Los registros más elevados de la provincia se concentran en los departamentos de Federal, Colón, Victoria y Gualeguay
09:11 hs - Jueves 10 de Septiembre de 2026
En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que invita a Cambiar la Narrativa para abordar la problemática como una prioridad de salud pública, la licenciada en Psicología Juliana Sáenz analizó la creciente vulnerabilidad en adolescentes, el impacto del entorno digital y la necesidad de una contención comunitaria constante. Además, datos extraídos de un informe de la Consultora Eje advirtieron sobre la posición crítica de Entre Ríos y el severo déficit asistencial en la provincia.
Para dimensionar, el informe de la Consultora Eje estableció un paralelo potente: la tasa provincial de suicidios de 20,8 casos cada 100.000 habitantes casi iguala el pico histórico de homicidios registrado en la ciudad de Rosario (Santa Fe) durante su década más violenta (24 cada 100.000) en 2010. Los autores del informe detallaron una profunda asimetría entre ambos escenarios, ya que mientras “la crisis de seguridad rosarina generó una amplia movilización federal de recursos y una permanente atención mediática, el fenómeno en Entre Ríos transcurre con una baja visibilidad pública que termina traduciéndose en marginalidad presupuestaria y un escaso despliegue territorial de servicios de salud mental”, indicaron.
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Hablar para prevenir
Cada 10 de septiembre se celebra el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una jornada orientada a centrar la atención global en la problemática, reducir el estigma social y concientizar a los gobiernos, organizaciones y a la sociedad civil sobre un mensaje fundamental: el suicidio se puede prevenir. Para el trienio 2024-2026, el lema internacional elegido es Cambiar la Narrativa, una consigna que promueve derribar las barreras del silencio y encarar el sufrimiento emocional abiertamente como un asunto prioritario de salud pública.
Esta premisa coincide plenamente con el llamado de la licenciada en Psicología Juliana Sáenz, quien enfatizó la urgencia de desestacionalizar el debate. La profesional cuestionó que se habilite la palabra únicamente cuando se conocen estadísticas alarmantes o durante septiembre, y reclamó sostener campañas de prevención, financiamiento y espacios de escucha continua durante todo el año en escuelas, clubes y centros de salud.
Entre Ríos, en cifras
Para dimensionar el escenario local, resulta indispensable revisar los datos extraídos del informe de análisis El silencio detrás de una tasa, elaborado por la Consultora Eje sobre la base del Observatorio de Política Criminal y el Sistema Nacional de Información Criminal. Según el documento, Entre Ríos registró en 2025 la tasa de suicidios más alta del país, alcanzando los 20,8 casos cada 100.000 habitantes (casi el doble de la media nacional (11,8) y más del triple que Río Negro (6,5)), acumulando un total de 288 muertes autoinfligidas y un incremento del 81,1% respecto a 2017.
Por su parte, en sus declaraciones, Sáenz confirmó la preocupación por la posición que ocupa Entre Ríos en las estadísticas nacionales. La profesional precisó que los registros más elevados de la provincia se concentran en los departamentos de Federal, Colón, Victoria y Gualeguay.
Asimismo, destacó que, si bien años atrás el departamento Nogoyá encabezaba los indicadores más críticos, la situación en esa localidad logró encauzarse a partir de intervenciones y políticas locales.
Frente a la idea errónea de que el acto suicida responde a una decisión intempestiva o improvisada, la consultada por UNO fue tajante: “la persona no se levanta de un día para el otro con esa determinación, sino que detrás existe una estructura psíquica severamente dañada y años de sufrimiento acumulado”, indicó.
En relación a las edades de mayor impacto, la psicóloga advirtió sobre una alarmante reducción en la brecha etaria: mientras que históricamente los casos predominaban entre los 19 y los 25 años, en la actualidad el fenómeno afecta gravemente a adolescentes de entre 12 y 19 años. Sáenz detalló que la adolescencia es una etapa de plena construcción neuropsíquica y de alta vulnerabilidad estructural.
Asimismo, la profesional señaló que se contabiliza una mayor cantidad de suicidios consumados en varones, lo que atribuye a mandatos culturales de masculinidad que reprimen la expresión de las emociones (rasgo que se agudiza en las zonas rurales) y al uso de métodos de mayor efectividad. A la par, tanto la especialista como los datos del informe de Eje remarcaron la necesidad de atender los intentos de suicidio no consumados; al respecto, el informe señala que el sistema de vigilancia epidemiológica provincial registró más de 840 intentos en un solo año, evidenciando una enorme demanda en crisis.
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Al analizar los factores del contexto socioafectivo, la licenciada Sáenz apuntó a la cultura de la “hiperproductividad” y a la imposición de una positividad constante que no deja margen para el dolor, el fracaso o la pausa. La psicóloga advirtió que la exigencia de funcionar como “robots” aliena a las personas de sus propios sentimientos, y propuso reivindicar el valor del ocio y el aburrimiento como instancias necesarias para reconectar con el deseo interior.
En el entorno digital, Sáenz alertó sobre la exposición 24/7 a las redes sociales, donde los adolescentes comparan de forma desequilibrada su cotidianidad con las vidas idealizadas y editadas de los demás, alimentando sentimientos de frustración y el fenómeno FOMO (fear of missing out o temor a quedar excluído).
Ante esta realidad, la especialista formuló una advertencia dirigida a los adultos: dejar a un hijo menor solo con el celular hasta altas horas de la madrugada conlleva el mismo nivel de peligro que permitirle caminar solo por la calle a las dos de la mañana. Sáenz subrayó que la supervisión de los dispositivos de los hijos no es una invasión a la intimidad, sino un deber indiscutible de cuidado, instando a los padres a asumir su rol educador y sugiriendo implementar capacitaciones sobre uso responsable de tecnologías en escuelas y clubes barriales.
Apoyo en la crisis y déficit en la atención pública
En el plano del apoyo interpersonal, la licenciada detalló qué actitudes deben evitarse al acompañar a alguien en sufrimiento emocional.
La profesional pide desterrar frases invalidadoras como “no digas pavadas”, “lo tuyo no es para tanto”, “ya se te va a pasar” o el eslogan “el que quiere, puede”, recordando que la salud mental no es una simple cuestión de voluntad. Por el contrario, recomendó ofrecer una escucha receptiva, “alojar la angustia” sin apurar soluciones mágicas y facilitar el acceso a dispositivos de contención como la línea provincial gratuita 135.
Sin embargo, el acceso a la atención profesional enfrenta serios obstáculos que quedan expuestos al revisar los datos extraídos del informe de la Consultora Eje: De los 65 hospitales generales de Entre Ríos, solo 9 cuentan con servicios especializados en salud mental; además, de cerca de 150 psiquiatras matriculados en la provincia, únicamente 39 se desempeñan en el sector público.
En departamentos del interior como Colón, Concordia o Gualeguaychú las esperas para turnos alcanzan los seis meses, habiendo funcionado el hospital de San José durante 2024 sin psicólogo ni psiquiatra estable. Otro dato, el programa nacional Apoyo y Promoción de la Salud Mental sufrió un recorte proyectado del 91,61% para 2026, alcanzando el nivel presupuestario más bajo de la serie histórica.
El llamado a Cambiar la Narrativa exige pasar de la reacción espasmódica ante las tragedias a la consolidación de políticas públicas universales y redes comunitarias sostenidas en el tiempo.
Tal como concluyó Sáenz, la salud mental es una problemática social que atraviesa a toda la comunidad, donde la palabra, la empatía y la presencia del Estado resultan herramientas indispensables para cuidar la vida.