La demora de planes y obras por décadas agolpa urgencias, cuando los meteorólogos avizoran un panorama inquietante con El Niño.
17:15 hs - Lunes 10 de Agosto de 2026
El Gran Paraná, como todo el litoral, requiere que cada familia, cada barrio, organice con antelación sus defensas y sus métodos de evacuación o de contención, para afrontar las lluvias del semestre que viene.
La participación de todos, el estar atentos, garantizará que un fenómeno natural peligroso como es el que promete la corriente de El Niño no provoque daños evitables. Con serenidad, solidaridad, precaución, todo será más llevadero.
La consigna: no asustarse, ni apoltronarse. Esa es la conclusión de una serie de reuniones y del diálogo que mantienen los sectores involucrados.
Numerosos vecinos de diversos barrios de Paraná aprovecharon la presencia de funcionarios municipales, invitados por la Asamblea Ciudadana Vecinalista, para dar sus voces de alerta ante las lluvias y crecientes previstas para el último cuatrimestre de 2026, y reclamar obras que eviten males mayores.
Todos admitieron, en la reunión realizada el lunes 3 de agosto en la sede de la Asamblea en calle Francisco de Bueno (barrio Santa Lucía, en el sur), que la situación preocupa, principalmente por los efectos de la Corriente del Niño y la necesidad de obras que prevengan o mitiguen el impacto.
Los funcionarios reconocieron las dificultades para atender numerosos reclamos acumulados, y advirtieron que deben seleccionar algunas prioridades, porque las demandas superan el presupuesto y las máquinas de la comuna de la capital entrerriana.
También explicaron que existen programas para aliviar a los damnificados o evacuarlos según las circunstancias.
El diálogo se dio de manera amable, con alta participación, no sin momentos tensos, por los debates, dado que algunos vecinos consideran que sus reclamos llevan años, cuando no décadas, y entienden que las demoras no son razonables, si se trata de problemas relacionados con la salud.
Compromisos públicos y privados
Una vez más, y ya es un hábito, la Asamblea ayudó a visibilizar una problemática grave, poniendo sobre la mesa experiencias similares en los cuatro puntos cardinales y facilitando el diálogo directo entre vecinos y autoridades. Más interesante aún cuando desde el funcionariado y desde la vecindad se comprende el espacio y todos los respetan.
Hubo coincidencias en que, con motivo del fenómeno meteorológico, se esperan situaciones más difíciles que en años anteriores por varios motivos: el mayor poblamiento de zonas bajas, anegadizos y orillas, en algunos casos sin planificación o con deficiencias notables en los servicios; el anuncio de temporales fuertes y continuados con lluvias intensas; y las limitaciones en los recursos en los tres niveles del estado.
Hubo, además, denuncias por situaciones complejas como las generadas por ventas de terrenos sobre lagunas rellenadas cerca del Aeropuerto, con anuencia del estado municipal, lo cual fue calificado por la vecindad como una “estafa”, mientras que las autoridades prefieren admitir que hace algunos años faltaba organización, en relación con las cuencas que atraviesan la ciudad capital.
En algunos casos fueron señalados problemas compartidos por varias jurisdicciones del Gran Paraná. Apuntaron que si hubiera colaboración entre los municipios, y de la provincia y la nación, las soluciones estarían más al alcance. Lo mismo, cuando se trata de daños ecológicos comprobables desde la actividad privada, pidieron la presencia de empresarios; muy particularmente en referencia al Parque Industrial de Paraná, que deriva efluentes cloacales crudos al arroyo Las Tunas. Esos líquidos pestilentes se juntan con otros caños con fluidos cloacales crudos de Colonia y San Benito, y todo desemboca aguas arriba de la Toma de Agua de Paraná y sus balnearios.
El diálogo en la Asamblea fue fructífero, y coincidió con los debates en el orden nacional por las leyes vinculadas a la tenencia de la tierra. Por eso derivó en interrogantes sobre las amplias propiedades del Gran Paraná destinadas a la especulación, en contraste con barrios populosos, como el Illia, instalados en los bajos, inundables, o en las orillas peligrosas, con cientos de familias bajo bolsas de nylon que no pueden acceder a terrenos por falta de recursos.
Respecto del Parque Industrial, las autoridades de Paraná admitieron que faltan obras millonarias. El ingeniero Enrique Mihura, entre los vecinos, preguntó por qué no comenzaban con recursos mixtos (municipales, provinciales, y de la actividad privada). En respuesta a la idea de “escasez” actual, otros vecinos recordaron que las obras de cloacas del parque Industrial fueron ignoradas y postergadas durante más de cinco gestiones municipales de distintos partidos.
Las autoridades del Comité de Cuenca de Las Tunas agregaron que las autoridades del parque Industrial demoran audiencias pedidas de manera formal y reiterada, y que desde la provincia se ha anunciado la rehabilitación de piletas sanitarias para las cloacas de San Benito y Colonia, pero también esas obras se encuentran demoradas.
Además, existen denuncias por taponamientos con terrenos rellenados en la orilla y tapiales, como ocurre en las inmediaciones del puente Balbín, y erosiones riesgosas para el tránsito como ocurre en avenida Churruarín Bis, al llegar a Las Tunas. (Un bache record, de tres metros de profundidad por cinco de ancho y diez de largo supera la mitad de la calzada y ha obstruido por completo el paso, pero sin señalamientos).
Intercambios provechosos
La Asamblea se realizó con la presencia del Secretario de Planificación e Infraestructura, Eduardo Loréfice, el Subsecretario de Planeamiento, Xavier Bilbao, el Defensor del Pueblo, Lisandro Amavet, y autoridades del Comité de Cuenca Arroyo Las Tunas.
Se escucharon expresiones de representantes de vecinales de Jorge Newbery, Balbi, Urquiza, 6 de Febrero, Santa Teresita, Del Yeso, Puerto Sánchez, San José obrero, Los Ceibos, Illia, Los Berros, y de otros vecinos interesados en el tema.
En algunos casos hubo respuestas concretas, y los funcionarios mostraron un conocimiento al detalle de los problemas y de las zonas. En otros casos, los vecinos manifestaron su molestia por la falta de respuestas a expedientes y por la demora en realizar obras cuando, según ellos, están incluso los materiales. Un vecino pidió que se respete la palabra, sobre todo, y advirtió que hay gente cansada de dar vueltas sin resultados concretos.
Lo interesante fue el clima que generó la Asamblea Vecinalista para que los sectores se escucharan mutuamente, y cada cual supiera de las inquietudes genuinas de unos, de los planes de otros, para trabajar en conjunto. En algunos casos, Loréfice invitó a los vecinos a que lo visitaran en su oficina para continuar el debate.
Se escucharon intercambios, además, sobre las prioridades, porque desde los barrios suelen cuestionar obras realizadas en el centro de la capital. Desde la periferia entienden que pueden ser necesarias pero no imprescindibles. Y hubo comparaciones con acciones de prevención realizadas en otras capitales del país.
También se escucharon referencias a la presencia de minibasurales de todos los municipios, con residuos que se vuelvan a los arroyos durante las lluvias. Y distintos puntos de obstrucción. Algunos sospechan que, en lluvias torrenciales, como las que se esperan, habría consecuencias lamentables si no se actúa a tiempo.
La vecinalista Alicia de Glauser llamó a “unirnos y trabajar en conjunto, solidariamente con propósitos comunes para ayudar a los que más nos necesitan”, y a apuntar mejor las prioridades y los presupuestos.
Cerca del Aeropuerto
Alertados por la vecindad, visitamos el barrio Los Ceibos. Allí cuentan, con documentos en mano, que la municipalidad de Paraná entregó un certificado de no inundabilidad en 2009 a una empresa que rellenó sus terrenos para lotearlos. Así tapó una laguna y no encauzó los arroyos. En eso coinciden todos los vecinos, sin excepción, junto a la calle Salvador Caputo que da al Aeropuerto.
Quedó una palangana. Desde hace años, Los Ceibos se inunda, y no sólo de agua, porque los pozos negros se rebalsan. La vecindad se siente estafada, y explica que los problemas que padece cruzan las gestiones municipales de José Carlos Halle, Blanca Osuna, Sergio Varisco, Adan Bahl y Rosario Romero.
A la responsabilidad de los empresarios privados y del municipio se suma la de la provincia, porque la empresa de energía Enersa también desvió arroyos, dicen, para concretar una obra allí.
La humedad aflora por todos lados y compromete las construcciones. Pero las soluciones no son imposibles, si se considera que en verdad el barrio está un poquito más alto que el arroyo de la Base Aérea, con cumbo al noreste, hacia Las Tunas, de modo que hoy se requieren entubamientos, alcantarillas, aliviadores para las napas saturadas, y la desviación definitiva de los arroyos.
Los días de lluvia intensa se inunda Caputo y se impide el tránsito hacia y desde el Aeropuerto. Los vecinos apuntan que, en casos de urgencia, por ejemplo en la ablación de órganos, la inundación de un día intempestivo puede hacer fracasar la logística, sin contar los perjuicios diarios a todas las familias. “Aquí en cualquier momento puede haber una persona ahogada, electrocutada o bajo escombros”, advirtió un vecino. “Es un riesgo sanitario ambiental y de seguridad”.
En esas barriadas el absurdo salta a la vista. El agua viene por arroyos caudalosos, o de alcantarillas de gran diámetro, y es encausada por tubos pequeños, tanto en calle Larralde como en Caputo. El resultado es obvio, el agua tapa las calles y se mete incluso en las casas
Las autoridades municipales ofrecieron detalles de las inversiones en distintos puntos de la ciudad y explicaron el plan de emergencia declarado desde noviembre 2025. Recordaron que la capital entrerriana está asentada en una red de 70 kilómetros de arroyos que dan al Paraná, y por eso afloran problemas de manera recurrente en distintos lugares. El Plan Urbano Ambiental -PUA- de Paraná da prioridad al ordenamiento de los arroyos y su saneamiento. Un avance concreto se puede observar en el arroyo Las Viejas. Sin embargo, muchos cursos son usados aún como vertederos.