Jueves 05 de Octubre de 2023
Familiares y seres queridos de Graciela Marizza, una mujer oriunda de Paraná cuya salud se vio afectada por consumir agua contaminada con nafta, sin saberlo, organizan un bono contribución cuyos fondos se destinarán a afrontar los gastos médicos y de la residencia donde la mujer está viviendo.
A través de las redes sociales se indicó: "Hoy, la 'Flaca' está internada en Paraná, en una residencia para mayores. Si bien está más cerca de su familia y amigos, no es el lugar adecuado para que ella pueda seguir su tratamiento y, como si fuera poco, la obra social no lo cubre". En simultáneo, la familia de Graciela se encuentra en la búsqueda de una casa que pueda adaptarse a las necesidades de la psicopedagoga con el fin de que se haga una internación domiciliaria: "Para lograrlo, necesitamos un monto de dinero con el cual no contamos ya que el dinero de su jubilación está destinado para pagar la residencia y parte de las terapias que necesita".
Por estos motivos sus seres queridos organizaron un bono contribución donde se sorteará una televisión marca Philips Android de 32 pulgadas. Cada número tiene un valor de 2.000 y se sorteará el miércoles 22 de noviembre en la Lotería Nocturna de Entre Ríos con envío a cargo del ganador. "De esta manera p odremos costear el ingreso a una nueva casa, acondicionarla según sus necesidades y poder concretar este paso tan importante para lograr su calidad de vida", explicaron.
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Asimismo, se reiteró el pedido de Justicia por Marizza, cuya causa judicial inició en 2010 y continúa en tránsito. En diálogo con UNO Sabrina, familiar de Graciela, comentó: "En teoría la causa pasó a sentencia, pero todo sigue sin novedades de ningún tipo". "Seguimos en lucha, buscando que se haga justicia, pero mientras la 'Flaca' necesita respuestas urgentes, que los responsables no dan, pedimos ayuda para seguir avanzando en el objetivo de darle la mejor calidad de vida posible", expresaron en el post.
Por otro lado Sabrina indicó que Graciela "solicita ayuda para todas las actividades de la vida diaria: comer, tomar agua, rascarse la nariz o ir al baño. Su cuerpo no responde por sí solo y no puede tomar nada con sus manos" y agregó: "Se encuentra 100% consciente de sus facultades mentales, le cuesta mucho hablar y lo hace con dificultad. La ve un kinesiólogo, kinesióloga, psicóloga, fonoaudióloga, terapista ocupacional y neurólogo. Aparte todos los días recibe la visita de amigos o familiares".
Asimismo detalló a UNO que los profesionales recomendaron una internación domiciliaria "para mejorar la calidad de vida de Graciela, lo cual implica asistencia las 24 horas" y para esto precisan el alquiler de una casa acondicionada para estas necesidades.
El caso de Graciela
En julio de este año, los seres queridos de Graciela decidieron utilizar las redes sociales para difundir la historia de la paranaense que consumió agua contaminada con nafta por un tiempo prolongado sin saberlo y, actualmente, su salud está comprometida.
"Como muchos de nosotros, Graciela consumía agua POTABLE de su casa. En ese momento funcionaba en la esquina de su casa una estación de servicio propiedad de Torrealday S.R.L. Lo que ella no sabía era que la falta de mantenimiento de sus tanques subterráneos la estaban envenenando", indicó el posteo que fue viral. De acuerdo al testimonio en 2010 su salud comenzó a deteriorarse lentamente y comenzó a mostrar síntomas como hipersensibilidad a algunos productos, irritabilidad en garganta y nariz, así como dolores musculares. Su familia notó fuerte olor a químico en el agua, lo que les puso en alerta y se radicó la denuncia.
"La Provincia, la Municipalidad de Paraná e incluso la Policía de Entre Ríos fueron a su casa, tomaron muestras y analizaron el agua. Todo concluyó en lo mismo, la presencia de hidrocarburos (nafta) en la red", manifestaron. "Es una fatalidad, un horror lo que sucedió. Era una mina que se destacó en su profesión y que siempre fue muy activa, pero hoy es un vegetal", había indicado el letrado de la familia a UNO, Rubén Pagliotto.
Incluso, a raíz de la nota publicada por UNO, un ex empleado de Obras Sanitarias de Paraná, que se desempeñó por más de 30 años en el organismo, brindó su testimonio anónimo en torno a la causa: "Habíamos recibido denuncias por parte de los vecinos de la zona y transmití la urgencia a mi superior. Fuimos hasta el lugar y comprobé la presencia de hidrocarburos. Incluso probé el agua y el sabor a nafta era evidente".