Miércoles 18 de Octubre de 2023
La presencia masiva de palomas en zonas urbanas es un problema que afecta a diversas ciudades, y Paraná no es la excepción. Una de las zonas más comprometidas por la presencia de estas aves y la exposición de los vecinos al hedor del excremento y a los ectoparásitos de sus plumas es la vecina María Auxiliadora, sobre todo en calle Misiones, desde Rosario del Tala hasta Pascual Palma e incluso hasta 25 de Mayo, donde los árboles de la cuadra resultaron propicios para los nidos.
Desesperados por la situación, hace seis meses un grupo de vecinos hicieron público su malestar y se reunieron con referentes del municipio para poder encontrar una solución en conjunto, ya que se trata de un tema complejo, ya que la matanza de palomas está prohibida por ley en todo el territorio nacional, por lo que se deben aplicar acciones de control de población que preserve a los animales.
Julia Acosta, la presidenta de la vecinal, contó a UNO que hace aproximadamente dos meses comenzaron con un plan piloto para ahuyentar este tipo de plaga en este sector de la capital entrerriana, ideado por la Subsecretaría de Ambiente y Acción Climática, que la próxima semana presentará públicamente las acciones que se llevan adelante con respecto a este tema: “Lo que se hizo fue poner el repelente auditivo, que de eso se tienen que encargar los vecinos. Después comenzaron con un repelente tipo gel que se aplica en los árboles, entonces no se apoyan y se van. Y se va a comenzar a darles un alimento balanceado, un preparado especial, para que no se reproduzcan; en esto tienen que ver cómo ir moviéndolas para que vayan a un lugar donde se las pueda alimentar, y lo que pensaban hacer son unos comederos especiales”, explicó al respecto.
Consultada sobre los alcances del repelente auditivo, comentó que a través de un dispositivo se reproduce el sonido de un ave predadora para que lo capten las palomas y perciban que el lugar puede ser inseguro para ellas. “Se les pasa el sonido del taguató, que es el gavilán pollero. Creo que es lo que se usa en el Jardín Japonés, en Buenos Aires. Da resultado, porque la idea es que la paloma esté intranquila y de este modo no se reproduce y se aleja del lugar”.
Asimismo, refirió: “Se emite con un parlante. Nos sugirieron que fuera día por medio, por la mañana y al atardecer para poner nerviosa la paloma y que se vaya. Comenzamos con esta acción hace dos meses aproximadamente, después de reunirnos los vecinos damnificados con el equipo de la Municipalidad”.
En este marco, sostuvo: “Este es un trabajo que se hace en conjunto y lo primero que le pedimos a los vecinos es que no tomaran ninguna medida individual, ya que debemos seguir un protocolo, para evaluar si funciona o no, o en qué hay que ir modificándolo”.
“Se hizo una licitación por el repelente y por el alimento balanceado con un preparado especial, que tiene acción anticonceptiva. Pero hay que ponerlo bien dirigido, porque hay que tener en cuenta que hay otras aves en la zona, no es solamente la paloma. Porque este alimento preparado tiene que ser comido por las palomas exclusivamente”, añadió.
Impacto a mediano plazo
Por otra parte, Acosta aclaró que si bien ya iniciaron las acciones para controlar la plaga de las palomas, esta problemática no tendrá una solución inmediata, sino a mediano plazo: “Son cosas que llevan mucho tiempo, pueden pasar tal vez tres años hasta ver los resultados. No es algo que se va a solucionar en un mes”, subrayó.
Un inconveniente que tienen los habitantes del lugar desde hace tiempo, ya que contribuye a incrementar la problemática de la presencia de palomas, es que hay vecinos que les dan de comer: “Hay una vecina que las alimente de manera constante, y les da gran cantidad de comida, pero no es la única que alimenta la fauna urbana, que es algo que no se debe hacer porque es dañoso; nos pasa también con los gatos”, mencionó.
También hizo alusión a los plátanos, que es la especie de árbol que hay en las cuadras más comprometidas. “Con respecto a este tema, corresponde hacer una planificación municipal para hacer un recambio. Es algo que ya se ha pedido, pero sabemos que no es cuestión de tirar abajo los ejemplares que están. Se pueden ir reemplazando, poniendo nuevos adonde hacen falta, porque hay varios que se han caído por tormentas o porque los mismos vecinos los han arruinado. Son árboles hermosos, pero además de albergar a las palomas, son alergénicos, rompen las veredas, han tenido un crecimiento excesivo y no se han mantenido”, analizó.
Por su parte, Laura Haiek, vecina de calle Misiones, observó: “Lo que ocurre con estos árboles se les generan huecos naturales y ahí anidan las palomas”.
LEER MÁS: Palomas: analizan qué factores causan una mayor población
Al igual que la presidenta de la vecinal, señaló: “Sabemos que este es un inconveniente que no se va a solucionar de un momento para el otro; hay gente que creía que con el repelente auditivo por ejemplo, se iban a ir al toque, pero hay que hacer todo un manejo integral. El municipio respondió con un protocolo piloto de acción que está empezando a funcionar y hay que esperar los resultados”.
Por último, expresó: “Las palomas van buscando otras zonas al perder su hábitat, como la isla que se quemó tiempo atrás; y además se da que en el centro cívico, tanto en la Catedral como en algunos edificios públicos, se pusieron pinches y redes y las palomas buscan otro sector donde anidar. Son un problema en diferentes lugares de Paraná. Tenemos entendido que este plan piloto se va a aplicar en toda la ciudad donde sea necesario; no es solamente para nuestra vecinal. Se implementó ahora en esta zona porque los vecinos autoconvocados presentamos un pedido para acceder a una solución y la Municipalidad intervino con estas acciones”.