El Festival Corriendo la Coneja volvió a reunir a artistas, familias y público en torno a una grilla que tuvo mucha diversión con entrada a la gorra
07:59 hs - Domingo 05 de Abril de 2026
Con funciones, juegos y propuestas para todas las edades, el Festival Corriendo la Coneja atraviesa este domingo su última jornada luego de cuatro días de actividad en distintos puntos de la ciudad. La edición número 12 volvió a reunir a artistas, familias y público en torno a una programación que brindó espectáculos, intervenciones y espacios de encuentro con acceso libre y modalidad a la gorra.
El festival “Corriendo la Coneja” se despide hoy con una función en Oro Verde
Desde el jueves, el Centro Cultural Juan L. Ortiz concentró gran parte de las actividades. Allí se desarrollaron funciones, juegos participativos, dispositivos escénicos y propuestas itinerantes que mantuvieron en movimiento a niños, jóvenes y adultos. Hoy, el cierre se trasladará al Polideportivo Municipal de Oro Verde, donde a las 17 se presentará Azucena y Clavelina. Guardianas del planeta.
Programación regional
El festival, organizado por los grupos Montoto y Magoya, La Rueda Teatro y Los Macanos, contó con la participación de compañías de distintos puntos de la región, entre ellas elencos de Casilda, Rosario, Pueblo Andino, Chajarí y Villa Elisa, junto a artistas locales. A lo largo de las jornadas, el público pudo recorrer una programación que incluyó espectáculos teatrales, títeres, experiencias de teatro en miniatura con las tradicionales cajas Lambe Lambe y los “Baúles andariegos”, además de la presencia constante del personaje de la Coneja, figura central del encuentro. La apertura, el jueves, propuso una búsqueda del tesoro que invitó a recorrer el espacio con bicicletas, patines y monopatines. Desde entonces, el movimiento fue continuo. “Vinimos todos los días. Es una propuesta distinta, los chicos participan, juegan, no es solo mirar. Eso nos encantó”, comentó una madre que acompañó a sus hijos durante las actividades de ayer.
El viernes y el sábado se consolidó la presencia de público en cada función. Las obras para toda la familia mantuvieron una circulación constante de espectadores, mientras que la propuesta para adultos, “Río adentro”, presentada en Casa Boulevard / Sala Metamorfosis, sumó otra dimensión a la programación. “Es importante que haya también espacios para los grandes, que el festival no quede solo en lo infantil. Salimos recontentos”, expresó un joven tras la función.
El clima general dejó en evidencia el valor del encuentro. “Esto es un lugar donde nos encontramos con otros, donde los chicos corren, preguntan, se sorprenden. Hacen nuevos amigos, planes diferentes. Hace falta que siga pasando”, señaló un espectador que se acercó desde el barrio San Agustín. En un contexto complejo para la producción cultural independiente, la continuidad del festival también fue leída como un gesto de resistencia. “Sostener esto es un montón. Se nota el trabajo y el esfuerzo que hay detrás. Que sea a la gorra permite que todos puedan venir, y eso es fundamental”, agregó Valeria, una mamá que llevó a sus dos hijos a disfrutar de las funciones.
La propuesta se sostuvo con el acompañamiento de la Secretaría de Cultura de Entre Ríos, el Fondo Económico de Incentivo a las Culturas, las Artes y las Ciencias (FEICAC), la Municipalidad de Paraná, el Consejo de Teatro Independiente de Entre Ríos (CONTIER), el propio Centro Cultural Juan L. Ortiz y la Municipalidad de Oro Verde, junto a aportes del sector privado.
Producción
Más de 40 artistas formaron parte de esta edición, que además impulsó una campaña de colaboración voluntaria para acompañar la producción del festival. La iniciativa buscó reforzar el vínculo entre el público y quienes hacen posible cada función.
Se sumaron también las voces de familias que encontraron en el festival un espacio accesible y pensado para las infancias. “No siempre hay propuestas gratuitas y de calidad para los chicos. Acá pueden jugar, ver teatro y compartir con otros. Eso para nosotros es un montón. Además, todo se ve bien organizado, limpio, prolijo. La verdad que nos vamos chochos”, expresó una madre mientras seguía de cerca una de las funciones del sábado.
Otra mujer, que asistió junto a su hijo, valoró la cercanía entre artistas y público. “A los nenes les encanta porque están ahí, cerca. Se sienten parte. Después quieren imitar lo que ven, preguntan, se quedan con eso. Está buenísimo que tengan ese contacto y que se diviertan aprendiendo”, señaló.
El carácter abierto de la propuesta también fue destacado por quienes se acercaron por primera vez. “Nos enteramos de casualidad y vinimos. Es hermoso que existan estos espacios donde uno puede venir sin preocuparse por el costo y encontrarse con algo de calidad”, comentó otra mamá.
En esa misma línea, varias familias coincidieron en la importancia de sostener este tipo de iniciativas en el tiempo. “Ojalá se siga haciendo todos los años. Para los chicos es un plan distinto, pero también para nosotros. Es un momento para frenar, compartir y salir de la rutina”.
Con la actividad de cierre prevista para esta tarde en Oro Verde, “Corriendo la Coneja” completará una nueva edición en la que el teatro salió al encuentro de la comunidad, ocupó espacios públicos y sostuvo, una vez más, la idea de que la cultura se construye de manera colectiva.