La paranaense María Inés Busten relató su labor misionera en Líbano, ayudando a refugiados afectados por el conflicto bélico.
12:55 hs - Jueves 19 de Marzo de 2026
María Inés Busten, paranaense, llegó a la ciudad en un viaje programado y aprovechó la oportunidad para dialogar con La Mañana de La Red (88.7) sobre su labor en Líbano, donde forma parte del grupo de la Iglesia Católica llamado "nazarenos perseguidos".
"Nos hacemos llamar nazarenos, como todos los cristianos en aquellos lados, nazarenos perseguidos. Entonces lo tomaron como bandera", explicó, recordando el origen del término en el Corán, utilizado de manera despectiva para referirse a los seguidores de Cristo.
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Solidaridad sin fronteras: María Inés Busten y su labor con refugiados en Líbano
El movimiento tiene presencia en Argentina, México, Colombia y Líbano. Allí, su hogar brinda apoyo a personas en situación de calle, adultos mayores y quienes se recuperan de adicciones. Durante el conflicto de 2024 trabajaron con refugiados y ahora, con el nuevo episodio bélico, han recibido nuevamente a personas desplazadas.
"Estoy en el Líbano desde junio del año pasado. He podido interactuar principalmente con los refugiados del conflicto anterior y también ayudar a quienes se hospedan en nuestro hogar", detalló María Inés. Explicó que aunque la misión es católica, reciben a personas de cualquier religión. "No es necesario que practiquen la religión católica. Es un refugio. Allí van todos. Tenemos misa diaria y algunas actividades de la religión, pero cualquiera puede participar. La convivencia con gente de otra religión es muy buena", añadió.
Sobre la organización del hogar, explicó: "Buscamos vivir como una familia. Cada uno tiene su actividad dentro de la casa". Actualmente, conviven alrededor de 30 a 33 personas, incluyendo los misioneros. Ella es la única paranaense en el equipo, que también incluye argentinos y una joven de Colombia. Respecto al idioma, señaló: "El idioma oficial en Líbano es el árabe. Muchas personas saben inglés y algunas francés. Yo aprendí algunas palabras en árabe y recordé algo de inglés de la escuela. Uno va aprendiendo a hacerse entender a través del contexto y las señas".
Consultada sobre los ataques recientes en Beirut, María Inés aclaró que esta vez no los presenció directamente: "Gracias a Dios, vine a visitar a mi familia y alcancé a salir providencialmente. Llegué a Argentina el miércoles y el viernes empezaron los bombardeos. Nuestra casa está a 25 kilómetros de Beirut, en la montaña, y se puede ver y escuchar lo que pasa en la ciudad, pero nosotros estamos bien. Es un lugar tranquilo; si no lo fuera, nos llevarían refugiados a la casa".
Su misión en Líbano continuará aproximadamente un año, con posibilidad de extensión según las necesidades de las distintas comunidades. "Si se requiere ayuda, nos avisan y vamos rotando para apoyar en otras comunidades donde sea necesario", comentó. María Inés tiene 33 años y comenzó su camino misionero tras conocer a los laicos consagrados en 2023. Desde entonces, vivió en Buenos Aires y México antes de trasladarse al Líbano.
Sobre su motivación, sostuvo: "No me he preguntado si siento miedo; confío más en la ayuda de Dios que he podido descubrir en este tiempo. Él nos brinda ayuda incluso antes de que podamos pedírsela. El motor principal es la ayuda que recibimos de Dios cuando lo necesitamos. En este momento del mundo, donde hay tanta angustia, es algo que me gustaría poder volver a hacer: estar ahí y ayudar".
En cuanto a la relación con los refugiados, señaló: "La ayuda principal es el testimonio, sobre todo cuando no se conoce el idioma. Voy aprendiendo palabras y comunicándome cada vez más con ellos. También hay compañeros que hablan inglés y actúan como traductores del árabe, de manera que todos puedan recibir la información".
María Inés volverá al Líbano a mediados de abril, aunque la apertura intermitente del aeropuerto de Beirut dificulta precisar la fecha exacta. "Tengo entendido que es lo mismo que para cualquier otro pasajero", concluyó.
Con su labor, María Inés Busten refleja el compromiso de quienes se acercan a los más vulnerables en medio de conflictos bélicos, mostrando la importancia de la solidaridad, el acompañamiento y la fe en tiempos de crisis.