Paraná y sus familias, y han cobijado a propuestas musicales y artísticas en general. Por cierto, fue punto de reunión para lo más granado de la sociedad paranaense, casi durante todo el Siglo XX.
En efecto, durante las tres primeras décadas del siglo XX las clases acomodadas disfrutaron de los beneficios del modelo agroexportador de los que gozaba la provincia como parte de la región litoral. Así, un selecto grupo de familias, que habían amasado fortunas con la producción agropecuaria o la actividad comercial, asistían a funciones teatrales o musicales y galas líricas, muchas de las cuales tenían lugar en el Club Social: mostrarse entre quienes se consideraba de la misma categoría, era parte del asunto, la contracara de la compra de obras de arte, la adquisición de tierras, la construcción de mansiones o los viajes al exterior. La fotografía de hoy, una toma del tradicional Cotillón de fin de año, diciembre de 1912.
Las escuelas, clubes e instituciones, la radio, fueron testigos de una ciudad, con algunas actividades que perduran y otras que se perdieron, fueron verdaderos testigos de una ciudad que fue cobijando sueños, esperanzas, ideales, y que hoy, este año Paraná, cumple 200 años, y así la homenajeamos desde UNO.