Montoya Club de Arte: el proyecto que busca ampliar la cultura local

Nota exclusiva con José Altamirano, referente de Tribus Club de Arte y quien lleva adelante la propuesta: Montoya Club de Arte

08:33 hs - Sábado 29 de Agosto de 2026

Hay lugares de una ciudad que permanecen en la memoria aun cuando dejan de tener actividad. El edificio del antiguo Centro Cultural Gloria Montoya, en Melvin Jones 861, es uno de ellos. Durante años formó parte del paisaje de Paraná y albergó distintas propuestas, hasta quedar prácticamente fuera del circuito cultural. Ahora, el inmueble se prepara para volver a abrir sus puertas con un nuevo proyecto que combinará música, arte, gastronomía y recreación.

Montoya Club de Arte

La Municipalidad de Paraná adjudicó por diez años la concesión del espacio a PARACIMA S.A.S., firma que trabajará asociada con Tribus Club de Arte para llevar adelante la refuncionalización y gestión. La iniciativa contempla una importante intervención edilicia y busca convertir al lugar en una sala de espectáculos de gran capacidad, con propuestas culturales durante todo el año.

Aunque conservará el homenaje a la artista paranaense que le dio su nombre, el espacio tendrá una nueva denominación: Montoya Club de Arte y la apertura está prevista para abril de 2027.

Una propuesta de escala

José Chengo Altamirano, referente de Tribus Club de Arte, explicó que la posibilidad apareció casi de manera inesperada. La empresa ya venía pensando en ampliar su presencia en Entre Ríos y en contar con una sala propia en Paraná, después de la experiencia desarrollada en Santa Fe.

“Nosotros laburamos en Entre Ríos, hacemos shows no solamente en Paraná, también en Concordia. Siempre estuvo la idea de llegar un poquito más lejos”, contó en diálogo con UNO. En ese proceso, Tribus comenzó a trabajar cada vez más junto a Paracima, hasta que surgió la posibilidad concreta de presentarse a la licitación por el Gloria Montoya.

La historia personal de Altamirano también se cruza con la del edificio. “Siempre pasaba por ahí y decía: ‘Qué lindo este lugar, qué garrón que esté así con poco uso’”, recordó. El desafío, sin embargo, será grande. El edificio necesita una intervención profunda para adaptarse a las necesidades de una sala de espectáculos contemporánea. Altamirano señaló que, antes de avanzar, realizaron un relevamiento junto a ingenieros y arquitectos para conocer el estado del inmueble.

El responsable de Tribus aclaró que actualmente no existe un riesgo de derrumbe y explicó que las cuestiones estructurales vinculadas a la barranca corresponden a obras de infraestructura que exceden la intervención sobre el edificio. Dentro del inmueble, en cambio, hay mucho por hacer.

El espacio fue construido originalmente con la lógica de una confitería bailable y deberá transformarse para funcionar como una sala de espectáculos. Eso implica incorporar sectores para artistas, camarines, áreas técnicas, accesos diferenciados, espacios accesibles y nuevas condiciones de circulación. También se ampliará el entrepiso para generar un sector similar a una platea.

A eso se suman trabajos de impermeabilización del techo, renovación de la instalación eléctrica y construcción de nuevos baños, entre otras tareas. “Hay que ponerle mucho dinero y mucho cariño porque estaba bastante caído, un lugar que estuvo medio abandonado”, sostuvo Altamirano.

Dimensión y capacidad

La nueva sala tendrá una capacidad estimada de entre 1.300 y 1.500 personas, una dimensión que, según el productor, permitirá cubrir una necesidad concreta de la ciudad. Paraná cuenta con espacios culturales de diferentes escalas, pero muchas veces los artistas quedan atrapados entre salas que resultan demasiado pequeñas o lugares de mayor capacidad que no siempre se adaptan al formato de determinados shows.

La apuesta de Montoya Club de Arte apunta justamente a ocupar ese espacio intermedio. La intención es programar recitales de artistas nacionales y propuestas locales, pero también generar una circulación más fluida entre Paraná y Santa Fe.

La experiencia de Tribus en ambas ciudades será un punto de partida. La idea es que un artista pueda ser programado en Santa Fe y Paraná como parte de una misma gira regional, ampliando las posibilidades tanto para los músicos como para el público.

“Al ser estable eso te permite programar de otra forma”, explicó Altamirano. Y allí aparece uno de los principales objetivos del proyecto: que Paraná deje de ser una plaza ocasional para determinados espectáculos y pueda consolidarse como un punto más fuerte dentro de los circuitos de música en vivo.

Pero el proyecto no estará limitado a los recitales. El futuro Montoya Club de Arte buscará combinar la programación artística con una propuesta gastronómica y recreativa. Se prevén shows en distintos formatos, incluso propuestas de café concierto con mesas, además de muestras de arte y otras actividades.

También tendrá sectores al aire libre, una terraza de ingreso y espacios gastronómicos vinculados al parque. La intención es aprovechar las características del predio y recuperar el movimiento de una zona que, en los últimos años, perdió protagonismo. “Queremos darle un poquito más de vida a esa zona que por ahí estaba un poco más fría”, señaló Altamirano.

La programación local tendrá un lugar importante. El proyecto busca que artistas de Paraná puedan encontrar allí un espacio estable para mostrar sus trabajos y que las distintas disciplinas puedan convivir. La idea es que el edificio funcione como un espacio flexible, capaz de recibir música, artes visuales, encuentros y propuestas culturales de diferentes características.

En esa misma línea, la decisión de conservar la referencia a Gloria Montoya fue central desde el comienzo. El nombre definitivo será Montoya Club de Arte y el proyecto contempla incorporar reproducciones de obras de la reconocida artista paranaense en distintos sectores del edificio. “Nos miramos todos y dijimos: ‘Esto se tiene que llamar Montoya’”, contó Altamirano sobre las primeras conversaciones con sus socios y el equipo de arquitectura.

La intención es que la nueva etapa no borre la historia del lugar, sino que dialogue con ella. Incluso la identidad visual del proyecto buscará recuperar elementos vinculados a la obra y la firma de Montoya.

Crecimiento del circuito

Ahora comienza la parte más compleja: convertir los planos y renders en un espacio concreto. Si los tiempos previstos se cumplen, Montoya Club de Arte abrirá sus puertas en abril de 2027, con una capacidad que lo ubicará entre los espacios privados de mayor escala para espectáculos de la ciudad.

El proyecto llega, además, en un momento en que Paraná busca ampliar y diversificar su circuito cultural. La recuperación de un inmueble público para darle una nueva función puede significar no solamente la aparición de una sala más, sino también la posibilidad de generar movimiento permanente alrededor de ella: artistas, productores, trabajadores de la cultura, gastronomía y público.

La apuesta también apunta a generar una programación sostenida durante todo el año, con lugar para artistas locales y propuestas de distintas disciplinas. El objetivo es que el espacio no dependa únicamente de las grandes fechas, sino que pueda tener una actividad constante y convertirse en una alternativa más dentro de la agenda de Paraná.

Después de años de permanecer prácticamente al margen de la agenda cultural, el edificio de Melvin Jones se prepara para recuperar las luces, el sonido y el movimiento. Esta vez, bajo un nuevo nombre, pero con la memoria de Gloria Montoya como parte de su identidad.

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