La citricultura de Entre Ríos atraviesa una fuerte crisis por caída de precios, altos costos y menor consumo interno, según productores.
16:42 hs - Viernes 12 de Junio de 2026
La citricultura entrerriana atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años, en un contexto marcado por precios que no cubren los costos de producción, caída del consumo interno y crecientes dificultades comerciales que comprometen la continuidad de numerosos establecimientos.
Según un informe de Revista Chacra, la retracción de los mercados de exportación de fruta fresca y la caída de los precios internacionales del jugo concentrado provocaron que una mayor parte de la producción se volcara al mercado interno, incrementando la oferta en un escenario de demanda debilitada.
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Crisis en la citricultura entrerriana: precios en caída y costos en alza
En diálogo con Chacra Agro Continental, Melania Zorzi, presidenta de la Federación del Citrus de Entre Ríos, explicó que la crisis no es reciente, sino que se profundizó tras el fin de la pandemia. Recordó que durante 2020 y 2021 el sector atravesó un período favorable, impulsado por la revalorización de las frutas, especialmente los cítricos, pero que posteriormente el panorama se revirtió de manera abrupta.
En ese sentido, señaló: "Los costos a nosotros se nos aumentaron de una manera exponencial y lamentablemente los precios vienen en una retracción total".
Uno de los aspectos que más preocupa al sector es la fuerte brecha entre el precio que recibe el productor y el valor que paga el consumidor final. Mientras en las quintas entrerrianas la naranja se comercializa entre 80 y 100 pesos por kilo, en algunos puntos de venta supera los 2.000 pesos.
Al respecto, Zorzi expresó: "Todo el mundo dice: ¿cómo puede ser que el productor reciba lo que recibe? Bueno, la brecha entre el que produce el cítrico y el consumidor, es cada vez más importante".
La dirigente también advirtió que la caída del poder adquisitivo impacta directamente en el consumo. "El consumo de cítricos en nuestro país está sufriendo una caída muy importante porque los salarios están todos retrasados", sostuvo, lo que agrava aún más el desequilibrio del mercado interno.
En este contexto, las empresas que lograron integrar distintos eslabones de la cadena productiva (como empaques, transporte o comercialización) cuentan con mayores posibilidades de sostenerse. En cambio, los productores que dependen exclusivamente de la venta primaria de fruta son los más afectados.
"Aquel que sólo quedó con su quinta y vende tranqueras adentro es el que está en las condiciones más complicadas y es el más vulnerable", advirtió Zorzi.
Otro factor que incide en la rentabilidad es el costo del transporte, especialmente el gasoil y los fletes, que encarecen la llegada a mercados más distantes donde podrían obtenerse mejores precios. Sin embargo, incluso esas alternativas presentan dificultades comerciales y sanitarias.
La ecuación económica del sector es cada vez más ajustada y deja escaso margen para la inversión. De acuerdo con la presidenta de la Federación del Citrus de Entre Ríos, para que la actividad vuelva a ser viable los productores deberían percibir entre 250 y 300 pesos por kilo de fruta.
A esto se suma un problema creciente en la cadena de pagos. "Lo que más se ha agravado en el último tiempo es la prolongación de los plazos, inclusive la incobrabilidad", señaló Zorzi, quien advirtió que actualmente los cobros suelen concretarse entre 60 y 90 días después de la entrega.
Con costos en alza, mercados debilitados y una rentabilidad negativa, la citricultura entrerriana enfrenta una campaña marcada por la incertidumbre y el riesgo de pérdida de productores en toda la región.