Un informe al que accedió UNO muestra cómo cambió la matrícula educativa en Entre Ríos entre 2010 y 2025, con fuertes diferencias según cada nivel.
11:49 hs - Lunes 14 de Septiembre de 2026
La matrícula de la educación común en Entre Ríos mostró comportamientos diferentes según el nivel educativo durante los últimos 15 años. Entre 2010 y 2025, la provincia perdió alumnos en el nivel primario, mantuvo estable el nivel inicial y registró un crecimiento en la secundaria y, especialmente, en el nivel superior no universitario.
De acuerdo con un informe de la Dirección General de Estadística y Censos de Entre Ríos al que accedió UNO, la evolución de la matrícula surge de datos de la Secretaría de Educación de la Nación y de los Relevamientos Anuales de la Red FIE-DIE correspondientes al período 2010-2025.
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El recorrido de la matrícula entrerriana no fue lineal. En algunos niveles hubo un crecimiento sostenido durante buena parte del período y una posterior caída, mientras que en otros se observa una reducción prolongada que apenas tuvo interrupciones. La comparación con el total del país permite advertir, además, que Entre Ríos siguió algunas tendencias nacionales, aunque en determinados casos las variaciones fueron mucho más pronunciadas en la provincia.
El nivel inicial es uno de los ejemplos más claros de ese cambio de tendencia. En 2010 Entre Ríos tenía 43.949 alumnos matriculados en este nivel. Después de una leve baja en 2011, cuando la matrícula descendió a 43.796 estudiantes, comenzó un período de crecimiento que se extendió durante casi toda la década. En 2012 fueron 44.383 alumnos; en 2013, 45.649; en 2014, 47.401; y en 2015 se superaron por primera vez los 50.000, con 50.105 estudiantes.
El crecimiento continuó en 2016, con 51.026 alumnos; en 2017, con 52.737; y en 2018, con 54.021. El máximo de toda la serie se alcanzó en 2019, cuando el nivel inicial entrerriano llegó a 54.731 alumnos. En nueve años, la provincia había incorporado 10.782 estudiantes respecto de 2010, un aumento cercano al 25%.
A partir de 2020, sin embargo, la tendencia se invirtió. Ese año la matrícula se ubicó en 53.686 alumnos y en 2021 bajó a 51.402. En 2022 hubo una pequeña recuperación, hasta 51.527, pero luego volvió la caída: 50.333 alumnos en 2023, 47.861 en 2024 y 44.696 en 2025. De esta manera, el último dato quedó 10.035 alumnos por debajo del máximo de 2019. En comparación con 2010, el nivel inicial terminó 2025 apenas 747 estudiantes por encima, lo que representa un crecimiento de 1,7% en 15 años.
La evolución nacional tuvo una trayectoria similar en el sentido de que el nivel inicial creció con fuerza hasta 2019 y luego perdió matrícula, aunque el resultado final fue diferente. En Argentina, el nivel pasó de 1.553.418 alumnos en 2010 a un máximo de 1.851.601 en 2019. En 2025 registró 1.484.126 estudiantes, es decir, terminó incluso por debajo del nivel de 2010. Entre Ríos, en cambio, cerró la serie ligeramente por encima del comienzo.
El nivel primario presenta una situación diferente y mucho más marcada. En 2010 la provincia tenía 155.439 alumnos en las escuelas primarias. Desde entonces comenzó una caída prácticamente continua: 152.764 en 2011, 150.139 en 2012, 147.063 en 2013, 144.671 en 2014 y 142.357 en 2015. La reducción continuó en 2016, con 140.615 estudiantes, y en 2017, cuando se registraron 140.117.
En 2018 la matrícula alcanzó 139.799 alumnos, el primer mínimo de la serie. A partir de allí hubo una recuperación moderada: 140.196 en 2019, 140.841 en 2020, 142.286 en 2021 y 142.480 en 2022. Ese año marcó el punto más alto de la segunda parte del período, pero la recuperación no se sostuvo. En 2023 fueron 141.401 alumnos, en 2024 bajó a 139.623 y en 2025 llegó a 137.015, el valor más bajo de toda la serie.
En 15 años, por lo tanto, Entre Ríos perdió 18.424 alumnos en el nivel primario, una reducción del 11,9%. La diferencia resulta especialmente significativa frente a lo ocurrido a nivel nacional. En Argentina, la matrícula primaria pasó de 4.637.463 estudiantes en 2010 a 4.610.998 en 2025, una caída de apenas 26.465 alumnos, equivalente al 0,6%. Es decir, mientras el país mantuvo relativamente estable su matrícula primaria en el largo plazo, Entre Ríos tuvo una disminución mucho más pronunciada.
La secundaria, en cambio, recorrió el camino inverso. En 2010 había 114.175 estudiantes y la matrícula fue creciendo durante los años siguientes. En 2011 fueron 115.596 alumnos; en 2012, 116.875; en 2013, 119.798; y en 2014 se alcanzaron 123.012. El crecimiento continuó en 2015, con 125.911, y en 2016, con 127.937.
El máximo de la primera etapa se produjo en 2017, con 128.835 alumnos. Luego hubo una pequeña retracción: 127.908 en 2018 y 127.823 en 2019. Pero la matrícula volvió a crecer desde 2020, cuando llegó a 128.381 estudiantes. En 2021 alcanzó 129.883 y en 2022 llegó al máximo de toda la serie, con 129.903 alumnos.
Desde entonces se produjo una nueva reducción, aunque de menor magnitud que la registrada en primaria. En 2023 la matrícula secundaria bajó a 128.641 alumnos, en 2024 a 127.773 y en 2025 a 126.989. A pesar de esta caída de los últimos tres años, el balance de los 15 años continúa siendo positivo: Entre Ríos tiene 12.814 estudiantes secundarios más que en 2010, un crecimiento del 11,2%.
En este punto también aparece una diferencia con el comportamiento nacional. La Argentina tenía 3.679.628 alumnos secundarios en 2010 y llegó a 4.070.412 en 2025, un aumento de 390.784 estudiantes, equivalente a 10,6%. A diferencia de Entre Ríos, el país alcanzó en 2025 el máximo de la serie. En la provincia, el pico se produjo tres años antes, en 2022.
El nivel superior no universitario es el que registra el mayor crecimiento porcentual de la matrícula entrerriana durante el período analizado. En 2010 tenía 17.275 estudiantes. La cifra subió a 17.632 en 2011 y a 18.198 en 2012. El salto más importante de los primeros años se produjo en 2013, cuando la matrícula llegó a 20.851 alumnos, y continuó en 2014, con 22.517, y 2015, con 24.594.
En 2016 se alcanzó un primer máximo, con 26.857 estudiantes, pero al año siguiente la matrícula cayó a 24.493 y volvió a bajar en 2018, hasta 24.008. La recuperación comenzó en 2019, cuando se registraron 26.256 alumnos, y continuó en 2020, año en el que se alcanzó el máximo histórico de la serie para Entre Ríos: 27.578 estudiantes.
Desde entonces, sin embargo, el nivel superior no universitario comenzó a perder matrícula. En 2021 registró 25.354 alumnos; en 2022, 25.058; en 2023, 24.911; en 2024, 23.852; y en 2025, 22.536. Aun así, la comparación con 2010 sigue siendo ampliamente positiva: hay 5.261 estudiantes más, lo que representa un incremento del 30,5%.
La tendencia nacional es todavía más fuerte. El nivel superior no universitario pasó de 691.007 alumnos en 2010 a 966.742 en 2025, un crecimiento cercano al 40%. El máximo nacional se registró en 2021, con 1.001.154 estudiantes, y luego también hubo una disminución. La diferencia es que, pese a la baja de los últimos años, el país mantiene un crecimiento mucho mayor respecto de 2010.
Los datos también muestran cambios en la distribución de los alumnos entre establecimientos estatales y privados. En el nivel inicial entrerriano, el sector estatal concentraba en 2010 el 69,6% de la matrícula, frente al 30,4% del sector privado. Para 2025, la participación estatal se ubicó en 68,4%, mientras que la privada llegó al 31,6%. La modificación fue relativamente moderada, pero muestra un avance de la matrícula privada dentro de un nivel que, de todos modos, continúa teniendo una clara mayoría estatal.
En primaria, el cambio fue más importante. En 2010 el 76,4% de los alumnos concurría al sector estatal y el 23,6% al privado. En 2025, la proporción estatal bajó al 71,3%, mientras que la privada subió al 28,7%. Son más de cinco puntos porcentuales de diferencia en 15 años. El movimiento se produjo al mismo tiempo que la matrícula total del nivel se redujo de manera considerable.
En secundaria también hubo un desplazamiento, aunque más leve. El sector estatal concentraba el 75,8% de la matrícula en 2010 y pasó al 74% en 2025. En sentido inverso, el sector privado pasó del 24,2% al 26%. La particularidad es que ese aumento de la participación privada ocurrió en un nivel que, en términos generales, incorporó estudiantes durante el período.
El cambio más fuerte a favor del sector estatal se produjo en el nivel superior no universitario. En 2010, el 60,1% de los estudiantes pertenecía al sector estatal y el 39,9% al privado. Quince años después, la participación estatal llegó al 70,9%, mientras que la privada descendió al 29,1%. Es decir, la educación superior no universitaria entrerriana no sólo aumentó su matrícula respecto de 2010, sino que modificó de manera significativa su composición según sector de gestión.
La fotografía que deja el período 2010-2025 es, entonces, la de una matrícula educativa entrerriana que cambió de composición y de tamaño según el nivel. El primario fue el gran perdedor en términos de alumnos, con una caída de casi 12%; el inicial terminó prácticamente en el mismo nivel de hace 15 años, aunque después de haber alcanzado un crecimiento muy fuerte y sufrir una caída importante desde 2019; la secundaria logró sumar más de 12.000 estudiantes; y el superior no universitario tuvo el mayor crecimiento porcentual, con una expansión de más del 30%.
La comparación con el total nacional permite dimensionar mejor estos movimientos. Entre Ríos acompañó el crecimiento de largo plazo de la secundaria y del nivel superior no universitario, pero tuvo una caída mucho más pronunciada en primaria. En inicial, la provincia logró terminar 2025 ligeramente por encima de 2010, mientras que el país cerró por debajo de aquel nivel. Y en todos los niveles aparecen cambios en la relación entre educación estatal y privada, aunque con sentidos y magnitudes diferentes.
En definitiva, los 15 años analizados no muestran una única tendencia para la educación entrerriana, sino cuatro historias distintas. La matrícula inicial creció con fuerza hasta 2019 y luego retrocedió; la primaria acumuló una pérdida sostenida de estudiantes; la secundaria creció, aunque comenzó a bajar después de alcanzar su máximo en 2022; y el nivel superior no universitario registró una fuerte expansión hasta 2020 para luego atravesar varios años consecutivos de descenso. El resultado final es una estructura educativa diferente de la que tenía Entre Ríos en 2010, con menos alumnos en primaria, más en secundaria y superior no universitario y una participación estatal que ganó terreno especialmente en la educación terciaria.