Lunes 09 de Octubre de 2023
Además de la dolarización, los vouchers educativos forman parte de las propuestas más controversiales de la plataforma electoral de La Libertad Avanza, encabezada por Javier Milei. El sistema se implementa en otros países, pero con algunas diferencias estructurales, con distintos efectos y consecuencias en cada sistema educativo y en los alumnos de distintos niveles.
El domingo 1 de octubre se realizó el primer debate presidencial en el marco de las elecciones generales donde los cinco candidatos y candidatas compartieron sus propuestas en economía, derechos humanos y educación. En este último eje Milei ha propuesto públicamente un sistema de “vales”, sin embargo esta medida no fue mencionada detrás del atril. En cambio, expresó: “Estamos planteando una propuesta revolucionaria, que es la idea de implementar la idea del capital humano. El capital humano es profundo, es un fundamento importante en los últimos 250 años de la historia de la humanidad” (SIC).
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Según indica su plataforma electoral, el economista propuso fusionar los ministerios de Desarrollo Social, Salud y Educación y, en este marco, reformar el sistema educativo en nueve ítems, siendo protagonista el desarrollo de un sistema de “vouchers” o cheques educativos que genere competencia entre las instituciones desde lo curricular y en todos los niveles. No obstante el documento -al que accedió UNO y que está disponible públicamente para su lectura- no explaya más información sobre esta iniciativa.
“No quiero financiar la oferta, quiero financiar la demanda. Cuando fomentás la competencia, los resultados florecen. En medios técnicos estás pagando el colegio al que vos querés ir, pero para eso está el voucher. Queremos dar financiamiento a la gente, no a las instituciones”, había comentado el candidato a presidente en una entrevista con el canal A24 y acotó que el sistema sería “similar” al de Suecia. A raíz de estos dichos, se generaron muchas preguntas en torno al funcionamiento de esta dinámica y en qué consiste.
Cómo funcionan los vouchers en Suecia
El sistema de vales educativos en Suecia se implementó en 1960 con el fin de favorecer la decisión voluntaria de los padres en torno a la formación de sus hijos. A lo largo de los años, se aplicaron distintas modificaciones pero la dinámica continuaría siendo la misma en esencia.
En 1992, a raíz de una reforma al sistema de libre elección que nació de una profunda crisis económica, las escuelas de gestión privada percibieron un incremento en sus matrículas, según informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE): se pasó del 4% de estudiantes matriculados en el sistema privado en el año 2000 para pasar al 16% en 2023, donde más del 50% de las instituciones educativas son gestionadas por organizaciones con fines de lucro.
Retomando la entrevista de Milei en A24, el economista había remarcado que Suecia es históricamente uno de los países con el mejor rendimiento en las pruebas PISA, un estudio internacional organizado por la OCDE. No obstante, entre 2003 y 2012, Suecia sufrió un radical descenso de sus calificaciones y reflejaron que un cuarto de los estudiantes no obtuvieron el mínimo esperado en las pruebas de matemáticas, la cantidad de estudiantes sobresalientes se redujo a la mitad y las puntuaciones disminuyeron en todas las asignaturas.
En este marco OCDE realizó un estudio donde advirtió que un motivo que influyó detrás de este resultado yace en que la responsabilidad educativa migró del Estado a los padres o tutores: “Ellos son los responsables de juzgar si la educación recibida es de buena o mala calidad sin que tengan, en todos los casos, las herramientas necesarias para hacerlos. Asimismo, no hay castigos ni intervenciones para las escuelas, sino que se ‘supone’ que el mercado será el que castigue, pero la evidencia sugiere que esto no ocurre”. Por otro lado esta fundación -que es la responsabilidad de impartir las PISA- alertó que en muchos casos los docentes son presionados por los directivos para que otorguen buenas calificaciones, aunque no corresponda, para evitar el descenso en la matrícula.
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Por otro lado, desde 2018, profesionales en la educación advirtieron que este sistema acentuó la segregación en los colegios. En un estudio de la Linköping University, que analizó 13 cohortes de estudiantes de distintos estratos sociales y ciudades de Suecia, se identificó que “el aumento de oportunidades de elección conduce a una mayor segregación escolar (...) El impacto segregador es uniforme con todas las áreas escolares con diferentes perfiles socioeconómicos y étnicos (...) La lección que se puede aprender del caso sueco es que los sistemas de vales escolares a gran escala, deben diseñarse para incluir mecanismos que contrarresten las fuerzas segregadoras que estos sistemas parecen producir”.
Años más tarde se analizarían los resultados de las pruebas PISA en los períodos 2012-2019, que revelaría una leve mejoría pero que no alcanzaba los niveles que se obtenían en Suecia previo a la implementación de los vouchers escolares. Incluso, OCDE indicaría que el costo por estudiante se duplicó y actualmente es el cuarto país con el mayor costo por estudiante. Sumado a todo esto, el Estado aún no logra solucionar la segregación escolar a pesar de incrementar la inversión educativa, incluso UNICEF llamó la atención por la preocupante inequidad en el sistema educativo, tanto a niveles estructurales como educativos. En este sentido la ONG criticó al modelo descentralizado y remarcó al Estado sueco la necesidad de modificar estas problemáticas, pues “los recursos escolares que se implementan actualmente no consideran adecuadamente las diferencias socioeconómicas y las escuelas más necesitadas a menudo carecen de recursos humanos y materiales esenciales”. Esto se reflejó en las evaluaciones PISA de 2018, donde las brechas en el rendimiento se hicieron más profundas e incluso UNICEF reveló que el 11% de los estudiantes que participaban de las pruebas PISA fueron excluidos, lo que evitó una información certera del sistema educativo sueco.
El caso chileno
Otro de los casos más resonantes se encuentra en el vecino país, Chile. El sistema de vouchers educativos comenzó a implementarse en la década de 1980, durante la dictadura cívico militar encabezada por Augusto Pinochet. El método actual distingue tres tipos de establecimientos educativos: municipales (que reciben aportes directos del Estado), particulares subvencionados (reciben subsidios estatales más un aporte de las familias), particulares pagados (las familias deben afrontar la totalidad de los gastos) y corporaciones de administración delegada.
En este marco UNO dialogó Alexander Nelidow, ciudadano chileno, para explicar los pormenores de esta medida: “Nuestro sistema es distinto al que establecería Milei, que querría algo más parecido a la dinámica de Suecia, donde los vouchers van a los padres o alumnos para elegir. No obstante, en Chile los vouchers van directo al establecimiento”. “Al no llegar los vouchers directo a los alumnos, se produce algo inevitable: la pérdida de recursos por el camino e incluso los colegios se aprovechan y cobran por alumnos que no van a clases, ¿cómo es esto? A los colegios se les paga por la asistencia de alumnos y algunas instituciones anotan como presente a un estudiante que nunca asistió a clases y se cobra una educación que nunca se impartió”, explicó a UNO Alexander. En torno a las diferencias con el sistema sueco, comentó: “El sistema que plantea Milei funciona, pero éste tiene que ser vigilado por el Estado, ya que Suecia mejoró su infraestructura educacional pero, con el paso del tiempo, cayó en calidad de contenido al ser que la responsabilidad pasó a la familia y no al Estado, lo cual llevó al sistema sueco a bajar su desempeño y calificaciones en exámenes PISA y similares”.
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Al ser consultado por el sistema en la educación superior, Alexander detalló: “Las carreras son extremadamente caras y hubo un tiempo que, para acceder a una educación superior, tenías que solicitar un Crédito con Aval del Estado (CAE) -establecido en junio de 2005- que es un sistema de financiamiento para pagar la universidad, lo que significó el ahogamiento financiero de los estudiantes recién egresados”. A raíz de esta problemática en 2017 un gran número de estudiantes universitarios se movilizaron para exigir al gobierno chileno, entonces encabezado por Michelle Bachelet, la eliminación de las millonarias deudas y “terminar con el lucro en la educación superior y fortalecer el sistema público”. Sobre esto, el ciudadano chileno indicó: “Después de muchas manifestaciones, el Estado entregó la gratuidad bajo ciertos requisitos. Ahora, entrar a la universidad es posible pero muchos, aunque igual el sistema deja a una cantidad considerable de jóvenes afuera. Si no estás dentro del 60% de menores ingresos, debés pagar la universidad y caer en el sistema de financiamiento. Por este motivo, muchos deciden ir a est udiar a Argentina”.