El sonido del piano acompaña a Francisco Serra desde la infancia, ese vínculo se transformó en una forma de vida que combina escenarios y docencia
08:02 hs - Sábado 21 de Marzo de 2026
El sonido del piano acompaña a Francisco Serra desde la infancia y hoy, a sus 28 años, ese vínculo se transformó en una forma de vida que combina escenarios, docencia y nuevos proyectos.
Francisco Serra, talento entrerriano
Nacido en Paraná, el músico comenzó a tocar siendo muy chico, casi como un juego, cuando descubrió un piano vertical que pertenecía a una tía. Allí aparecieron las primeras curiosidades, el impulso de sentarse frente al instrumento y probar sonidos sin demasiadas reglas. Con el tiempo, esa inquietud se volvió insistente y su familia decidió regalarle un pequeño teclado que, con luces y canciones incorporadas, le permitió dar sus primeros pasos de manera intuitiva. “Desde chiquito mi pasión estaba en tocar el piano”, contó a UNO.
Su crecimiento
A los ocho años comenzó su formación en el instituto Tempo, donde permaneció durante cuatro años con una orientación hacia la música popular, un universo que también estaba presente en su casa, atravesada por el rock nacional, el pop y bandas internacionales. Ya en la adolescencia decidió profundizar el estudio del piano y tomó clases una docente que lo introdujo en la música clásica y en una formación más rigurosa.
Tras finalizar la secundaria, se trasladó a Buenos Aires para continuar su formación en el conservatorio, donde cursó la carrera de Interpretación en Piano durante tres años y se recibió en 2020, antes de regresar a su ciudad. En paralelo a ese recorrido académico, la experiencia en vivo apareció temprano: alrededor de los 12 o 13 años comenzó a tocar en bandas junto a su primo baterista, con quien ensayaba y armaba repertorio de rock que luego llevaban a bares y espacios culturales.
Actualmente, el piano volvió a ocupar un lugar central en su propuesta artística a través de un ciclo de piano bar que se realiza tres domingos al mes en el Club Social de Paraná desde las 21.30, una iniciativa que surgió de manera espontánea cuando se acercó a probar el histórico piano del lugar y el dueño, tras escucharlo, le propuso generar un espacio musical.
La propuesta retoma un formato extendido en bares de Buenos Aires: un repertorio abierto, interacción con el público y un clima que invita a la participación. Serra interpreta principalmente rock nacional —con canciones de Charly García, Fito Páez y Luis Alberto Spinetta—, suma tangos y clásicos populares, y con el correr de las fechas incorporó también la voz, generando un ida y vuelta con quienes asisten, que muchas veces se animan a cantar o incluso subirse a compartir una canción.
Además de su faceta como intérprete, el músico también desarrolla composiciones propias. La música, en su vida cotidiana, ocupa un lugar total: no sólo como espacio creativo y de expresión íntima, sino también como trabajo. Actualmente dicta clases en una escuela que aplica el método Suzuki, orientado a niños desde los seis años, y también ofrece clases particulares para jóvenes y adultos, manteniendo así un vínculo constante con la enseñanza.
En las próximas semanas, Serra iniciará una nueva etapa con una mudanza a Buenos Aires, donde proyecta ampliar sus horizontes musicales, generar nuevos vínculos y desarrollar sus proyectos, aunque sin desvincularse de Paraná, ya que durante este año continuará viajando para sostener sus clases y presentaciones. Así, entre el ir y venir de escenarios y ciudades, el pianista consolida un camino que empezó como un juego y hoy se afirma como una construcción artística en pleno crecimiento.