Domingo 21 de Enero de 2024
Un tribunal de Austria evalúa la excarcelación de Josef Fritzl, quien era conocido como el Monstruo de Amstetten. El caso tuvo repercusión internacional ya que el hombre mantuvo cautiva a su hija por 24 años en su propia casa: allí sufrió abusos físicos, psíquicos y sexuales.
La noticia fue confirmada por un portavoz judicial de Viena, quien detalló que tres jueces examinarán las opiniones de expertos en torno a la actual situación de Fritzl, quien actualmente está en un centro especializado. La Justicia puede determinar su traslado al sistema penitenciario normal o quedar en libertad previsional. "Los expertos sostienen que ya no es peligroso para la sociedad por razones de salud", indicó el portavoz.
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Actualmente Fritzl tiene 88 años y cumplió 15 de una condena a cadena perpetua. En 1984 encerró a su hija Elizabeth, que entonces tenía 18 años, en un cuarto insonorizado que se ubicaba debajo de la vivienda familiar en la localidad de Amstetten. Allí estuvo cautiva 24 años donde fue violada de manera incesante y allí dio a luz siete hijo s, uno de los cuales falleció tras el parto. Por su parte el resto de la familia no tenía conocimiento del paradero de la joven y los vecinos describían al hombre como "un hombre amable, cortés pero un poco autoritario con su familia".
El escalofriante caso
En su declaración, la joven manifestó que un día su padre la llamó al sótano de la casa familiar con la excusa de ayudarlo a transportar una puerta al sótano, que presuntamente estaba siendo refaccionado y con una toalla humedecida con éter, la dejó inconsciente y no volvió a ver la luz del día. Josef había expresado a sus familiares y amigos que la joven se escapó para unirse a una secta.
De acuerdo al expediente judicial, Elizabeth fue abusada más de 3.000 veces por su padre hasta que, en 2008, uno de los niños enfermó gravemente y debió ser trasladado al hospial. Los médicos deseaban entrevistarse con la madre y dudaron del estado del niño. Fritzl permitió que Elizabeth visitara a su hijo y la policía reconoció un comportamiento sospechoso en el hombre y su hija, por lo que se inició una investigación.
La noticia impactó mediáticamente a nivel internacional y los medios de comunicación bautizaron el caso como el "Monstruo de Amstetten" y, gracias a la investigación, se constató el crimen, se encontró la habitación donde estaban cautivos Elizabeth y los niños, mientras que Josef fue puesto en custodia. En el juicio su defensa alegó que "quería formar una segunda familia y estaba seguro de poder manenerlo en secreto".
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En 2017 el ex ingeniero brindó una entrevista en la cárcel, donde afirmó con seguridad que no sentía remordimientos por el crimen cometido y que nunca reflexionó al respecto. Nunca habló de Elizabeth, sólo expresó que todavía amaba a su esposa y madre de su hija, Rosemary: "Le he escrito ocho cartas, pero nunca me contestó. Sueño con que algún día salga vivo de aquí para volver a cuidar a mi esposa, porque ella me ha sido fiel". No obstante, su esposa pidió el divorcio poco después del encarcelamiento de Fritzl y nunca lo visitó en la cárcel. Por su parte sus hijos, siete que tuvo con su esposa y los seis que tuvo con Elizabeth, tampoco desearon tener contacto con él.
Qué fue de la vida de Elizabeth
Según se reportó, Elizabeth fue liberada de un Hospital donde la mantuvieron para asegurar su estabilidad y bienestar físico y psíquico. Más tarde, ella misma compareció en el juicio que condenó a su abusador y decidió cambiarse el nombre. De acuerdo con el diario Daily Mail, la mujer vive con sus seis hijos en una pequeña aldea de Austria que por resolución judicial no puede ser identificada.
Se sabe que los hijos de Elizabeth tienen entre 21 y 35 años y, por recomendación de los terapeutas que asistieron el caso, duermen en habitaciones sin puertas para superar los traumas de la experiencia de encierro en aquel sótano.