Cada 20 de mayo se conmemora el Día Mundial de las Abejas. La apicultura argentina involucra a más de 22.000 productores registrados.
14:26 hs - Miércoles 20 de Mayo de 2026
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), junto con la Cámara Argentina de Fraccionadores de Miel (CAFRAM) y la Sociedad Argentina de Apicultores (SADA) impulsa acciones para visibilizar el valor de la apicultura argentina y promover el consumo de miel y otros productos apícolas en el mercado interno.
En el marco del Día Mundial de las Abejas, que se conmemora cada 20 de mayo, desde la Agencia de la ONU destacan la importancia de las abejas y otros polinizadores para la producción de alimentos, la conservación de la biodiversidad y el sustento de miles de familias productoras en Argentina.
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“Las abejas cumplen un rol fundamental en los sistemas agroalimentarios. Su trabajo silencioso sostiene la producción de una gran parte de los alimentos que consumimos todos los días y, al mismo tiempo, genera oportunidades de desarrollo para miles de pequeños y medianos productores en todo el país”, señaló María Laura Escuder, oficial de Programas de la FAO en Argentina.
Apicultura
La apicultura argentina está presente en 22 provincias, involucra a más de 22.000 productores registrados y cuenta con más de 4 millones de colmenas. El país produce, en promedio, unas 80.000 toneladas de miel al año. Sin embargo, alrededor del 95 % de esa producción se exporta, mientras que el consumo interno se mantiene en unos 200 gramos por persona por año, en contraste con países como Alemania, donde el consumo llega al kilo.
Argentina cuenta con más de 80 variedades de miel, con perfiles sensoriales y composiciones diferentes según las flores, el clima y el territorio de origen. Esta diversidad la convierte en un alimento de alto valor, tanto por sus características nutricionales como por su potencial para agregar valor a las economías regionales.
Además de la miel, la actividad apícola genera otros productos como polen, propóleos, jalea real y cera, utilizados en la alimentación, la cosmética y el cuidado personal. “La miel es el resultado de un proceso productivo que combina biodiversidad, conocimiento, innovación y trabajo local”, explicó Escuder.