Marisa Anabella Gimenez: "Tener una mascota es una responsabilidad para toda la vida"

Marisa Anabella Gimenez, tesorera del Colegio de Médicos Veterinarios de Entre Ríos, destaca por su trayectoria y compromiso con el bienestar animal.

18:43 hs - Miércoles 29 de Abril de 2026

En el marco del Día del Animal, que se celebra este 29 de abril, la médica veterinaria Marisa Anabella Gimenez, tesorera del Colegio de Médicos Veterinarios de Entre Ríos, dialogó con La Mañana de la Red (88.7) y repasó su trayectoria, la evolución de la profesión y la importancia de la tenencia responsable.

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Marisa Anabella Gimenez, una vocación construida con esfuerzo

Marplatense de origen, Gimenez se formó en la Universidad Nacional del Centro, en Tandil, en una etapa que recuerda con sacrificio y distancia familiar. Contó que mudarse fue una necesidad, ya que la distancia hacía imposible viajar a diario.

“Me fui a estudiar a Tandil porque eran casi 200 kilómetros y no se podía ir y venir todos los días; además, en ese momento no había celular y me comunicaba con mi familia por cartas”, recordó Marisa.

Tras recibirse, regresó a Mar del Plata, donde realizó su residencia y comenzó a trabajar en el ámbito rural. En ese entonces, la formación práctica era distinta a la actual y dependía directamente del trabajo con profesionales en actividad. En ese sentido, explicó que ya venía con experiencia previa en el campo, lo que facilitó su inserción laboral.

Su camino estuvo marcado por el esfuerzo personal. Proveniente de una familia humilde, debió trabajar para sostener sus estudios, aunque siempre con el impulso de sus padres. En ese sentido, destacó que el mensaje del estudio fue clave para poder avanzar, incluso en condiciones adversas.

“Trabajé para pagarme la carrera y mis padres siempre me inculcaron que tenía que estudiar; me lo metieron tanto en la cabeza que me fui con una mano atrás y otra adelante, y lo pude hacer igual”, remarcó con enfasis.

Diez años en el campo y un nuevo rumbo en Entre Ríos

Durante una década, su desarrollo profesional estuvo enfocado en grandes animales, especialmente en sanidad y producción. Sin embargo, con el tiempo comenzó a replantearse su futuro y decidió buscar nuevos horizontes. Ese proceso la llevó a enviar currículums y evaluar posibilidades, hasta que finalmente llegó a Entre Ríos.

“Después de diez años de trabajo, uno se sienta a analizar qué es lo que quiere para su vida. Tiré currículum por todos lados y terminé en Entre Ríos”.

La elección no fue casual. Su padre era oriundo de El Palenque, un pequeño pueblo cercano a Paraná, lo que generaba un vínculo previo con la región. A eso se sumó una rápida conexión con el entorno: el clima, la tranquilidad y la forma de vida terminaron de convencerla. Con los años, también formó su familia en la provincia.

“Me enamoró el litoral, el clima, la gente, la manera de vivir. Y después, con los años, me enamoré de mi marido, que es paranaense”.

En Paraná, inició su actividad en la Dirección de Producción Animal, dentro del área de Desarrollo Rural. Sin embargo, su perfil inquieto la llevó nuevamente al ámbito rural, retomando tareas vinculadas a la inseminación artificial, la nutrición y la sanidad en establecimientos lecheros.

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De la producción a la clínica: empezar de nuevo

Uno de los cambios más significativos en su carrera fue el paso hacia la atención de pequeños animales. La oportunidad surgió de manera inesperada, en un campo en el que no tenía experiencia previa. A pesar de eso, decidió asumir el desafío.

“Me convocaron de una veterinaria y, aunque no tenía experiencia en pequeños animales, decidí probar. Me gustó mucho, pero implicó empezar de nuevo y volver a estudiar”, explicó Gimenez.

Este cambio no solo fue técnico, sino también conceptual. Pasó de una medicina enfocada en la producción a otra centrada en el vínculo directo con las mascotas y sus tutores. Esa diferencia transformó su mirada sobre la profesión.

“En la producción pensás en grupos de animales; acá estás en contacto con la familia y con el animal como integrante de ese núcleo”, reflexionó.

En la actualidad, se desempeña en la atención de perros y gatos y también participa en investigaciones clínicas para la aprobación de nuevos fármacos veterinarios, lo que muestra el avance y la complejidad que ha adquirido la disciplina en los últimos años.

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Tenencia responsable y una sociedad en evolución

En el marco del Día del Animal, Gimenez hizo especial hincapié en la responsabilidad que implica convivir con una mascota. Remarcó que se trata de un compromiso a largo plazo, que debe asumirse con conciencia.

“Tener una mascota es una decisión para toda la vida, porque dependen completamente de nosotros”, afirmó.

Al tiempo que insistió en la importancia de la adopción responsable por sobre la idea de “regalar” animales. En esa línea, agregó: “Los animales no se regalan, se adoptan de manera responsable, porque es una decisión que tiene que tomar toda la familia”, sostuvo.

También destacó el rol clave del veterinario, no solo en el cuidado individual de cada animal, sino también en la salud pública. En ese sentido, recomendó mantener controles periódicos, cumplir con los calendarios de vacunación y realizar desparasitaciones, ya que algunas enfermedades pueden transmitirse a las personas.

Otro aspecto que subrayó fue el cambio en la expectativa de vida de las mascotas, producto de una mayor conciencia social. Señaló que años atrás los perros vivían menos tiempo, mientras que hoy es cada vez más común ver animales que alcanzan edades mucho más avanzadas, gracias a mejores cuidados, alimentación y seguimiento médico.

Finalmente, hizo un llamado a la reflexión colectiva: “El 29 de abril tiene que ser un día para pensar qué sociedad queremos y cómo nos vinculamos con los animales”, expresó. Y agregó: "Si bien hubo avances, todavía queda camino por recorrer en materia de educación y respeto".

La trayectoria de Marisa Anabella Gimenez no solo refleja una vida dedicada a la medicina veterinaria, sino también una mirada integral sobre el rol de los animales en la sociedad actual, donde el compromiso y la empatía se vuelven cada vez más necesarios.